Política

Kicillof blindó votos de Cristina y Massa para derrotar a Vidal

El peronismo se encamina a recuperar la provincia de Buenos Aires en las generales de octubre. Los intendentes del PJ y el armado de unidad con el Frente Renovador fueron clave para el triunfo.

¿“Ventajita” tenía razón? La tracción de votos de Cristina Kirchner, la campaña segmentada de Sergio Massa y la paliza que los intendentes del PJ le propinaron a sus competidores de Juntos por el Cambio en el conurbano sellaron el triunfo de la fórmula Axel Kicillof-Verónica Magario en la PASO de este domingo. La “catástrofe” electoral del oficialismo en la provincia de Buenos Aires fue contundente: el ex Ministro de Economía obtenía 49,23% frente al 32,69% de María Eugenia Vidal.

A ese cóctel electoral del peronismo se sumó la intervención de Marcos Peña en la provincia de Buenos Aires. El jefe de Gabinete rechazó la posibilidad de desdoblar el comicio bonaerense para que la gobernadora se libere de ir pegada a la boleta de Macri. A esa centralización de la estrategia sin posibilidad de maniobra para Vidal se sumaron los efectos de la crisis económica en términos de inflación récord, pérdida de empleos y cierre de pymes que afectó en especial a la clase media bonaerense, núcleo del electorado macrista.

Massa en la provincia de Buenos Aires, y Alberto a nivel nacional, dotaron de equilibrio al kirchnerismo en el principal distrito electoral del país y potenciaron el caudal de voto del colectivo peronista Frente de Todos para ampliar la diferencia de 10% que Aníbal Fernández había obtenido en la PASO del 2015 frente al 30,07 de Vidal. La nacionalización de la campaña en la provincia de Buenos Aires arrastró a la gobernadora hacia abajo por el peso negativo de Macri al tope de la boleta. En el Frente de Todos se produjo el fenómeno inverso. Cristina, y en especial la incorporación de Massa como primer candidato a diputado nacional, empujaron a Kicillof hacia arriba ante el prácticamente nulo corte de boleta.

Resultados

Massa desplegó una campaña segmentada y profesional sin diluir la identidad del Frente Renovador y logró arrastrar sus votos hacia la canasta de Kicillof y Fernández en la provincia de Buenos Aires. El massismo “descamporizó” la candidatura de Kicillof y ayudó a sumar voto en el interior rural de la provincia, la zona más adversa para el kirchnerismo desde la resolución 125. En Junín, por ejemplo, el massista Mario Meoni, de extracción radical, ganó la PASO del Frente de Todos y sacó en la sumatoria 48,44% ante el 37,8% del actual intendente de Cambiemos, Pablo Petrecca.

En la primera sección, como Merlo donde manda el peronista Gustavo Menéndez, la paliza alcanzó niveles imprevistos. Kicillof sacó más del 63% frente a 18,54% de Vidal. También en Ituzaingó (Alberto Descalzo) donde la fórmula del pan peronismo trepó al 48% ante el 29% del macrismo. Lo mismo ocurrió en Malvinas Argentinas, a cargo de Leonardo Nardini. Allí Kicillof sacó 58,9% ante el 23,8% de Cambiemos. En la tercera, Esteban Echeverría a cargo del jefe del PJ bonaerense, Fernando Gray, también tocó cifras récord: 55% del peronismo frente al 25% de Juntos por el Cambio. En la Matanza la distancia fue también abismal en la categoría de gobernador con Kicillof en 61% y Vidal en 21%.

Vicente López, en la primera sección, fue una de las honrosas excepciones a la ola peronista que se apoderó ayer de la provincia de Buenos Aires. Allí Jorge Macri y Vidal, se impusieron en la categorías para intendente y gobernador. Pero Cambiemos aparecía abajo en bastiones propios del conurbano como Lanús y Quilmes. También la primera sección Tigre fue un leading case de la confluencia entre el massismo y el kirchnerismo. Allí Julio Zamora se impuso como intendente por casi 15 puntos y Kicillof también barrió con Vidal por una diferencia similar.

En las ciudades cabecera como Mar del Plata, La Plata y Bahía Blanca, Juntos por el Cambio tampoco logró hacer pie para compensar la ventaja del peronismo en la primera y tercera sección. Vidal apenas se impuso por 2 puntos en la ciudad balnearia y perdió en la capital provincial, aunque en Bahía Blanca logró ganar por una diferencia de 6%.

En el búnker del Frente de Todos, Máximo Kirchner se encargó de presentar a Massa como una pieza fundamental del triunfo bonaerense. “Hoy los argentinos que quieren la patria unida le pusieron un límite a aquellos que toman las decisiones mirando una oficina fuera de la Argentina”, señaló el líder del Frente renovador en el búnker del Frente de Todos, antes de cederle la palabra a Kicillof.

“Construimos una nueva mayoría en la Argentina, una coalición grande pero todavía faltan algunos. A esos que desde expresiones chiquitas o minoritarias que quedaron representando a alternativas que no quieren a este Gobierno les decimos que vengan, que nos abracemos”, resaltó.

Nace así en la provincia de Buenos Aires el sueño de un Cambiemos peronista, diverso, con distintas identidades: desde La Cámpora pasando por el peronismo ortodoxo de los intendentes y el Frente Renovador de Massa. Ahora el desafío es armar el rompecabezas para gobernar a partir del 10 de diciembre.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Dejá tu comentario