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La economía limita ahora el "milagro portugués"

Lisboa - El primer ministro de Portugal, António Costa (foto), vencedor en las legislativas del domingo, pretende reeditar la alianza con los dos partidos de izquierda radical que lo acompañaron en su primer mandato a pesar de que el resultado le permitiría hacerse con la mayoría necesaria en el Parlamento sumando solo a uno de ellos.

“A los portugueses les gustó la geringonça (ndr: el Gobierno de minoría del Partido Socialista que contó con el respaldo del Bloque de Izquierda y el Partido Comunista), así que buscaremos renovar esa solución política”, señaló.

El Partido Socialista -que logró sacar al país de la crisis en base a una política económica heterodoxa y distante de las exigencias del Fondo Monetario Internacional (FMI), lo que convirtió a Portugal en un faro para países en crisis como la Argentina- es primera fuerza en el Parlamento con 106 diputados (sobre un total de 230), mejorando los 86 escaños de 2015. Aún quedan por atribuir cuatro diputados por votos desde el extranjero.

Pero Costa queda por debajo de la mayoría absoluta de 116 escaños y deberá nuevamente entenderse al menos con uno de los partidos de la izquierda antiliberal, que lo propulsaron al poder en 2015.

Los peligros para el premier pasan ahora por otro lado.

Paradójicamente, aunque Costa sale reforzado, “la incertidumbre es ahora más importante”, afirmó el economista Joao Duque.

“Todo dependerá de la evolución de la economía”, que se ralentiza globalmente, señaló, por su lado, el politólogo António Costa Pinto, pues el jefe de Gobierno prometió proseguir su política social sin renunciar a la disciplina presupuestaria, que debe llevarlo a reducir este año el déficit al 0,2% del PBI.

Pero “si la situación económica se deteriora, le costará obtener el apoyo de otros partidos (de izquierda), ya que nadie quiere colaborar cuando se trata de aprobar medidas difíciles” abunda António Barroso, analista del gabinete Teneo.

El Bloque de Izquierda y los comunistas, tras permitir la llegada al poder en 2015 de Costa, con la promesa de “dar vuelta la página de la austeridad” tras el rescate financiero del país en 2011 por parte del FMI y la Unión Europea, exigen ahora un nuevo aumento del salario mínimo o más inversiones en los servicios públicos.

“El PS podrá oscilar entre el Bloque y los comunistas o jugar a enfrentarlos uno con otro”, indicó el diario Público. El Bloque parece más favorable que el PC a reeditar la alianza actual, pero las opciones de Costa no se agotan allí.

También podría recurrir a otros dos aliados potenciales, como el partido animalista PAN, que pasó de uno a cuatro diputados, y el Livre (Libre), formación ecologista que ingresó al parlamento con una diputada.

Otra hipótesis para Costa sería no cerrar acuerdo con ningún partido y negociar apoyos puntuales antes de cada votación. Dado que su partido es más fuerte que el conjunto de la derecha (84 escaños), e incluso le puede bastar la abstención del resto de la izquierda en el Parlamento. Pero esta fórmula es arriesgada, ya que podría conducir a elecciones anticipadas.

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