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La gente compró u$s 9.000 M en lo que va del año

Para los que sostienen que lo que sacudió al mercado cambiario local fue una turbulencia, solo basta con señalar que en el primer cuatrimestre del año los residentes compraron casi u$s9.000 millones para atesoramiento. Si la teoría del pozo de aire "cambiario" fuera así resulta complicado explicar por qué la gente sigue apostando el dólar. Porque en lo que va del año las compras netas para formación de activos externos de residentes totalizan al cierre del mes pasado u$s8.986 millones. O sea, en promedio los ahorristas locales compran para atesoramiento u$s2.247 millones mensuales. A este ritmo, en 2018 la demanda para atesoramiento se acercaría a la friolera de u$s27.000 millones. Sin duda una cifra, no solo récord, sino digamos poco plausible para la situación de la economía argentina. Vale señalar que el monto de abril es inferior al de marzo (u$s2.464 M) pero el pandemónium se desató sobre el cierre del mes por lo que el Balance Cambiario de abril no registra a pleno el impacto de la "turbulencia". Algo parecido ocurrirá en junio.

En cuanto a las compras netas para atesoramiento se observa que en el primer cuatrimestre las adquisiciones netas de billetes sumaron u$s5.878 millones y otros u$s3.107 millones de divisas. Mientras que la compra bruta de billetes de residentes acumula un total de u$s11.027 millones para tener una dimensión de la tendencia (u$s2.757 millones promedio mensual).

Sin duda el FMI pondrá el acento en este nivel de atesoramiento, fundamentalmente, por el riesgo que corren las reservas del BCRA. Por ello los técnicos del organismo, además de resaltar el nivel del drenaje de divisas por el canal turístico, aunque muchos analistas destacan también el impacto de la importación de autos y su aporte negativo a la balanza cambiaria, harán hincapié en formar diques de contención a la demanda de divisas. Claro que la variable precio entra a terciar y parte del trabajo sucio ya se hizo (el peso perdió más del 30% frente al dólar). Por lo cual se espera que no solo entre a menguar la demanda de divisas para turismo y demás importaciones "suntuarias" sino también directamente para atesoramiento. Lo que debe quedar claro es que la aparente "turbulencia" que se cobró nada menos que el 15% de las reservas del BCRA es solo otro capítulo de la maratón que los ahorristas domésticos iniciaron en 2016 atesorando dólares. Lo visto recientemente fue una aceleración de la mano de los extranjeros. Clave detener la sangría hasta que llegue el FMI.

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