Finanzas

Kiguel explicó los motivos por cuales Argentina debería renegociar acuerdo con el FMI

Señaló que "Argentina necesita tener más flexibilidad para poder intervenir y usar esos u$s 10.000 millones en forma eficiente, es decir, cuando hace falta" en el mercado de cambios. A su vez, opinó que el acuerdo Stand by con el FMI debería transformarse en un nuevo préstamo con facilidades extendidas a 10 años".

El economista Miguel Kiguel consideró que la Argentina debería "cambiar el acuerdo" con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para hacerlo menos rígido con relación a la utilización de divisas en el mercado de cambios.

A su vez, opinó que el acuerdo Stand by de Argentina con el FMI debería transformarse en un nuevo préstamo con facilidades extendidas a 10 años", dado que el país no puede afrontar la deuda que vence en 2022.

En el séptimo Congreso Económico Argentino que se desarrolla en La Rural de Palermo en el marco de la Exo Efi, el titular de la consultora Econviews señaló que "adentro de la banda, el tipo de cambio funciona como flotante", y estimó que "es difícil creer que no se va a escapar" de la misma.

Además remarcó que "la tasa de interés ya está usada a full" por el Banco Central, como elemento para contener al dólar, y señaló que esa variable "es tan alta que subirla difícilmente tenga impacto sobre el tipo de cambio".

En ese sentido, evaluó que "los u$s 10.000 millones otorgados (esta semana) por el Fondo para intervenir a un ritmo de u$s 60 millones por día para controlar el tipo de cambio, es un número que debería convencer al mercado de que Argentina lo puede hacer".

Sin embargo, consideró que "Argentina necesita cambiar su acuerdo con el Fondo y tener más flexibilidad para poder intervenir y usar esos 10.000 millones en forma eficiente, es decir, cuando hace falta".

"Si no, va a ser muy difícil garantizar que el tipo de cambio no se va a escapar", sostuvo Kiguel, quien evaluó que "la banda de no intervención de Banco Central en el mercado cambiario del 30%, es extremadamente ancha".

De todos modos, descartó que este año vaya a producirse una devaluación como la de 2018. "No hay razón para pensar en una gran devaluación, salvo que haya crisis de confianza o pánico financiero", indicó Kiguel.

Por otro lado, puso de relieve que "el riesgo país argentino es más alto que el de Turquía y el de Brasil. El mercado no nos cree, hay un problema".

Además de considerar de que el Gobierno debería modificar el acuerdo con el Fondo en lo que respecto a la utilización de divisas, el economista opinó que Argentina debería extender el plazo de repago de la deuda con el FMI, dado que " no tiene capacidad de desembolsar u$s 20 mil millones en 2022".

"El problema de Argentina salta a la vista. En 2022, tiene que pagarle al Fondo u$s 20 mil millones. Eso es imposible de pagar. Pero eso no es un problema que va a llevar al default. Uno se sienta y renegocia", remarcó.

"¿Quién va a ser el principal acreedor de Argentina? El FMI. El 65% de sus préstamos van a ser con Argentina. La deuda Argentina va a representar un 25% del capital del Fondo", indicó.

En consecuencia, "si el Argentina tiene un problema, el FMI tiene un problema. Por eso, el acuerdo se va a tener que renegociar", reforzó, al tiempo que afirmó que "el acuerdo stand by se debería transformar en un nuevo préstamo con facilidades extendidas a 10 años".

Por último, el economista rechazó ciertos análisis de economistas que afirman que la Argentina se encamina a entrar en default. "Me parece irresponsable hablar de un default. El costo promedio de la deuda en dólares de Argentina es del 5,7%; no es un costo alto. Tenemos un riesgo país alto pero el costo de la deuda no es alto", sostuvo.

"Es muy difícil pensar que Argentina puede mejorar los términos de una deuda reestructurando. El país va poder pagar sus deudas, por lo que sus chances de reestructuración son muy bajas", concluyó.

Sobre la alta inflación que sacude al país, Kiguel reconoció que “los números se han escapado”. En ese sentido, indicó que “hay ajustes de precios que nada tienen que ver con la cantidad de dinero”.

Por ello, el economista admitió que “los controles de precios no son terribles: tratan de coordinar las subas de precios en alimentos, para evitar estos saltos tan grandes”.

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