Asume Righi, que estudia si reabrir fiscalía especial

Judiciales

Antes de partir con destino a China, el gobierno pondrá hoy en funciones al nuevo procurador general de la Nación, Esteban Righi. El ex ministro del Interior del gobierno de Héctor Cámpora tendrá que decidir -entre otras cosas-si reabre la Fiscalía Antisecuestros, disuelta por el subprocurador Luis González Warcalde con la absurda excusa de «cuestiones presupuestarias». En rigor, perder una fiscalía que había resuelto 90% de los casos fue un capricho del ministro de Seguridad, Gustavo Béliz, luego de sus frustrados intentos de resolver desde su búnker el secuestro de Axel Blumberg.

Profesor universitario en la UBA y en México, y uno de los abogados penalista mejor apreciados, Righi asumirá hoy a las 11 en el Salón Blanco de la Casa de Gobierno. Una ceremonia que -seguramente-estará matizada por el reencuentro de viejos compañeros de ruta.

• Tarea difícil

Al nuevo jefe de fiscales le espera una difícil tarea: recomponer el vínculo con los fiscales federales -atacados ferozmente por Béliz luego de la partida de Nicolás Becerra-y definir si le da continuidad a la Fiscalía Antisecuestros del partido de San Isidro que fue comandada por el desplazado fiscal Jorge Sica.

Ese departamento judicial, comprendido por Vicente López, San Isidro, San Fernando, Tigre y Pilar, es el más castigado por los secuestrosextorsivos y express.
Allí vive un millón y medio de personas, es una zona de mucha concentración de sectores residenciales y de barrios cerrados. Está segundo, después del distrito de Lomas de Zamora, en el ranking de «zonas peligrosas» que aparece en el mapa del delito que tiene el ministro de Seguridad bonaerense León Arslanian. En ese área fueron secuestrados Axel Blumberg, recientemente Cristian Ramaro y hasta hubo un abortado intento de raptar a la esposa del intendente de San Isidro Gustavo Posse (ver aparte).

El propio
Béliz sorprendió hace unas semanas cuando reconoció que la reapertura de la fiscalía era una posibilidad, sobre todo después de que los intendentes cuestionaran al gobierno por la decisión de disolver ese centro de investigaciones que, económicamente, era solventado por los jefes comunales.

Es factible que se active esta fiscalía. Pero más interesante es la concepción que
Righi tiene sobre la forma en que debería funcionar la Procuración. Alimentada, quizás, en la experiencia que adquirió cuando trabajó en la Procuración de México. En ese país tiene fuerte influencia el modelo anglosajón: con una figura de procurador muy fuerte, que además es el ministro de Justicia); con una sólida estructura de fiscales y hasta una policía judicial. No por nada, en Estados Unidos el FBI depende del fiscal general. La designaciónde R i g h i aparece, entonces, c o m o una dosis de inteligencia en medio de t a n t a c o n f u --sión, sobre todo en materia de seguridad.

Otra cuestión que tiene que resolver el nuevo procurador es la pretendida intención de crear las fiscalías barriales. Es decir, llevar a los fiscales a los barrios. Las experiencias que se realizaron en la Capital Federal muestran que el proyecto fue un verdadero fracaso y que el delito no bajó porque los fiscales estuvieran más cerca para perseguir el crimen. Es sólo una cuestión simbólica, que está alejada de la realidad.

No obstante, en la Comisión de Justicia de la Cámara baja se va a insistir con este proyecto aprobado por los diputados a fines de abril, pero que recibió modificaciones de los senadores que serán rechazadas.

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