Valijero: insiste fiscal con otra conexión

Judiciales

María del Luján Telpuk ya quedó instalada en medio de la pelea del gobierno de Hugo Chávez por separarse de las acusaciones contra sus funcionarios que se ventilan cada día en el juicio que se sigue en Miami por el caso del valijero Guido Antonini Wilson. Sus declaraciones del viernes pasado ante el jurado -que continuarán hoy-, donde afirmó que el maletín con los u$s 800.000 pertenecía a Antonini y no a otro pasajero del famoso avión, le sirvieron ayer al ministro del Interior de Venezuela, Tarek El Aissami, para denunciar que el valijero es un agente de la CIA que intenta desprestigiar al gobierno venezolano con el juicio. Al mismo tiempo, la fiscalía continuó incorporando pruebas en la causa sobre la participación de un argentino que asesoraba jurídicamente a los venezolanos implicados en la cobertura del escándalo para convencer a Antonini Wilson de someterse a la Justicia en Buenos Aires. El jueves pasado, el fiscal Thomas Mulvihill presentó la copia de un memorando encontrada entre los papeles del juzgado de Franklin Durán donde se daban precisiones sobre la tipificación del delito de contrabando en la Argentina para poder encuadrar el episodio del valijero.

«El caso no es más que una olla podrida», dijo ayer El Aissami, mencionado en varias ocasiones en las cintas grabadas por el FBI con ayuda de Antonini. En una de ellas, inclusive, aparecen Franklin Durán y el valijero hablando directamente con El Aissami desde un celular en Miami.

De ahí la furia del funcionario: «Todo es un guión escrito en Estados Unidos y que repiten los lacayos. Antonini es agente del FBI, agente de la CIA, por lo tanto está actuando como tal. Es un esbirro-», dijo. «Es un show, un delito que se cometió en la Argentina. Ahora resulta que el victimario, el delincuente que cometió el hecho se encuentra en Estados Unidos, bajo la vigilancia y la anuencia del gobierno norteamericano. Ahoraresulta que un delito que se comete en la Argentina involucra a funcionarios del gobierno bolivariano; no es más que una olla podrida», declaró en Caracas.

En Venezuela el escándalo ya golpea más al gobierno de Chávez, que al de Cristina de Kirchner, a pesar de ser la Presidente quien aparece en las cintas como beneficiaria de los fondos para su campaña presidencial. El opositor William Ojeda volvió a insistir con un pedido de investigación del caso y con la renuncia del ministro de Energía y Petróleo y presidente de la petrolera PDVSA, Rafael Ramírez, otro de los que se hizo famoso en Miami por su aparición en las cintas.

«El traslado del maletín no se pudo realizar sin la venia, sin el conocimiento de quien es la máxima autoridad de PDVSA. Recordemos que este vuelo llevaba autorizaciones por parte de la vicepresidencia de PDVSA e iban los socios de la petrolera en la Argentina», dijo Ojeda.

El fiscal federal Thomas Mulvihill continuará hoy tomando declaración a Telpuk cuando se reanude el juicio. Su objetivo ahora es desautorizar el testimonio de la ex agente de la Policía de Seguridad Aeroportuaria y para eso ganó una pequeña batalla. Mulvihill consiguió que la jueza Joan Lenard lo autorizara a mencionar en sus preguntas la aparición de Telpuk desnuda en la tapa de la revista «Playboy», algo que la jueza hasta ahora había prohibido.

Mulvihill no podrá referirse directamente al nombre de la publicación ni mostrar las fotos de la portada, pero sí nombrar el episodio. Edward Shohat, el abogado de Durán, presentó una moción el viernes pasado para evitar que los fiscales mencionen la revista cuando interroguen a Telpuk sobre los ingresos que ha percibido por ese tipo de trabajo.

El abogado argumentó que sería perjudicial para su cliente que los doce miembros del jurado escuchen el nombre de la revista, si alguno de ellos tiene una percepción negativa en torno al contenido de «Playboy».

«No sé si salió desnuda, o qué ropa usaba, no he visto las fotos ni las quiero ver», advirtió Lenard.

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