Condenan a 18 años de cárcel a "Ruti" jefe narco de la villa 1.11.14

Judiciales

Un peruano indicado como uno de los líderes del narcotráfico en las villas porteñas fue condenado hoy a 18 años de cárcel por un homicidio ocurrido en 2005 en la llamada "Masacre del Señor de los Milagros", una tradicional procesión religiosa del Bajo Flores.

La sentencia fue dictada por el Tribunal Oral en lo Criminal 15 contra Alionzo Rutilio Ramos Mariños, alias "Ruti", quien fue hallado autor del homicidio simple de Héctor Corvalán y las lesiones leves sufridas por Marcia Flor Torres Pachecho, informaron fuentes judiciales.

En tanto, el supuesto jefe narco fue absuelto, por falta de pruebas, por otros cuatro asesinatos y lesiones en riña cometidos en esa misma jornada.

La pena impuesta a Ramos Mariños fue inferior a la pedida en el juicio por el fiscal Gustavo Gerlero, quien había considerado a "Ruti" autor de los cinco homicidios y había reclamado una condena de 22 años de prisión.

Otro imputado juzgado en el mismo proceso es su compatriota Roger Reyes Subieta, quien recibió una pena de cinco años por portación de arma de guerra, resistencia a la autoridad y abuso de armas.

La denominada "Masacre del Señor de los Milagros" ocurrió la tarde del 29 de octubre de 2005 en la villa 1.11.14, cuando decenas de personas participaban de una procesión religiosa y quedaron en medio de un tiroteo entre dos grupos que disputaban el poder por la venta de drogas en la zona.

"Ruti" y Reyes Subieta llegaron a juicio acusados de los homicidios de Luz Mayor Galazo, José Malarcho, Luis Rojas, el bebé Nahuel Sanabria y de Corvalán.

También pesaban sobre ellos cargos por las lesiones sufridas por Katherine Saucedo, Roberto Rotolo, Nelson Ramírez, Maira López y Torres Pachecho, así como por los bolivianos Justino García Gómez y Celso Cruz.

Pese a que no se leyeron los fundamentos del fallo, que se difundirán el 12 de junio, el temor de los testigos a declarar en el juicio sería el motivo principal para que los jueces Elena Do Pico Farrell, Ricardo Galli y Héctor Grieben se vieran impedidos de reunir las pruebas suficientes contra los acusados.

La única víctima que se animó a presentarse como querellante en la causa fue Torres Pacheco, quien declaró haber visto a "Ruti" rematando en la cabeza a Corvalán, tras lo cual gritó y fue acribillada a balazos en las piernas por parte de él.

La mujer recordó que al quedar cara a cara con "Ruti", le pidió que no la matara, que tuviera piedad de ella porque tenía hijos y nietos, pese a lo cual recibió los disparos.

La mujer se animó a declarar en la creencia de que su nombre no sería conocido, pero luego comenzó a temer por su vida y renunció a su papel de querellante "muerta de miedo", según declaró ante los jueces.

El presunto narco, en cambio, atribuyó la denuncia de Torres Pacheco a que uno de los hijos de la mujer había estado en pareja con otra peruana, Joselin Barreto, la que se enamoró de "Ruti" al extremo de tener un hijo con él, lo que provocó el despecho de su "suegra". "Tiene odio y resentimiento hacia mí. Decía que yo tenía la culpa de lo que le pasaba a su hijo, que andaba tomando.

Ella se la tomó conmigo por eso, pero yo no estuve" en el lugar de la matanza, aseguró.

Según Ruti, el día del tiroteo abandonó la villa del Bajo Flores rumbo a la zona del Abasto y nunca se dedicó al tráfico de drogas sino a vender remeras en la feria de La Salada.

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