Jueces preparan ofensiva contra polémica reforma del gobierno

Judiciales

Silenciosa contraofensiva preparan algunos jueces contra la avanzada del gobierno por la polémica reforma del Consejo de la Magistratura. Se organizaron en un grupo -se autodenominan "La Cofradía"- para impedir -como venganza- que Néstor Kirchner siga abusando del uso de los decretos de necesidad y urgencia para gobernar. Así, el santacruceño deberá enfrentar este año a una corporación judicial rebelde, que pondrá en tela de juicio la constitucionalidad de sus decretos y, al mismo tiempo, de su proyecto más querido.

Se autodenominan «La Cofradía» y están empeñados en reclutar a una orden de jueces con carácter. Dos son las condiciones para entrar al club: no temerle al kirchnerismo (lo cual deja a muchos magistrados afuera) y tener una causa que pueda ser sensible para el gobierno.

El grupo ha comenzado a semblantear con cuidado a los «aptos para formar parte de la cruzada. Sucede que en los Tribunales se repite lo que pasa en el terreno político: muchos jueces de la década del 90 se han convertido al kirchnerismo y no quieren saber nada de actos heroicos o, al menos, justos.

Por caso, de aquella tribu que se opuso con tenacidad a Gustavo Béliz cuando quiso licuar el fuero federal quedan unos pocos. No es casual que jueces considerados en una época rebeldes hayan adoptado ahora una personalidad más contemporizadora.


«Lo que pasa es que se están convirtiendo al nuevo orden», ironizaba un magistrado que se dice independiente en USIA, n bar que está al lado del Palacio de Justicia y donde los jueces, café por medio, arrancan la mañana.

En esa especie de templo -allí se discute de política y a veces hasta se firman resoluciones- los
jueces de «La Cofradía» dibujaban la estrategia para atacar al gobierno de Kirchner.

Aunque en un papel aparecían apuntado las causas que tienen como protagonistas a funcionarios del gobierno y también al matrimonio
Kirchner, todos los presentes coincidían en que el mejor ataque era declarar inconstitucional la reforma del Consejo de la Magistratura y cuestionar el uso intensivo que hace esta administración de los decretos de necesidad y urgencia (DNU).

• Incertidumbre

Pero, ¿hay algún juez capaz de atreversea desafiar al matrimonio gobernante? ¿Existe ese magistrado capaz de poner su cabeza en la guillotina a sabiendas de que podría estrenar el frío acero si al fin del camino «la reforma» resulta ganadora?

La incertidumbre invadía hasta a los más creyentes. Los jueces ya no tienen dudas de que en febrero la senadora
Cristina Kirchner se alzará con un triunfo y de que el «sumiso Congreso» dará vida a la ley que hace prevalecer al poder político en las decisiones que antes eran casi exclusivas del sector judicial.

Las esperanzas de golpear al gobierno están atadas al reclamo de algún juez que, sometido a juicio político, considere que no corresponde que lo juzgue el consejo de jueces ideado por la primera dama y, por lo tanto, plantee la inconstitucionalidad de esa reforma. O, también, que prospere la presentación que en ese sentido hizo antes de la feria judicial un conglomerado de colegios de abogados de la Capital Federal. Claro que la definición no será inmediata y el caso llegará a la Corte Suprema, cuyos ministros deberán probar ante sus pares el grado de independencia que tienen del Ejecutivo.

Algo parecido pasará con el uso de los DNU, previstos para causas excepcionales. Para cuestionarlo
esperan que la oposición lleve a los tribunales la queja que hacen en el Congreso.

En la Corte Suprema hay un borrador para limitar los DNU dictados por el Ejecutivo que no hayan sido ratificados por el Congreso
, como ordena la Constitución. Se trata de una vieja causa en la que se cuestiona un decreto firmado por el ex presidente Fernando de la Rúa, pero que tendrá alcance sobre este gobierno. Los jueces supremos han dilatado una definición que tendría que haberse firmado el año pasado.

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