Bonadío se guarda más sorpresas en causa Montoneros

Judiciales

La causa contra los ex jefes montoneros que impulsa el juez federal Claudio Bonadío podría tener nuevas sorpresas y hasta incluso complicar a funcionarios del gobierno.

En los informes reservados que tiene el juez en su poder aparecen varios nombres -demasiados para algunosde figuras políticas actuales que en épocas de la «contraofensiva» tuvieron contactos o algún tipo de vínculo con lo ocurrido.

Bonadío
no sólo reúne información del «dossier» de Centro de Reunión de Inteligencia Militar (CRIM) del Batallón 601, las aportadas por el periodista y ex corresponsal de «The Washington Post» Martin Edwin Andersen obtenidas a través de Robert Sher del FBI que afirman que Mario Eduardo Firmenich era «informante» del ex jefe de la Inteligencia Militar general Alberto Valín.

Concentra también un informe de 50 páginas que hace pocos meses le fue dejado en la mesa de entrada de su juzgado en un sobre de papel madera. Quienes tienen acceso a ese expediente, dicen que es tan detallado y específico que le permitió a Bonadío hacer un interrogatorio preciso y exhaustivo que descolocó a Roberto «Pelado» Perdía el pasado viernes.

•Fracaso

Quien podría ser interrogado por este expediente es el ex jefe del Ejército Martín Balza, hace poco tiempo nombrado por Kirchner como embajador en Colombia. En aquella época Balza era segundo jefe de la guarnición de Pasos de los Libres cuando los montoneros ponían en marcha la «contraofensiva» y los militares el Operativo Murciélago.

Una parte de este informe se detiene sobre el fracaso del intento guerrillero.
Le adjudica esa responsabilidad a una mujer, que fue la única sobreviviente de la intentona.

Según ese informe -cuyo contenido está siendo sometido a prueba-la mujer y otro miembro de la cúpula de Montoneros habrían sido captados por la contrainteligencia militar, cuyo manejo le correspondía a la Jefatura II (JII) de Inteligencia militar.

La mujer se llama
Silvia Tolchinsky, alias «Chela», teniente primero y responsable de la secretaría técnica de la organización. De ella dependían el centro de datos, el archivo y la oficina de la comandancia de Montoneros en La Habana.

Siempre según el informe
Tolchinsky, fue captada y permaneció siete meses en la guarnición militar de Paso de los Libres, donde era llevada todos los días para «marcar» a quienes ingresaban para formar parte de la «contraofensiva» de Montoneros. El segundo jefe de esa guarnición era Balza y el juez Bonadío podría citarlo a declarar. Por lo menos, eso es lo que se pretendería desde la fiscalía de Oscar Amirante.

Tolchinsky
se casó con empleado civil de Batallón 601 de apellido Scagliucci, hijo de un general. Estuvo en la Argentina hasta 1983. Partió a Israel y luego se asentó en Barcelona, donde vive actualmente. Inclusive se supone que fue a esa ciudad española por una vieja e íntima relación que la supo unir a Firmenich cuando ambos estaban en La Habana.

Ese informe, entregado a
Bonadío de manera misteriosa, también da cuenta de un vínculo entre el Mossad y la Inteligencia argentina. Los servicios secretos israelíes habrían sido los que aportaron el mayor cúmulo de información sobre la «contraofensiva». Esto porque los exiliados que se aprestaban a ingresar país fueron entrenados en el Líbano.

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