Blumberg: dramático relato de un cautivo junto a Axel

Judiciales

El empresario Guillermo Ortiz de Rosas contó ayer que sus secuestradores fueron muy violentos y que lo golpearon en reiteradas oportunidades. En los 50 minutos que duró su exposición, realizó una descripción minuciosa del momento del secuestro y reveló que en la casilla donde permaneció cautivo «había otra persona». Su testimonio fue uno de los más dramáticos que se escucharon en las audiencias por el crimen de Axel Blumberg.

Además, Ortiz de Rosas aseguró que el fiscal federal Jorge Sica sabía que los secuestradores contaban con un auto blindado para huir de la Policía. Según explicó, apenas fue liberado el 22 de marzo de 2004, es decir, horas antes de que se produjera el pago por el rescate de Axel, declaró ante un secretario del fiscal y le advirtió que los secuestradores le habían robado un auto Volkswagen Passat que era blindado.

Ese auto fue justamente el utilizado por la banda de captores para ir al encuentro con Juan Carlos Blumberg para cobrar el rescate, y al que el fiscal Sica mandó interceptar por los policías de la DDI de San Isidro y por los efectivos de la SIDE. Finalmente, el pago del rescate se frustró por una persecución y un tiroteo entre los captores y la Policía.

  • Descripción

    El directivo de Arcor fue interceptado el 21 de marzo de 2004, cuando llegaba a su casa, por tres personas que lo subieron en el asiento trasero de su Passat, donde lo encapucharon y se lo llevaron cautivo.

    Describió a uno de sus captores como «robusto, fornido, gordo», y los otros dos, delgados. Si bien no dio nombres, las características fisonómicas son similares a las del líder de la banda que está siendo juzgada, Martín «el Oso» Peralta, y a las de los hermanos José «el Negro» y Gerónimo Díaz.

    Además, relató que cuando lo encerraron en una casilla (la investigación determinó que el lugar de cautiverio era en el partido de Moreno) se enteró de que había otro secuestrado, porque los escuchó hablar a los captores.

    Durante el encierro fue custodiado por dos personas, una de ellas, una mujer, quienes lo golpearon varias veces: «En ese momento los golpes no se sienten porque la adrenalina es muy grande. La agresión fue intensa, pero no tanto como para matarme. Ese no era su propósito», dijo el testigo ante los jueces.

    Ortiz de Rosas afirmó que los delincuentes que lo mantenían cautivo estaban permanentemente drogados, que fumaban marihuana, que cuando cobraron el dinero por su rescate se pusieron muy contentos y que él escuchaba cómo se repartían el dinero.

    El hombre explicó que fue liberado a las siete de la mañanadel 22 de marzo de 2004, un día después de haber sido secuestrado. Ese mediodía declaró ante un secretario del fiscal Sica, donde contó que su automóvil había quedado en poder de los secuestradores y que era blindado, por lo que no lo afectaban los proyectiles de armas de fuego utilizadas por la Policía.
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