Opiniones

La Argentina según Marcos

La sesión informativa en el Congreso de hace unos días no pasó desapercibida para los cordobeses. Más de uno quedó sorprendido por la visión que el Jefe de Gabinete Marcos Peña tiene sobre el sistema impositivo nacional y las finanzas de la provincia de Córdoba.

Aunque la presentación podría ser interpretada como un mero posicionamiento electoral creo que tiene un contenido mucho más trascendente. Desnuda una visión sesgada y errada del sistema fiscal argentino que explica nuestra decadencia.

Cuando Marcos Peña afirma que la mitad del gasto corriente de la Provincia de Córdoba se financió con transferencia de la Nación explicita su concepción sobre las relaciones fiscales en el país. Según su planteo la recaudación que gestiona AFIP “le pertenecen a la Nación” y ella es quien la distribuye entre las provincias. Llama la atención la sinceridad y el desparpajo para plantear una visión hiper centralista que no solo ignora la ley de coparticipación federal de impuestos, sino que colisiona con la organización federal que adoptó la Constitución.

El otro punto que me permito destacar son sus comentarios sobre la situación de las finanzas públicas de Córdoba. Planteado de manera sintética, lo que muestra la contabilidad de la Provincia es que los gastos operativos del Estado insumen aproximadamente el 80% de los ingresos totales.

La diferencia genera un ahorro de magnitudes lo suficientemente alto como para dar sustento a un ambicioso plan de infraestructura. Este plan incluye obras de importancia estratégica para el progreso productivo y social de la Provincia, incluyendo la obra pública más grande que actualmente se está ejecutando en el país: la que permite completar el anillo de circunvalación de la Ciudad de Córdoba.

Por desconocimiento o por oportunismo el Jefe de Gabinete desaprovechó la oportunidad de tomar testimonios de Córdoba para platear líneas de acción que permitan superar la difícil situación que vive el país. Podría, por ejemplo, haber tomado la gestión de las finanzas de Córdoba como evidencia de la importancia y los beneficios que genera tener cuentas públicas saneadas.

Con austeridad e innovación es factible generar, como ocurre en Córdoba, el ahorro suficiente como para sostener la inversión en infraestructura que resulta vital para darle sustentabilidad a un proceso de desarrollo.

Pero si el objetivo era destacar los logros del gobierno que representa, en lugar de caer en la tediosa lista de obras que supuestamente la Nación ejecuta en beneficio de los cordobeses, podría haber usado su tiempo y el de los Legisladores para comentar las buenas prácticas en materia de políticas públicas que la Nación viene instrumentando de manera mancomunada con la Provincia. De esta manera se abordaron problemas de antigua data, pero que son los que explican la angustiante situación que sufrimos en el presente.

En materia tributaria, por ejemplo, podría haber destacado la puesta en funcionamiento del Monotributo Unificado Córdoba. Gracias al trabajo conjunto entre AFIP, la Provincia y una gran cantidad de municipios, miles de pequeños emprendedores cordobeses en lugar de pagar tres impuestos ahora pagan uno.

Sería muy bueno que se asuma esta experiencia como un primer hito en el camino hacia un sistema impositivo más simple. También podría haber señalado cómo se redujo la litigiosidad laboral espuria gracias a un mecanismo de colaboración entre la Superintendencia de Riesgos del Trabajo y la Provincia. Incluso podría haber mencionado el trabajo que se lleva adelante junto con funcionarios nacionales para desburocratizar la creación de sociedades.

Mientras sigamos pensado y actuando bajo el velo centralista no podemos esperar otros resultados que la profundización de la decadencia. Por el contrario, a partir del respecto a las instituciones y las personas y desplegando una actitud colaborativa podremos construir la justicia social.

*El autor es Ministro de Finanzas de Córdoba

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