Edición Impresa

La Guardia Nacional mexicana genera temor en la frontera

Ciudad de México- El despliegue de 6.000 miembros de la Guardia Nacional en la frontera sur del país, como parte de los acuerdos con Estados Unidos para evitar la aplicación de aranceles a las exportaciones mexicanas, comenzó el pasado fin de semana, generando miedo y zozobra entre migrantes.

Uniformados con la insignia de este cuerpo recién formado con miembros del Ejército, la Marina y la Policía Federal, iniciaron intensos recorridos por la ruta que conduce a la frontera con Guatemala y el norte del estado de Chiapas.

“Vamos a regresar 15 años atrás, cuando a los migrantes se les asaltaba y a las mujeres se les violaba. Esas son las consecuencias de la militarización de la frontera sur. Pasamos de un discurso humanitario a una acción militarizada para reprimir la migración”, afirmó el sacerdote y activista Heyman Vázquez.

“Ahora es más agudo, hay más tensión, hay más miedo. Se ve un ambiente de cacería de migrantes”, afirmó Vázquez, párroco de la localidad de Huixtla, estado de Chiapas, y defensor de migrantes, en declaraciones a la revista Proceso.

En 2011 el Gobierno despenalizó la migración, al dejar de considerarla un delito para convertirla en una falta administrativa, pero en 2014 se vivió un endurecimiento en esta materia con la aplicación del Plan Frontera Sur del expresidente Enrique Peña Nieto y su política en la materia más severa.

Sin embargo, el cura afirmó que la actual del Gobierno de Andrés López Obrador, que había prometido al inicio de su gestión una estrategia de “puertas abiertas” a la migración, “es aún peor”.

Desde mayo pasado comenzaron las redadas contra los grupos que amenazaban con formar nuevas caravanas, como las iniciadas en octubre pasado para realizar un éxodo más ordenado que permitiera contrarrestar a las organizaciones criminales y las extorsiones de los agentes migratorios.

Sin embargo, ahora se teme que empeoren estas acciones que ya se volvieron cotidianas en ciudades como Tapachula, donde se ubica la estación migratoria siglo XXI, la más grande de América Latina.

El 29 de mayo pasado, miembros del Instituto Nacional de Migración, de la Policía Federal y del ejército desalojaron a un centenar de centroamericanos, incluidas familias con niños, que habían formado un campamento en el parque central de la ciudad. Además, grupos de haitianos y africanos que se instalaron en la estación Siglo XXI fueron también evacuados.

Días atrás comenzaron los allanamientos a hoteles usados por migrantes cubanos a pesar de que estos cuentan con “amparos” (especie de habeas corpus) para poder transitar por territorio mexicano.

“Tenemos miedo, no sabemos qué va a ocurrir”, es la frase recurrente de los migrantes que aguardan atemorizados una oportunidad de viajar a Estados Unidos. Defensores de derechos humanos que se ocupan de ayudar a migrantes calificaron de “doble discurso” la postura del gobierno de López Obrador, y lo acusan de haber pasado de “una política humanitaria a una militarista para el control de la frontera sur y el flujo migratorio” bajo la fuerte presión de Trump.

El pasado día 7 se anunció en Washington una serie de acuerdos que conjuraron el riesgo de que México sufriera la imposición de aranceles del 5 al 25% en un período de cinco meses si no adoptaba medidas concretas para contener la migración.

Como parte de ese arreglo, se convino en un despliegue de uniformados a lo largo de los 965 kilómetros de frontera entre México y Centroamérica, que mide menos de un tercio de la que limita con Estados Unidos.

México se comprometió también a acoger a entre 50.000 y 90.000 migrantes que se encuentran en Estados Unidos en espera de asilo, bajo un esquema parecido al “Tercer País Seguro”, que ya se aplica en Turquía con los refugiados sirios deseosos de desplazarse a Europa. Con la “militarización” que supone estos acuerdos, los migrantes ahora están más a expensas de las bandas criminales que suelen asaltar, secuestrar, asesinar y violar a las mujeres o reclutarlas para su explotación sexual, dijeron las ONG.

Agencia ANSA

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Dejá tu comentario

Lo que se lee ahora