Política

Katitza Rodríguez: "Existen riesgos en el uso de la tecnología vinculados con la privacidad"

Cada vez que nos conectamos a Internet dejamos huellas que no vemos. Todo está alojado en la red: desde la hora en que nos conectamos hasta el lugar de la conexión o con quién establecimos contacto. De acuerdo a las normas, esa información que dejamos en la red es almacenada por las empresas de telecomunicaciones y tal como reveló un informe dado a conocer por ámbito.com, las compañías que brindan Internet fija están lejos de cumplir con un estándar satisfactorio respecto a políticas concretas para la protección de datos de los usuarios.

Ante este panorama, este medio entrevistó a Katitza Rodríguez, directora de Derecho Internacional en la Electronic Frontier Foundation (EFE), una organización fundada en 1990 para defender los derechos de la libertad de expresión, quien advirtió sobre la importancia de proteger nuestros datos en Internet al tiempo que advirtió que nuestra información es el "nuevo oro" de la economía que se viene encabezada por las fintech.

La fundación EFE es pionera a la hora de evaluar qué empresas se alinean con los usuarios en términos de transparencia. Hacia el 2011, la organización activó en los Estados Unidos un relevamiento para evaluar las políticas de privacidad de las compañías proveedoras de internet fija, el mismo que por estos días tuvo su debut en la Argentina. Debido a los cambios en el rubro, desde hace unos años la fundación también evalúa a empresas de telefonía móvil y a las diferentes intermediarias de la red como Amazon, Facebook, Microsoft, Uber y AirBnb.

Periodista: ¿Cómo es el trabajo que realizan desde Electronic Frontier Foundation?
Katitza Rodríguez: Evaluamos si las empresas recolectan datos, qué tipo de datos recolectan, y para qué; si lo almacenan, por cuánto tiempo; si las comparten con terceros, con quienes y para qué. Nosotros evaluamos si eso está claramente delineado. Esos son requerimientos que están en muchas leyes de protección de datos personales como en la Argentina y en otros países de la región.

P: ¿Nuestros datos se convirtieron en un bien preciado?
KR: Cada vez que usamos Internet nuestros datos pasan por los servidores de la empresa que contratamos, a menos que nuestra información esté encriptada. Ellos pueden saber tus datos de comunicación: quién se comunica con quién, desde dónde, por cuánto tiempo. Incluso pueden interceptar una comunicación en tiempo real, pueden usar la información para ubicarte, pueden saber quién va todos los días al mediodía a tal hotel por dos horas y con quién. Quizás no sepas qué hicieron, pero puedes determinar un patrón de comportamiento. A eso se le llama metadatos. Antes de internet, interceptar una llamada era el oro de la vigilancia. Ahora, el oro de la vigilancia son los metadatos que con el big data permiten determinar patrones de comportamientos.

P: ¿Para qué se podrían utilizar esos datos?
KR: Los gobiernos están muy interesados en esos datos. En un legítimo trabajo, la Policía puede requerir de esa información para investigar un delito lo cual está bien si se encuentra dentro de un marco legal. La cuestión está en que alguna de esas medidas son desproporcionadas o no registra mucha transparencia con respecto a ese procedimiento. Hay que distinguir entre lo bueno y lo mano y es necesario supervisar quién nos vigila. Debemos tener claro los procedimientos que publican las empresas que nos proveen de internet respecto a las guías que la Policía debe cumplir cada vez que le piden los datos a la compañía.

P: ¿Cuáles son los países de la región que están peor calificados en la protección de datos?
KR: Hay algunos países que están más avanzados en la medida que las empresas y la sociedad civil participan del debate. En México hubo mucho debate en relación al decreto espía (NdR: a través de la prensa se reveló que el Estado había adquirido un software para monitorear a activistas de Derechos Humanos y periodistas) como así también cuando salió una norma que obligaba a proveedores a retener los datos, algo que Argentina fue declarada inconstitucional y que en Colombia pasó inadvertido para el público.

P: ¿Qué efectos puede tener en nuestra vida esa opacidad sobre las políticas respecto a nuestros datos?
KR: Tenemos que confiar en la tecnología porque nos sirve para trabajar y ser más eficientes, pero tampoco tenemos que tener una visión ciega de la tecnología porque existen riesgos en su uso vinculados con la privacidad. Mis datos personales son importantes por lo que es necesario entender qué revelan. Todo eso queda registrado cada vez que mi teléfono se liga a una antena de teléfono móvil o cuando simplemente me conecto a Internet. No saber cómo son esos procesos crea inseguridad de los usuarios hacia las empresas. La falta de transparencia quiebra esa confianza porque no se sabe cómo se están manejando tus datos.



Desde que la EFF realiza su informe anual para evaluar el comportamiento de las empresas respecto sus políticas de protección de datos, las mismas fueron evolucionando hacia buenas prácticas para con los usuarios. Tras la filtración masiva ocurrida en 2013 de la mano de Edward Snowden, las empresas comenzaron a prestar más atención a la información de sus clientes promoviendo una mejor y mayor competencia entre las ellas mismas.

Hace un par de años EFF sumó a sus relevamientos a las empresas de la "nueva economía" digital como Uber y AirBnb. Mientras que la aplicación que desata la furia de taxistas de todo el mundo tuvo buenos resultados en cuanto a la privacidad y transparencia de los datos de sus clientes, la plataforma líder en la oferta de alojamientos a particulares quedó un poco relegada.

• Recaudos ante la avalancha fintech

En enero pasado, la usuaria de Twitter Elena Paolini denunció que fue víctima de un fraude bancario derivado del uso de una billetera virtual de la que no era cliente . La técnica de la que fue víctima era tan sencilla como efectiva. Cuando Paolini ingresó al home banking detectó extracciones por $6.000 que ella no había realizado y descubrió que el dinero lo había sustraido un tercero a través de Todo Pago. En resumen, con apenas unos datos de la tarjeta de débito a Paolini le quitaron dinero de su cuenta bancaria.

El caso encendió las alarmas dentro de la renaciente industria fintech. Si bien Todo Pago resarció a la damnificada y sumó nuevas medidas de seguridad para su sistema, el suceso reveló que algo siempre puede fallar y nada se puede dejar librado al azar.

P: Ante el crecimiento de las fintech, ¿qué recaudos respecto a los datos personales se debe tener en cuenta?
KR: Lo más importante es poner el ojo en las fallas de seguridad. Si no confío en cualquier herramienta que haya sido testeada por terceros, no la usaría. Hay que tener mucho cuidado en instalar y usar aplicaciones en tu teléfono móvil porque muchas de ellas pueden estar robando tus datos personales. Es importante leer bien las prácticas de protección de datos de las empresas y evaluar la seguridad de la aplicación como si no recolecta información que no es necesaria para el propósito del negocio.

P: ¿Qué pueden hacer los usuarios para proteger sus datos?
KR: Lo primero es cuestionarse por qué te piden los datos. Muchas veces te piden pagar algo, pero te piden tu teléfono, tu dirección, tu correo electrónico que no son necesarias para realizar la transacción. Asegurarte que la empresa a la que le brindas tus datos tiene medidas de seguridad para proteger tus datos para evitar fallas de seguridad también es importante. Una vez que la información sale en público ya no hay nada que se puede hacer entonces hay que asegurarse que la información no salga al público.

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