Pagan recompensa por el incendiario de la disco Cromañón

Judiciales

Jaqueado por el crimen del fotógrafo José Luis Cabezas, Eduardo Duhalde instituyó en la provincia de Buenos Aires el pago de una recompensa para dar con los autores de ese alevoso crimen. Lo usaron Carlos Ruckauf y luego Felipe Solá para perseguir a policías corruptos prófugos. También debutó -aunque con resultados magros- en la investigación del atentado terrorista contra la Chabán. Ya saben de ella varias personalidades del mundo del arte, la cultura y la música con fuerte vínculos con el gerenciador de Cromañón.

«Ya que el Estado no se ha ocupado de buscar a los responsables del incendio y la tragedia, es decir a los que quemaron el negocio. Entonces, los amigos de Chabán nos encargaremos de buscarlos a través de una recompensa como lo hace Solá en la provincia», explicó Silva.

La retribución económica vendrá a curar la falta de datos que a 13 meses del fatal incendio del local existe sobre los responsables del siniestro. Los amigos de Chabán creen que la información que se pague permitirá la confección de un identikit de quién o quiénes dispararon la bengala.

Silva
explicaba ayer a este diario que el incendio pudo ser originado por tres personas, y que los datos sobre la fisonomía y contextura física de los incendiarios estarían en poder de unas 150 o 200 personas que saltaban o deliraban al son de Callejeros cuando se desató el fuego.

• Ubicación

Según la descripción del empresario, todos estaban en la planta baja, mirando de frente al escenario y debajo de un balcón ocupado por los familiares de los integrantes de la banda.

Silva
especificó que las candelas «salieron del sector donde se encontraban las banderas con las inscripciones 'El fondo no fisura' y 'Familia piojosa'».

«Lo que pasa -agregó- es que hay un pacto de silencio, para no revelar quiénes prendieron las bengalas. Porque el incendio fue premeditado. No se puede lanzar una candela que alcanza 15, 20 y hasta 30 metros de altura cuando el local tenía 8 metros de alto.»

Convertido en vocero del pensamiento y la opinión del resto de los amigos de Chabán, Silva renegó de la pesquisa judicial porque omitió investigar el origen de la tragedia.

«Todo el mundo habla de la puerta de emergencia, pero la gente murió porque alguien prendió fuego y porque el material era tóxico»,
sostuvo.

Revelaciones

El empresario metalúrgico reveló dos cuestiones acerca de las cuales se ha hablado poco:

«La toxicidad de material -al entrar en combustión despidió ácido cianhídrico, un gas letal utilizado en el campo de concentración de Auschwitz- y una supuesta 'mala praxis' del SAME».

Sobre el primer punto, Silva responsabilizó a la empresa que suministró los paneles para cubrir 900 metros cuadrados del local de Cromañón. Según el amigo de Chabán, ese material fue vendido como ignífugo y fue el detonante de la muerte e intoxicación de centenares de jóvenes
.

«El
humo fue el que provocó la muerte de tanta gente. De los 194 chicos, 25 o 30 habrán muerto en el local. El resto falleció por el ácido cianhídrico y porque el SAME, creyendo que era intoxicación con monóxido de carbono, le aplicó oxígeno cuando en realidad no debía hacerlo porque la intoxicación era con ese gas letal. El juez no investigó eso», remató Silva.

Dejá tu comentario