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La consolidación del voto árabe inquieta a la derecha israelí

Su participación logró que el único partido que los representa se convierta en la tercera fuerza del parlamento. Un diputado del oficialista Likud afirmó que hay que "vigilarlos" porque "utilizan su derecho a sufragar".

Kfar Qassem, Israel - “Un millón de votos árabes, nuestra unidad es nuestra fuerza”. En la localidad israelí de Kfar Qassem, una gran pancarta recuerda la dura batalla, pero también exitosa, de los diputados árabes para lograr que los palestinos árabes acudieran a votar en las elecciones del martes.

“Es la primera vez en mi vida que voto a un partido árabe”, reconoce Samir Farig, que nació y vive en esta ciudad del centro de Israel.

Como la mayoría de los habitantes de esta localidad, Farig es un árabe israelí, hijo de palestinos que se quedaron en sus tierras tras la creación de Israel en 1948. Hasta ahora siempre había votado al Partido Laborista.

“Pienso que debemos formar parte del Gobierno”, explica este hombre de 54 años con el pelo platinado, a pesar de que ninguna formación árabe ocupó ministerios en la historia de Israel.

“Los judíos, incluso aquellos que son de izquierda, ignoran los actuales problemas de los árabes”, lamenta Farig, que dice haber apostado por los diputados árabes para que se ocupen “de los problemas de viviendas e infraestructuras”.

Hace cinco meses, en las anteriores elecciones legislativas, los partidos árabes se presentaron divididos en dos listas y no lograron movilizar a su electorado, cuya abstención superó el 50%. Entonces, obtuvieron diez escaños en la Knéset, el Parlamento israelí.

Esos comicios no permitieron formar una mayoría clara para investir un gobierno y el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu (nacionalista y conservador), decidió convocar unas nuevas elecciones, las cuales se realizaron el martes.

A esta nueva cita, los partidos árabes se presentaron unidos bajo la candidatura “Lista unida” (árabes y de izquierda), que obtuvo doce diputados y se convirtió en la tercera fuerza de la legislatura, según los últimos datos.

El aumento de la participación entre los árabes israelíes resultó uno de los hechos significativos en los comicios, hasta el punto que un diputado del Likud (partido de Netanyahu) aseguró que “ahora debemos vigilar a los árabes, porque utilizan su derecho a voto”. “Es mi pequeña victoria”, afirma Farig sobre esta advertencia.

“Hasta el mediodía no tenía ganas de ir a votar”, reconoce Issa, de 50 años, y quien no dio su nombre completo, pero al final decidió hacerlo para “echar a Netanyahu”, que se encuentra en una situación delicada para mantenerse en el poder después de que su partido terminara casi empatado con la lista del general Benny Gantz.

En el norte de Israel, en Nazaret, la ciudad árabe más grande del país, el electorado se movilizó harto de las discriminaciones y estigmas acentuadas durante los diez años de gobierno de Netanyahu.

La participación en esta localidad alcanzó el martes el 55%, mientras que en abril había sido del 40%. La candidatura “Lista unida” obtuvo más del 90% de los votos de sus habitantes.

A Fadi Zoabi, un activista político de 21 años, le faltan dedos en las manos para contar los actos públicos en los que participó en los últimos meses para movilizar a los árabes, que representan el 18% de los habitantes del país.

Los árabes fueron a votar “de forma masiva”, tuiteó Ahmad Tibi, uno de los líderes de “Lista unida”, refiriéndose a las declaraciones de Netanyahu en 2015 en las que pedía a sus simpatizantes que acudieran a las urnas ante la amenaza de que los árabes “votaran en masa”.

¿Cómo se explica este aumento de la participación? “Partidos fascistas como el de Otzma Yehudit están creciendo. Los palestinos (así se presentan los árabes israelíes) se dieron cuenta de que si no iban a votar, dirigentes como Otzma Yehudit formarían parte del gobierno y podrían decidir su destino”, explica la analista política palestina Diana Buttu.

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