Zaffaroni ya hastía: también hay malos antecedentes en el exterior

Judiciales

No se conoce una propuesta de funcionario -en cualquiera de los tres poderes- que haya hecho surgir en el país más antecedentes negativos y oposiciones que la postulación del ex camarista Eugenio Zaffaroni a la Corte Suprema de Justicia. No se trata de lo conocido, como haber favorecido con sus fallos a violadores si sólo se limitaron a sexo oral compulsivo con niñas de 8 años -con el agregado de atenuante si lo hizo con la luz apagada- o haber hecho un proyecto de Código Penal para la Aeronáutica durante el Proceso justificando la «eliminación física del infractor». «La fuerza de las armas no es fuerza bruta sino espiritual (textual)»; «el derecho penal militar no es excepcional cuando se da la circunstancia misma de la guerra sino que los adecua a la necesidad terrible que ella importa»; «la supresión del delincuente jamás tiene el carácter de una pena, pero no es inconstitucional cuando se impone como resultado de una necesidad» (también textual).

Ahora se descubre que en las páginas 52 y 53 del libro «Derecho Penal Militar», de Eugenio Raúl Zaffaroni y Ricardo Juan Cavallero, el hoy propuesto a la Corte por Néstor Kirchner, a instancia de Horacio Verbitsky y Miguel Bonasso, escribió:

«Si pensamos por un momento en que la homosexualidad entre adultos no puede ser punida como delito en la vida civil, porque esa punición violaría el artículo 19 constitucional, no por ello debemos concluir en que la homosexualidad militar es inconstitucional, tal como la prevé el artículo 765 del Código de Justicia Militar, porque en la vida civil no hay ningún bien jurídico que resulte afectado por esa conducta realizada en privado, pero en el orden penal militar la posibilidad de la trascendencia del conocimiento de esa conducta afecta la imagen pública de las Fuerzas Armadas y la confianza que ellas deben gozar por parte de los habitantes de la Nación».

Pensemos que los «progres» criollos esponsorean a un Zaffaroni que justificaba la negación de la homosexualidad en las Fuerzas Armadas cuando Bill Clinton con su «Don't say, Don't ask» hace años en la odiada y explotadora nación norteamericana -para los «progres»- lo permitía. ¿Que dirán el INADI y la CHA, de la propuesta de hacer cortesano a Zaffaroni con este antecedente?

• Droga devuelta

Otros han denunciado el voto de Zaffaroni en la causa 17.580, de mayo de 1989, en la famosa Sala VI de la Cámara del Crimen donde tuvo actuación tan gravitante como deplorable este ex camarista. El voto de Zaffaroni fue que si una persona llevaba en sus manos una cartera «en forma débil o más o menos tenue» sustraérsela no es robo sino hurto. ¿Y si era una mujer frente a la fuerza de un muchachón arrebatador? ¿y si tenía 75 años?, se pregunta el denunciante.

En la causa, de la misma sala, 17.236, hay otra actuación imperdible de Zaffaroni. Con orden de allanamiento y testigos la Policía entra a un domicilio. Se encuentra una balanza, un molinillo tipo café para triturar y 57 sobres envueltos en papel plateado con cocaína. Zaffaroni dictaminó que aunque todo indica que se preparaba la comercialización de droga,
«comerciar implica por lo menos la existencia de una tercera persona que compre el producto». Como se sorprendió al traficante cuando preparaba la droga en «ravioles», pero no había allí en ese momento un exacto comprador, Zaffaroni votó que se devolvieran los 57 sobres al narcotraficante sorprendido.

Es comprensible, entonces, por qué la Asociación Argentina Antidrogas, que preside el Sr. Claudio Izaguirre, esté horrorizada con la propuesta del gobierno para que Zaffaroni acceda nada menos que a la Corte Suprema.

El ex camarista -que escribió libros criticables, aunque muchos lo llamen «académico», simplemente por sus propuestas insólitas- se divertía y gozaba en la magistratura con planteos absurdos, que sus compañeros no aceptaban o la Corte Suprema se los rechazaba. En la causa 17.606, del mismo año 1989, dos ladrones roban y luego huyen en el auto donde los esperaba un tercero. Según Zaffaroni este tercero no es «coautor» porque no participó en el momento del robo.

En la causa 17.584 es procesada una red de distribuidores de marihuana. Se los sorprende con 70 kilos. Como iba envuelta Zaffaroni dijo que «
pudieron no exactamente conocer el contenido» por lo cual -a su criterio- sólo existió «dolo eventual».

• Patrocinio

Pero también llegan al gobierno denuncias del exterior, más concretamente de Paraguay. Lo denunciaron a Zaffaroni dos militantes de izquierda, Juan Arrom y Anuncio Martí. Estuvieron desaparecidos en enero de 2002 durante 14 días hasta que fueron liberados con signos de torturas provocadas en la casa de un comisario y fuerzas parapoliciales por integrar la agrupación comunista Partido Patria Libre. Durante los 14 días que estuvieron presos ilegalmente y por lo tanto imposibilitados fueron acusados de «prófugos» por el secuestro de Edith Debernardi, nuera de Enzo Debernardi, un ex funcionario en la dictadura de Alfredo Stroessner.

La inocencia y la detención ilegal de Arrom y Martí (uno economista y otro periodista) y su prisión también ilegal provocaron un escándalo público en Asunción por el cual renunció el ministro del Interior, Julio Fanego y, además, el ministro de Justicia, Silvio Ferreira, del presidente González Macchi. Por el mismo caso se disolvió el Servicio Nacional de Inteligencia y la clandestina CIJ (Centro de Investigación Judicial).

Debernardi, tras su falsa acusación vinculándose al poder para hacer detener a adversarios de izquierda, está acusado de atentar posteriormente contra dos jóvenes en la vía pública. Este poderoso Debernardi tiene dos abogados. Uno es Cristóbal Sánchez, también de actuación con Stroessner, y el otro...¿quién sería? Nuestro Eugenio Raúl Zaffaroni.

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