Opiniones

La Argentina incierta: entre el G20 y la Conmebol

¿Dónde se encuentra parado nuestro país en este contexto? En la misma semana que Argentina tiene la oportunidad histórica de organizar por primera vez esta cumbre en América Latina las imágenes que llegaron al mundo en la previa son las de una sociedad de bárbaros dispuesto a todo.

Argentina preside el G20. Hay muchos números detrás de esta organización que reunirá a 28 líderes políticos mundiales entre socios e invitados y 10 organizaciones socias en búsqueda de una declaración.

¿Dónde se encuentra parado nuestro país en este contexto? En la misma semana que Argentina tiene la oportunidad histórica de organizar por primera vez esta cumbre en América Latina las imágenes que llegaron al mundo en la previa son las de una sociedad de bárbaros dispuesto a todo. En la misma semana que se logra volver a exportar carne a Estados Unidos luego de 17 años, y con una mejora de este sector en la gestión Macri, también nuestro país divide las pantallas de los medios entre el G20 y la resolución de la Conmebol pero para exportar la “barbarie” con un partido de fútbol.

El 85 % del producto bruto global, dos tercios de la población mundial y el 80 % del comercio internacional estarán representados por 84 reuniones entre las ministeriales y grupos de afinidad.

Mientras el presidente Mauricio Macri intenta insertar a Argentina nuevamente en el mundo siendo sede la OMC (Organización Mundial de Comercio) en 2017 y presidiendo el G20 este año, el mundo incrusta la imagen de un país donde la violencia, la inseguridad y la economía le ganan a la buena voluntad y deseos.

Los 19 países más la Unión Europea reunidos en esta cumbre involucran una importante participación en las exportaciones e importaciones de Argentina. De acuerdo a un informe del CEPA en base COMTRADE en el período 2013 a 2017 se mantuvieron muy estables los números. Mientras en 2013 las exportaciones argentinas a países de G20 eran en del 53,7 %, en 2017 fueron del 52,3 %. Respecto de las importaciones en 2013 eran del 74,4 %, y en 2017 fueron del 76,6 %.

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Todo está armado para que Argentina saque provecho de esta cumbre y esperemos que así sea. La intención del Presidente es lograr avances bilaterales a expensas de la declaración en común. Con Estados Unidos la búsqueda es lograr apoyo para acceder a los mercados además de lo que ya obtuvo vía el préstamo stand by más importante de la historia que otorgó el FMI a través del aval de Donald Trump.

A su vez, espera el guiño de Macri ante la posición del presidente de Estados Unidos ante el cambio climático y su salida del acuerdo de París y las disputas comerciales con China que nos ubica en una posición incómoda. Uno es quien nos dio el aval para el préstamo del FMI para cubrir las necesidades financieras en 2019 pero China pelea par a par en el puesto dos de nuestro mayor socio comercial con Estados Unidos alternando el top 3 después de Brasil en el primer puesto.

En el caso de Alemania, la intención es lograr sus inversiones en el sistema de participación público privada (PPP), Francia el respaldo para el ingreso de Argentina al OCDE, China el acuerdo de Swap de moneda y comercial ya anunciado, Gran Bretaña ampliar vuelos a las islas Malvinas e incrementar las inversiones, y Rusia lograr su participación en Vaca Muerta.

En el caso de Japón, Italia, India, México, Turquía, Arabia Saudita, Canadá, Corea del Sur, Australia, Sudáfrica e Indonesia las cargas se reparten en fortalecer las relaciones con el Mercosur, integrarnos en la Alianza del Pacífico, y promover el comercio e incrementar las inversiones en nuestro país.

La llegada de inversiones a la economía argentina presenta varias dudas. No somos el alumno que el mundo pretende para una clase escolar donde participan los principales 20 líderes mundiales. En 2018 el PBI tendrá una caída aproximada del 2,4 %, la inflación 48 % y la tasa de interés en 60 %. La llegada de inversiones a la economía argentina presenta varias dudas. No somos el alumno que el mundo pretende para una clase escolar donde participan los principales 20 líderes mundiales. En 2018 el PBI tendrá una caída aproximada del 2,4 %, la inflación 48 % y la tasa de interés en 60 %.

La deuda sobre PBI crece a un nivel del 80 % y resuelto el financiamiento en 2019 para el año siguiente hay muchas dudas sobre la posibilidad de repago de la deuda asumida por el actual Gobierno ante la incertidumbre sobre el resultado de las elecciones del próximo año. Esto tiene un indicador puntual: el riesgo país que no baja de los 700 puntos básicos. Argentina requiere de inversiones extranjeras directas y aquello que era el potencial de un nuevo gobierno con la confianza renovada en las urnas nacionales y luego en las legislativas aún es un punto pendiente de esta gestión.

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La sociedad argentina está muy ajena al G20 y sus implicancias también al resultado y veredicto de la Conmebol sobre donde se juega el superclásico de Boca Juniors y River Plate por la final de la Copa Libertadores de América. Lo importante a incorporar en la agenda es las condiciones en las cuales se insertan los temas. Argentina no ha logrado estabilizar su macroeconomía en la actual gestión, no pudo generar las condiciones para que las inversiones privadas lleguen, la presión tributaria sobre el sector privado se ha incrementado, el gasto público sufre la aprobación de un presupuesto nacional 2019 atado a las decisiones de una mayoría opositora que condicionó a una minoría gobernante en el Congreso de la Nación a incrementar impuestos para financiar el déficit y no eliminar otros como ingresos brutos e impuesto a los sellos.

El fútbol reúne todo lo que nos falta en la política y en la economía para sentarnos en la misma mesa con grandeza frente a los miembros de esta cumbre del G20: la política de la zanahoria en la inseguridad jurídica (de una ley de blanqueo con reducción de bienes personales a incremento del impuesto sobre bienes personales de los bienes blanqueados), la política cortoplacista dedicada al raesultado en las urnas (lo importante es como lo clientelar nos lleva a una buena posición en las elecciones por más que el cliente luego se muera), la política de la inseguridad (generando pobreza durante décadas para luego paliar con planes sociales que son votos a expensas de mayor educación para generar riqueza y prosperidad con capital humano y productivo creciente que en el camino incorrecto toma las calles, se dedica a negocios espurios y pone frente a frente a “uno sobre la mitad a diferencia de la mitad más uno”) y la política del aguante (todos juntos podemos y nos llegó la hora del cambio) como si el cambio fuese un proceso cultural y colectivo que no requiere del liderazgo político de aquellos a quienes representándonos hoy votamos ayer.

Entre el G20 y la Conmebol, Argentina juega al fútbol en los dos campos. “Se juega como se vive” supo decir hace unos años el exentrenador de la selección colombiana de fútbol Pacho Maturana. Entonces como se juega mal se vive mal y es condenatorio. Deberíamos pensar que “se juega como se entrena”. La intensidad de un entrenamiento no es un hábito sino que parte de cambiar los actos diarios para convertir un mal hábito en un mejor al menos. Por ahora “jugamos como vivimos” y “no entrenamos para jugar mejor”.

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