"Incipiente tirano" (Bisordi a Kirchner)

Judiciales

Enorme esfuerzo deberán hacer los miembros oficialistas en el Consejo de la Magistratura para fundar con causa una acusación de presunto «mal desempeño» contra el juez de la Cámara de Casación, Alfredo Bisordi para no desnudar intencionalidad política.

El camarista, de privilegiada memoria, realizó un pirotécnico escrito de recusación donde se permite calificar a Néstor Kirchner de: « incipiente tirano» y de «aprendiz de déspota, no ilustrado». Además de sentenciar que la actual Corte Suprema sólo tiene «el barniz de la independencia de criterio». Casi una despedida del magistrado del mundo judicial.

Bisordi recusó a los consejeros kirchneristas Diana Conti, Carlos Kunkel, Nicolás Fernández, María Laura Leguizamón y Marcela Losardo. También impugnó al abogado Santiago Montañas.

El juez consideró que en su rol de fiscales adelantaron opinión violentando su derecho a defensa en juicio.

Incontingente, Bisordi evaluó que el Presidente, una vez que consiguió tener la Corte que él quiso, decidió pasar a la ofensiva para disciplinar al segundo tribunal federal en importancia: la Cámara de Casación.

Para conseguir su propósito advirtió que la integración del Consejo de la Magistratura, tal como la había heredado, podía dificultar aquel fin. «Nuevamente recurrió -como primer paso- a sus amanuenses del Congreso, cuyo ariete es siempre su mujer, y sin mayor esfuerzo modificó la ley y obtuvo una integración inconstitucional de dicho Cuerpo del Poder Judicial en el que, de trece miembros, cinco son de su partido político (cuatro legisladores y su propio representante), número que le permite iniciar cualquiera de sus batallas con perspectivas de éxito».

En ese actuar, «el incipiente tirano a nivel nacional -ya lo fue en su pago chico- ha decidido poner a prueba su novel ingenio echando a los jueces del tribunal de Casación».

La excusa fue, el atraso de las causas relacionadas con violaciones a los derechos humanos que, según Bisordi, fenecieron al amparo de decisiones tomadas por la Corte del ex presidente Alfonsín.

Bisordi señaló a Diana Beatriz Conti como la ejecutora de aquella maniobra. El juez le dedicó un par de párrafos a la diputada. De ella dijo que era «un camaleón político que exhibe el típico furor de los conversos» y recordó un entredicho de hace casi dos décadas.

«La Conti -persona de escasa prudencia y modestos conocimientos técnicos, a punto tal que allá por 1988 u 89, siendo yo secretario penal de la Corte Suprema y ella secretaria de la Sala de Zaffaroni en la Cámara del Crimen, me llamó telefónicamente y con su insoportable tonito, mezcla de soberbia e ignorancia, me espetó: ' Bisordi, cuando yo concedo un recurso extraordinario, ustedes lo declaran mal concedido; y cuando lo deniego, ustedes hacen lugar a la queja. Dígame cómo es eso', a lo que le contesté que no podía darle un curso de recurso extraordinario federal por teléfono, menos cuando no sabía siquiera a qué casos se refería. Ante mi respuesta, la Conti me dijo: 'bueno, en adelante voy a denegar todos los recursos y listo'. Le dije: doctora, siga haciendo prevaricara sus jueces, si quiere;mandó abrir un nuevo expediente».

El camarista denunció que su juzgamiento fue concertado «con periodistas del Boletín Oficial de la república kirchnerista». Aludió así al diario «Página 12», « conducido en estos temas por el ex jefe de inteligencia de la organización 'Montoneros', el asesor presidencial Horacio Verbitsky, alias 'el perro' o 'capitán Zalazar'».

Detalló, que superado este paso, el siguiente acto de «esta tragicomedia» (así lo definió) fue el discurso de Kirchner en La Perla: «Ahí, con su acostumbrada e incontenible pirotecnia verbal, el aprendiz de déspota -no ilustrado, por cierto- que nos gobierna y con el exclusivo propósito de quedar bien con los deudos de quienes en la década del 70 tuvieron, al menos, más coraje que él -en esa época sólo se refugió en un lugar apartado de su provincia e hizo buena letra- en un ambiente de adictos que siempre lo estimulan a decir cualquier cosa, dejó de lado todo freno inhibitorio y se sinceró sobre el alcance de su embestida contra la Cámara Nacional de Casación Penal. Dijo ahí el presidente Kirchner: 'Quiero decirle a la Justicia argentina, y al Consejo de la Magistratura sé que va a proceder, que basta, por favor, basta, juicio y castigo, necesitamos que los juicios se aceleren'».

Bisordi considera que el último párrafo demuestra que el Presidente considera que la mayoría política que el gobierno cree tener en ese órgano «va a resolver de acuerdo con lo que él considera».

El juez sostiene que su problema con el Ejecutivo deriva de las simpatías de este gobierno con algunas agrupaciones que actuaron en el pasado. Al respecto, Bisordi interpreta que la investidura de Kirchner como Presidente significa un triunfo para lo que él encarna después de dos derrotas.

«En la primera de ellas los Montoneros fueron doblegados por el general Perón, derrocado en 1955, a quien ayudaron a recuperar la presidencia en 1973 y contra la cual se enfrentaron casi de inmediato perdiendo la pulseada».

Como fondo de pantalla de la cuestión judicial, aparece la inminente decisión de la Cámara de Apelaciones en lo Penal Económico sobre quién deberá seguir investigando el posible cohecho en el caso Skanska: si Javier López Biscayart o el juez federal Guillermo Montenegro.

Hay versiones cada vez más poderosas que sostienen que la Cámara dividiría la investigación: López Biscayart se quedaría con la evasión tributaria y Montenegro, con el posible cohecho.

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