Opiniones

La city, la parroquia de sacrificios financieros

La corporación financiera, ensambla gente de diferentes rangos, pero del mismo oficio, que se coloca bajo la advocación del "santo mercado", patrono de toda la comunidad.

Cuando una comunidad de intereses ocupa el lugar de los lazos ciudadanos y, un grupo de personas se trata como si fueran una feligresía, podemos dar tiempo al tiempo y esperar comportamientos inciertos.

Configuran conferencias que simulan ser solemnes y pomposas a la vez, donde disertan sus “celebrities”. Un grupo de segundo orden, formado por economistas que dicen lo que quieren escuchar sus compradores de conferencias e informes. Para eso les pagan, patrocinan, emplean y, hasta a veces, los hacen nombrar ministros.

La corporación financiera, ensambla gente de diferentes rangos, pero del mismo oficio, que se coloca bajo la advocación del “santo mercado”, patrono de toda la comunidad.

“La city”, es la parroquia donde se ofician misas, rituales, y sacrificios financieros.

Después de las rondas de negocios, parte de la cofradía va a terminar la jornada con un jubiloso “after office”. Bajo estos aspectos, la corporación financiera de intereses se parece mucho a las corporaciones de la época romana y la Edad Media.

Un resultado de 10/12 puntos de ventaja, era previsible para la oposición y varias de sus consultoras en las PASO. Pero en Wall Street habrían sido informados que Macri iba a ganar. También habría participado del pronóstico un banco de inversión, consultoras de encuestas y asesores económicos.

Toda la congregación propagó diferencias mínimas -superables en balotaje- y, hubo hasta dos empates. En la misma dirección, el viernes previo a la elección se habrían hecho compras masivas de acciones de bancos y empresas argentinas en la Bolsa de Buenos Aires y Wall Street. Así se alcanzarían las cotizaciones que favorecerían la instalación en los medios de que “los mercados”, darían por ganador a Mauricio Macri.

Ahora además, piden abrir una investigación por la fuerte suba del dólar el día después de las PASO, para determinar si el presidente Mauricio Macri ordenó al BCRA no intervenir en el mercado cambiario, para que el dólar se disparara con un resultado electoral desfavorable. Podrían citar como testigo al expresidente del BCRA, Martín Redrado, por sus dichos: “Macri dijo que el dólar se vaya a donde se tenga que ir y que los argentinos aprendan a votar”.

¿La campaña del miedo empezaría el día después? No lo sabemos. Paradójicamente, se puede inocular pánico al populismo. El mismo que sacó a la Argentina del desastre de 2001.

¿La manipulación del entorno oficialista, arremetería así contra los resultados? ¿Podrían haber intentado operar a través de los mercados, hasta el último viernes antes de la elección? No lo sabemos.

Lo que sí estamos al corriente, es del agotamiento político del oficialismo. Nos recuerda a Carlos Monzón mirando el reloj, contando los segundos en aquel match con Bennie Briscoe, el hombre que casi lo noquea.

Lo que nadie recuerda

Desde aquella conferencia dantesca del 28 de diciembre de 2017, se alteró el comportamiento de la divisa, provocando un derrumbe devaluatorio “in crescendo”. La intensidad fue aumentando gradualmente, pero potenciándose desde el primer trimestre de 2018 (año y medio atrás).

¿Por qué nadie nos prestaba más, en enero de 2018?

¿Volveríamos a caernos del mundo?

Desde entonces se tensó el mercado de cambios y se aceleró la tasa de inflación. En consecuencia, el BCRA empezó a vender divisas. La tasa de interés quedó obstaculizada como instrumento de política monetaria. El BCRA optó por recurrir a la venta de divisas para contener el avance del dólar y mantener por un tiempo el tipo de cambio en $20. El Central procuraba evitar el traslado a precios del dólar, ya que las presiones inflacionarias iban en aumento. La inflación mayorista en febrero de 2018 trepó a 4,8%.

De este modo se aplicó un nuevo esquema de administración del tipo de cambio, con el fin de evitar la apreciación del peso, fruto del incremento de la inflación.

El inconveniente es que esa política económica tendiente a evitar sustos, terminó siendo pendular, dependiendo del apremio del día, y no contribuyó a dominar la incertidumbre emergente del relajamiento de las metas inflacionarias.

Cuatro caras, cuatro gestos. ¿Qué demonios es esto?

Peña -“en control”-, Sturzenegger -“devastado”-, Dujovne -“yo no fui”- y, Caputo, “con la mirada hacia el infinito”-¿Quién era el piloto?-Claramente las PASO no fueron culpables de la destrucción de las acciones y bonos, ni del dólar a $60, o pérdida de depósitos y desplome de reservas.

De los autores de “La herencia recibida” (parte I), “El regreso del monstruo peronista” (parte II)

Existiría manipulación de los mercados, según la pesquisa de la fiscal Paloma Ochoa. Se dice por ahí, que todo habría comenzado el viernes 8 de agosto, cuando se produjo una suba insólita y generalizada en todos los mercados. Existirían acusaciones de intervención, estimulado el optimismo de los mercados. Esta interpretación fue refrendada por el académico economista Pablo Gerchunoff, que advirtió que la maniobra podía perjudicar a muchos ahorristas. Si esto fuera verdadero, cuando el lunes se supiera el ganador, todas las desventuras le serian adjudicadas. Tras las primarias entonces, se intentaría recuperar un caudal de votos, dejando correr el dólar de $45 a $60, atribuyéndole la última devaluación al triunfo de Alberto Fernández.

Con la inestabilidad financiera que padecía la ciudadanía y los mercados desde marzo de 2018, y el programa del FMI crepitando, el desembolso del FMI -u$s5.400 millones-, que era imprescindible, no iba a llegar. ¿Dujovne se fue porque sabía que sin Lagarde, jugar con la inestabilidad del tipo de cambio podía terminar mal? – Tampoco lo sabemos.

Con la intención de componer las cosas, el Gobierno tomó la decisión compulsiva de reestructurar la deuda de corto plazo. Anunció la voluntad de reprogramar los plazos de la deuda con vencimiento hasta diez años, y también con el FMI. Simultáneamente, S&P declaró la situación de impago al país. Los inversores pequeños, desinformados y rezagados, huyendo en manada, convalidando el aumento de la demanda de dólares, acelerando la caída de reservas y salida de depósitos, obligaron el establecimiento de medidas de “control cambiario”.

¿Dónde colocar la responsabilidad de la última crisis? -Hasta hoy.

¿Ineptitud, operaciones financieras especulativas, altísima vulnerabilidad macroeconómica, reservas escasas, potenciales vencimientos sin renovación, ausencia de crédito?

Resultado del error de cálculo o devenir natural

El vertiginoso vaciado de reservas del BCRA, fue fatal para enfrentar una exuberante demanda de dólares, amortización de deuda de corto plazo y, retiro de depósitos bancarios. Todo esto hizo posible dos inferencias:

  1. La situación del país era extremadamente endeble, antes de las PASO.
  2. El triunfo de Alberto Fernández no cambia la situación de solvencia del país, pero atemoriza el ambiguo proceder de la comunidad de interes dominante.

(*) Máster en Política Económica Internacional, Doctor en Ciencia Política, Profesor de Maestrías, Conferencista y consultor internacional. Presidente de HACER www.hacer.com.ar , autor de 6 libros, con: “2001, FMI, Tecnocracia y Crisis”.

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