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La historia de Londero: cómo superó los problemas económicos para ser campeón en Córdoba

El flamante campeón del primer ATP 250 de Córdoba, Juan Ignacio Londero, habló con ámbito.com sobre lo que significó ganar un torneo en su provincia y lograr sus primera victorias como profesional. Además repasó su duro camino a la elite.

Hace poco menos de dos años, Juan Ignacio Londerose tomó un parate del tenis y pensó en largar todo, abrumado por algunos resultados que no se daban y la falta de solidez económica que hasta lo llevó a meditar una oferta de México para jugar la Copa Davis. Fue una época de tomar decisiones importantes en su vida que con el tiempo pagaron beneficios altísimos: siguió jugando, rechazó a los aztecas y ahora, luego de un crecimiento sostenido, se proclamó campeón del ATP de su Córdoba natal.

“Ese impasse me sirvió mucho, fue una gran maduración que tuve. Tenía 23 o 24 años, me estaba volviendo hombre y tenía que tomar decisiones propias en mi vida, soltarme del rol de preguntar a mi gente qué hacer”, suelta el nacido hace 25 años en Jesús María en diálogo con ámbito.com.

Durante ese tiempo, el “Topo” atravesó uno de los mayores enemigos de los jugadores de nuestro país que intentan insertarse en el circuito profesional: el sostén monetario. “El tenis es mucho gasto, tenés que pagar los aéreos tuyos y de tu entrenador, comida, los honorarios de él. Es una inversión muy grande todo el tiempo y viajando permanentemente”, explica.

Sin embargo, al darle la perspectiva adecuada luego de superar esas circunstancias y disfrutar de su posición de campeón, a Londero la situación se le torna diferente: “Todo eso se piensa, hay veces que en la cancha uno se dice ‘por favor, necesito ganar este partido, es plata’. Pero ahora estoy más contento por haber ganado un torneo ATP que por el dinero que gané. Hace una semana pensaba en la plata, pero ahora creo que es un logro personal muy grande”.

Después de ganar en Córdoba, debió viajar de inmediato a Buenos Aires para participar del Argentina Open, donde fue eximido de jugar la clasificación e ingresó directamente al cuadro principal. Lo que nunca tuvo en cuenta fue su proyección en el certamen de las sierras, por lo que a último momento se quedó sin pasaje de avión y de micro. Se subió a la camioneta de su madre y viajó nueve horas. “Dormí muy poco, acurrucado atrás. Me dolía todo”, cuenta entre risas que demuestran que la alegría es mayor a la incomodidad.

Juan Ignacio Londero

El “Topo” llegó al ATP 250 de La Docta (se jugó por primera vez en reemplazo de Quito) por invitación luego de un 2018 con dos títulos challenger y una progresión permanente. Hasta la semana pasada, había disputado cuatro torneos de la categoría y no había ganado ningún partido. En su provincia, pasó sin escalas a derrotar a Nicolás Jarry, Lorenzo Sonego, su gran amigo Pedro Cachín, Federico Delbonis y a Guido Pella en la final, donde recién perdió un set.

“Fui con la expectativa de que podía ganar uno o dos partidos, y después se dio como se dio. Y a 40km de mi casa, con mi familia, mis amigos, la gente del club que jugaba de chiquito. Coroné así la semana, es para ponerla en un cuadrito y dejarla en una vidriera toda la vida”, se emociona.

Su Jesús María natal explotó ni bien logró la primera victoria ante el chileno Jarry, 41° del mundo durante esos días. Conforme avanzó el torneo, el estadio construido en el Mario Alberto Kempes se fue llenando de gente de su pueblo que lo vio campeón, un hecho que todavía no puede describir con palabras.

A pesar de lo importante que considera su primer título ATP, Londero dice que no pierde la tranquilidad y que busca asimilar lo hecho. Una parte de eso se lo debe a su incursión en el yoga y a trabajos mentales, de meditación y respiración que, asegura, le fueron muy útiles la semana pasada.

Pero también destaca la labor fundamental de Andrés Schneiter, su actual entrenador, con quien trabaja desde hace algunos años. “No sería el jugador que soy hoy y es gracias a él. Este campeonato se lo debo mucho al ‘Gringo’ y a los trabajos que hicimos sobre el modo de juego”, detalla, al tiempo que también agradece el apoyo “en todo aspecto desde chiquito” de Lucas Trettel.

Juan Ignacio Londero

Las últimas temporadas fueron de fuertes vaivenes para Londero. Tal es así que incluso meditó una propuesta de México para jugar la Copa Davis. Explica que lo tentó el apoyo económico, pero a la distancia se relaja al pensar que no la aceptó.

Ahora su camino incluirá el ingreso directo a Roland Garros y Wimbledon, torneos que en su radar sólo estaban para jugar la clasificación. “Es un montón de sanciones nuevas, encontradas, es todo muy loco, como si estuviera en un sueño y no me despierto”, cuenta con cara de incrédulo este fanático del automovilismo que, en cierto momento, eligió el tenis sobre el motocross por su madre, que temía por su vida.

Sin dudas, ganar el primer ATP de Córdoba le cambió la vida. Reconoce que hoy pondera el logro personal y deportivo al premio económico, a pesar de los obstáculos que tuvo en un pasado no tan lejano. “Siempre hay que tener esperanzas. Yo la perdí, pero no tuve garra para dejar de jugar”, aconseja el de Jesús María.

Su tesón lo llevó a imponerse en su tierra y viajar directo a Buenos Aires con la ilusión de repetir el éxito e incluso, soñar con jugar Copa Davis con Argentina. Sólo le falta una cosa: “El trofeo me lo sacó mi mamá y se lo dio a mi tío, porque ellos se iban de vacaciones. No me dejaban ni loco traerlo”.

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