Excepción: en dos años, cayó 43% robos a bancos porteños

Judiciales

Extraña estadística guardan los archivos del Banco Central y la Policía Federal sobre robos a entidades bancarias porteñas.

Es que a contramano del empeoramiento que mostraron los índices de inseguridad en general durante los últimos dos años, la cantidad de asaltos a bancos en Capital, cayó 43%.

Indagando entre los datos oficiales, dos sorprenden al lector: desde 1999 -hace 4 años-, cuando se robó una cifra millonaria de la bóveda del BNL de Florida y Diagonal Norte, que no se registra un hecho similar en toda la Ciudad.

Y, el otro dato, es que desde 2001 que no se computa ni un solo robo a bancos con toma de rehenes.

• Récord

De enero a mayo del año 2001, hubo 28 robos a entidades bancarias (entre comunes y express). Al término de ese año, se alcanzó el récord histórico de este tipo de delitos: los bancos porteños sufrieron un total de 77 robos.

La actualidad presenta una diferencia acentuada: este año desde el 1 de enero hasta el día de ayer hubo 16 robos a bancos y las estimaciones apuntan a que, en el peor de los casos, se llegará a un máximo en diciembre de 35-40.

«La caída de robos a bancos, se repite también en muchos lugares del país. En nuestro caso es atribuible al trabajo de seguridad que se viene realizando en conjunto con el BCRA, las policías Federal y Bonaerense y los bancos», explicó en diálogo con
Ambito Financiero, el comisario Gustavo Storni, de la División Arquitectura y Contralor Técnico Bancario de la Policía Federal.

Pero, ¿qué cambios se instrumentaron entre 2001 y 2003 para bajar tan rotundamente la tasa de robos a entidades bancarias?

En primer lugar, era necesario reasegurar las bóvedas, decenas de veces violadas en distintos asaltos, el movimiento de líquido en las cajas abiertas al público que dejaban un jugoso botín a los delincuentes y tecnificar el sistema de seguridad de cada uno de los edificios. El 12 de diciembre de 2001, se emitió con estos fines la circular A3390 del BCRA.

«En horarios operativos, no se permite tener en caja más de $ 5.000. Además, se tomaron recaudos extra en cuanto a las bóvedas que se mantienen en secreto y se incrementó el personal en las puertas de las entidades y en las esquinas de las mismas», dijo Storni. «Hoy, un asalto a un banco puede representar como mucho entre $ 7 mil y $ 12 mil, cuando durante el peor año que fue 2001, se llegaron a robar de las cajas $ 100 mil», agregó.

Robar un banco en este momento representa un riesgo y un costo demasiado elevado para obtener una recaudación muy baja.

Lamentablemente, otros delitos como la falsificación de tarjetas de crédito y débito (las denominadas «mellizas»), se incrementaron 40% en el mismo período en que bajó el robo a bancos. La tendencia, según fuentes de seguridad consultadas, es a mantener a los autores de los delitos en el anonimato.

• Rastreo difícil

La tecnificación de los sistemas de seguridad obligó a los delincuentes a no exponerse. El ejemplo más claro es el de los falsificadores de tarjetas, que son expertos en sistemas informáticos y muy difíciles de rastrear.

El robo al BNL de microcentro parece no ser fácil de repetir.

«Llegar a una bóveda como ocurrió con el BNL insumiría un costo operativo muy alto para los delincuentes y un riesgo altísimo. En ese robo participaron especialistas que desmontaron hasta el sistema de video. Ese incidente marcó un hito que hizo cambiar las medidas de seguridad», dijo Storni.

La desaparición de las tomas de rehenes dentro de los bancos se debe también a refuerzos en la seguridad y a la tendencia a la baja que mantiene ya desde 2002 este tipo de delito.

A.S.

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