Seis senadores van a juicio por sobornos

Judiciales

Seis años y medio después de la primera denuncia por las presuntas coimas pagadas por el Senado para aprobar la Ley de Reforma Laboral, el caso llegará a juicio oral y público. El juez Daniel Rafecas firmará en horas una resolución que clausura la etapa investigativa que tiene como procesados a los ex senadores José Genoud, Emilio Cantarero, Augusto Alasino, Alberto Tell, Remo Costanzo y Ricardo Branda. Al ex ministro de Trabajo Alberto Flamarique, al ex jefe de la SIDE, Fernando de Santibañes y al ex secretario parlamentario, el «arrepentido» Mario Pontaquarto. Para una segunda etapa quedará Fernando de la Rúa. El ex presidente de la Alianza está a un paso de ser procesado por cohecho activo.

Rafecas elevará la causa a juicio, luego de rechazar una docena de nulidades planteadas por la defensa de todos los acusados con excepción de Pontaquarto. Era el último paso que restaba para llevar al banquillo a los nueve procesados en una causa que acumuló 105 cuerpos (unas 20.000 fojas) y se consumió a cuatro jueces. Técnicamente, los ex senadores y los dos ex funcionarios sólo pueden apelar ante la Cámara Federal el rechazo a las nulidades, ya que la elevación a juicio no es apelable.

El juez Rafecas tenía planeado concretar esta medida en julio del año pasado, pero distintos planteos de la defensa de Flamarique retrasaron esa medida. Sin embargo, el ex ministro de Trabajo sólo logró que por el hueco de la dilación se colara Sandra Montero, una ex asistente del rionegrino Costanzo que también se « arrepintió» y le contó a la Justicia lo que sabía sobre las supuestas coimas en el Senado.

La ex secretaria comprometió a su jefe y también al ex senador Angel Pardo, uno de los pocos que habían logrado una «falta de mérito» en todo este escandalete. Montero lo identificó como uno de los senadores que recibió dinero por aprobar la Ley de Reforma Laboral.

Debido al estado de salud del correntino, Rafecas ordenó una pericia para establecer su estado de salud y, eventualmente, determinar si puede enfrentar un juicio oral.

En diciembre último la Cámara Federal confirmó los procesamientos dictados por Rafecas y consideró probado que funcionarios del gobierno de Fernando de la Rúa pagaron en abril de 2000 una coima de 5.000.000 de pesos a senadores del PJ a cambio de la aprobación de la Ley de Reforma Laboral. La columna vertebral del cuerpo de las pruebas colectadas por Rafecas es el relato de Pontaquarto, aunque el magistrado tomó también como válida una supuesta confesión que Cantarero hizo en agosto de 2000, off the record, a una periodista de «La Nación», luego desmentida por el ex senador.

Según el juez, durante la investigación se probó que:

  • El pago se concretó la noche del 26 de abril de 2000, unos minutos después de la sanción de la Ley de Reforma Laboral.

  • Por instrucción de Genoud, el 18 de abril de 2000, Pontaquarto se había reunido con De Santibañes en la SIDE, de donde retiró 5.000.000 de pesos en un maletín, una valija y una caja de cartón. Según el juez, ese contacto quedó en el registro de ingresos del organismo de inteligencia, en el que figuran la entrada de Pontaquarto y su reunión con De Santibañes, y varias llamadas entre el arrepentido y la secretaria privada del ex jefe de la SIDE.

  • Pontaquarto guardó el dinero en su casa de General Rodríguez durante una semana, debido a la suspensión de la sesión del Senado prevista para el 18 de abril. Según lo que dio por probado el juez, la noche del 26 de abril de 2000 Pontaquarto fue al departamento de Cantarero, situado en Callao y Posadas, y le entregó 4.300.000 pesos para que repartiera con sus compañeros de bloque. «Apurate que ya llegan los muchachos», dijo Cantarero, según el relato del arrepentido.

  • A partir de los rastreos de las llamadas telefónicas que los ex senadores involucrados hicieron esa noche, el juez dio por probado que por la casa de Cantarero pasaron Alasino, Tell, Costanzo y Branda. Pontaquarto contó que los 700.000 pesos restantes se los entregó el día siguiente a Genoud.

  • El testimonio de Sandra Montero, quien aseguró que vio un maletín con la plata de los sobornos en el despacho del legislador y que Costanzo estaba enfadado porque le habían prometido 600 mil pesos y le dieron 300 mil.

  • También aseguró que Costanzo la amenazópara que no contara todo lo que sabía. Otra ex secretaria confirmó la relación de confianza que tenían Montero y Costanzo. Según dijo, era «profesional y personal».
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