Opiniones

La ganancia mal medida destruye la economía

Estamos en un país sin premios y castigos. La  equidad  es la base de las cargas públicas pero no se cumple y tampoco la capacidad de contribuir, ambos principios constitucionales básicos.

Nada es lo que parece. La inflación es como el diablo. "Muestra las apariencias y esconde las realidades."

No es igual un Gato que un León y tampoco un Perro que un Elefante. Mucha gente tendría el Gato y el Perro en su casa, pero Leones y Elefantes deberían quedarse en la jungla.

No debiera ser lo mismo ser un buen empresario o ciudadano, que un ser un ladrón o corrupto. Sin embargo, le asisten los mismos derechos y se les aplica la misma vara. Estamos en un país sin premios y castigos. La equidad es la base de las cargas públicas pero no se cumple y tampoco la capacidad de contribuir, ambos principios constitucionales básicos.

En los impuestos se miden resultados nominales, que en nada se parecen a los resultados reales. Desde 1978 a 1992 se intentó corregir los resultados por inflación, que hasta 1985 produjeron asimetrías manifiestas. Allí se agregaron los ajustes dinámicos.

De 1992 a 2018, fueron 26 años que las empresas en general - salvo las que acudieron a la justicia- abonaron impuestos sobre rentas ficticias. Ello produjo un empobrecimiento de los privados y un crecimiento de lo público.

Siembre el "bien jurídico tutelado" termina siendo la recaudación y se deja de lado a la PYME , al emprendedor , a quien trabaja duro para lograr una vida digna y un pequeño capital.

Las empresas con elevados pasivos que tuvieron licuadas sus deudas, no tributaron por dichas ganancias.

Las empresas especialmente agropecuarias, que valorizan obligadamente al cierre las existencias de granos y de hacienda a cotización de mercado, pagaron impuesto sobre resultados por tenencia y por inflación pura. Inequidad manifiesta por donde se mire.

En esta materia las decisiones de nuestros legisladores fueron lamentables en 2 oportunidades.

Con el dictado de la ley 27.430 dispusieron que luego de 26 años sin actualizar se les iba a permitir a las empresas ejercer su derecho de pagar el impuesto a las ganancias sobre rentas reales , pero eso sí, siempre que hubiera una inflación IPIM mayor al 100% en 3 años.

Simplificando erróneamente dijeron 33% en cada año. Matemáticas se la llevaron a Marzo y luego previa. En efecto, de manera acumulada los porcentuales son de 26% y no 33% que sería un 135%.

La inseguridad jurídica se lleva todos los laureles, pues a pocos días del cierre 31/12/2018 se dispuso un cambio de porcentuales (55%,30% y 15%) y de índice al cambiar al IPC porque el IPIM ya había superado con creces el 33% planteado.

Considerar anuladas las exenciones para quienes fueran sujetos susceptibles de corregir por inflación sus resultados, es cuanto menos una distorsión inaceptable.

El ajuste permitido en forma dispar, según los cierres alcancen o no los porcentuales previstos, impulsa una inequidad que alienta el planteo judicial.

Es notoria la distorsión en la venta de inmuebles - en las sociedades y ahora más sensible en personas humanas- al no admitir la actualización del costo desde 1992.

Enajenaciones - a igual valor en moneda extranjera - arroja en el cálculo de ganancias inexistentes que tributan un 30% o un 15% según el caso.

Cuando una empresa recibe la "excelente noticia" de poder aplicar el ajuste por inflación impositivo, se entera luego que dicha corrección legal del resultado se obliga a computarse en tercios. El empresario cree entonces que es una información errónea, en especial al enterarse que se mantiene en valores nominales.

Por otra parte tributaristas eximios, continúan con dudas sobre la posibilidad de actualizar o no los quebrantos impositivos acumulados.

En circunstancias donde por los porcentuales de inflación se impide aplicar la corrección del resultado, o incluso por contemplar solo 1/3 del efecto, seguramente habrá confiscatoriedad demostrable que afecta directamente al derecho de propiedad.

Los daños pueden ser irreparables, injustos, irrazonables, inequitativos e inmerecidos. Todo contribuyente afectado intentará ejercer en forma plena sus derechos.

La opción de evasión acarrea consecuencias inaceptables, pues el dinero oscuro busca actividades espurias como la trata de blancas, la corrupción y el mundo de la droga para filtrar esos fondos.

Además esta práctica daña la economía, el trabajo digno y el capital logrado. No debemos admitir que esta situación exista.

* Contador público, socio Fundador de SSV

* Transcripción del discurso del autor en el marco de la presentación del libro "Ajuste por inflación impositivo", de Editorial Buyatti.

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