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Irán superó el límite de uranio enriquecido y escala la crisis

Puede ser acusado por primera vez de incumplir los compromisos contraidos en 2015. El anuncio, en medio de una tensión cada vez más marcada con Estados Unidos, hace temer un conflicto de graves consecuencias en el golfo Pérsico.

Teherán - Irán anunció ayer que superó el límite autorizado de reservas de uranio enriquecido, impuesto por el acuerdo de 2015 sobre su programa nuclear, arriesgándose a ser acusado por primera vez de incumplir sus compromisos internacionales.

Rusia lamentó la decisión, pero afirmó que fue consecuencia de la presión de Donald Trump, y el Reino Unido, muy inquieto, instó a Irán a no dar ningún paso más fuera del acuerdo.

“Irán ha superado el límite de 300 kilos de uranio de bajo enriquecimiento”, aseguró el canciller, Mohamad Javad Zarif.

El anuncio se produjo en medio de tensiones exacerbadas con Estados Unidos que hacen temer un conflicto de consecuentas graves en el golfo Pérsico.

La crisis entre ambos países se aceleró el 20 de junio cuando Irán derribó un dron estadounidense. Según Teherán, el aparato había violado su espacio aéreo, algo que Washington negó.

La Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA, dependiente de la ONU), organismo encargado de verificar la aplicación del acuerdo de 2015 por parte de Irán, confirmó ayer que ese país excedió el límite impuesto.

“La Agencia verificó el 1 de julio que las reservas totales de uranio enriquecido superaron los 300 kilos” y su director general, Yukiya Amano, lo notificó al Consejo de Gobernadores.

Ni la AIEA ni Zarif precisaron hasta qué punto más allá de los 300 kilos habían llegado las reservas.

El vicecanciller ruso, Serguéi Ryabkov, señaló que “lamenta” la decisión, pero que es “una consecuencia natural de los recientes acontecimientos” y de la “presión sin precedentes” de Estados Unidos. “No hay que dramatizar la situación”, añadió Ryabkov, citado por agencias rusas.

Moscú, aliado de Teherán, pidió a los países europeos firmantes del acuerdo que lo sigan respetando a pesar de la a la retirada estadounidense en mayo del año pasado.

Ese fue, justamente, el hito que dio inicio a la actual escalada. Trump consideró ruinoso el pacto negociado en 2015 por su antecesor, Barack Obama, y retiró a Estados Unidos del mismo sin que se hubiera registrado ningún incumplimiento de Irán. En paralelo restableció las sanciones internacionales contra la teocracia persa, incluyendo un embargo petrolero que logró hacer virtualmente internacional. Ante eso, y la incapacidad del resto de los signatarios (Rusia, China, Reino Unido, Francia y Alemania) de asegurar que las sanciones no tuvieran lugar, la República Islámica amenazó con desconocer aspectos clave de ese entendimiento, algo que se concretó ayer.

El pacto original estaba destinado a poner límites al plan nuclear de Teherán y demorar años cualquier posibilidad de que accediera a la bomba atómica.

Entretanto el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, reclamó a Europa que. al igual que Estados Unidos, también le aplique sanciones a Irán. “Ustedes se comprometieron a actuar si Irán violaba el acuerdo nuclear. Ahora les dijo: actúen”, reclamó.

El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, dijo estar “preocupado” por el anuncio y estimó que ello “no ayudará a mantener el acuerdo” de 2015.

“Consideramos que es nuestro derecho en el marco del JCPOA” (acrónimo de Common Global Action Plan, denominación oficial del acuerdo nuclear internacional alcanzado en Viena en 2015), destacó el canciller iraní.

El tope de 300 kilogramos de uranio enroquecido es uno de los dos que establece dicho entendimiento. El otro es el umbral de 130 toneladas de reservas de agua pesada, al que Irán tampoco se siente ya obligado a atenerse.

Teherán además amenaza con reanudar, a partir del 7 de julio, las actividades de enriquecimiento de uranio a un porcentaje mayor que el establecido en el acuerdo (3,67%), y retomar la construcción del reactor de agua pesada en Arak (centro).

Tras una reunión de crisis de los países del acuerdo, el viernes en Viena, el viceministro de Exteriores iraní, Abas Araghshi, dijo que se habían hecho “progresos” para ayudar a Irán. Pero los juzgó aún “insuficientes”.

Al concluir el encuentro, la Unión Europea anunció por su parte que Instex, el mecanismo de trueque diseñado por Berlín, Londres y París para ayudar a Irán a sortear las sanciones, finalmente estaba “operativo” y que las primeras transacciones estaban en proceso. Sin embargo, Zarif estimó que Instex no respondía “a los requerimientos” de Teherán, “ni a las obligaciones” de los europeos.

“Para que Instex sea útil a Irán, es necesario que los europeos compren petróleo iraní”, advirtió el viernes Araghshi.

Ese es uno de los nudos del problema, ya que Trump anunció que impondrá sanciones a cualquier país que siga comprando ese producto, excluyente en la economía iraní,

“Instex es solo el comienzo (de la ejecución de los) compromisos (europeos), y en la actualidad aún no ha entrado totalmente en marcha”, agregó ayer Zarif.

Agencias AFP, Reuters y ANSA

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