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Jameneí, duro: "Trump no es alguien digno"

Tokio dejó de comprar crudo iraní debido a las presiones estadounidenses, lo que provoca un fuerte impacto económico.

Teherán - El guía supremo iraní, Alí Jameneí, descartó categóricamente cualquier tipo de discusión con el presidente estadounidense Donald Trump, al recibir ayer al primer ministro de Japón, Shinzo Abe, que llegó a Teherán con la esperanza de contribuir a bajar las tensiones en Medio Oriente.

Esta visita inédita fue superada por la actualidad al coincidir con unos misteriosos ataques en el golfo de Omán contra dos petroleros, similares a aquellos de mayo contra cuatro barcos alrededor del estrecho de Ormuz, atribuidos a rebeldes chiitas yemeníes, y que significaron una escalada de tensión en la región.

Abe se reunió ayer en Teherán con el líder supremo de Irán, en el segundo día de una visita inédita.

“No considero a Trump como una persona digna de intercambiar mensajes con él”, le dijo Jameneí a Abe, el primer jefe de Gobierno japonés que viaja a Irán desde 1978 y que se reúne con el número uno de la República Islámica. “No tengo respuesta para él y no la tendré”, agregó.

Por su parte, el premier japonés dijo que compartió “con toda honestidad” sus puntos de vista personales “sobre lo que el presidente (estadounidense) tiene en mente”, dijo Abe a los periodistas japoneses después de la reunión.

El canciller de Irán, Mohamed Javad Zarif, dijo que la coincidencia entre los ataques y la visita de Abe era altamente sospechosa.

“La palabra sospechoso es poco para describir lo que se deduce aparentemente” de estos “ataques” contra “buques cisterna vinculados con Japón, ocurridos cuando el primer ministro (Abe) estaba reunido” con el líder, escribió Zarif en Twitter.

Japón es un aliado clave de Washington, rival de Teherán, y tradicionalmente tiene buenas relaciones con Irán.

Además de esta crisis, a Abe le preocupa el futuro del acuerdo de Viena de 2015 sobre el programa nuclear iraní, después de que Estados Unidos se retirara unilateralmente en 2018 (ver nota en página 20).

“Nadie quiere una guerra. Japón quiere tener un papel de primer plano para rebajar la tensión”, dijo Abe tras reunirse con el presidente Hasán Rohaní.

Japón, que hasta hace poco todavía importaba un 5% de su petróleo de Irán, tuvo que renunciar a esas compras para evitar las sanciones estadounidenses.

La economía japonesa es muy dependiente del petróleo del Golfo y Japón da mucha importancia a la estabilidad del suministro en hidrocarburos.

Agencias AFP y Télam

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