Opiniones

La hora de pensar

A pocos meses de las elecciones, los políticos están totalmente ocupados en la carrera por la conquista del trofeo sin pensar qué harán con él si es que lo conquistan. Como mucho, la mayoría arriesga promesas vacías como la vuelta al crecimiento con pleno empleo, sin inflación ni deuda o pobreza. Todos coinciden en criticar como fallido casi todo lo que se ha hecho antes y ninguno dice lo que se hará.

Existe un consenso generalizado en el mundillo político de que en campaña electoral no es conveniente anunciar medidas, solo metas agradables. Las medidas vendrán después.

Ese consenso de los contendientes sobre anunciar metas agradables sin considerar las medidas para alcanzarlas los lleva a concentrarse en realizar alianzas con puros fines electoralistas entre candidatos que no tienen la menor idea de qué harían de ser electos. Mas aún, los miembros de la Alianza que finalmente gane muy probablemente no van a concordar sobre ningún conjunto de medidas factibles que puedan gratificar en mínima parte al electorado o mejorar la situación heredada.

Yo creo que el momento de pensar qué hacer el día 11 es durante la campaña y no después de ser electo. Y anunciar las medidas para que las listas de parlamentarios incluyan miembros que las apoyen. Medidas significativas de Gobierno sin apoyo parlamentario están destinadas al olvido.

Debe quedar claro: no es cuestión de hacer volúmenes de propuestas de medidas técnicas (copy and paste) sino un set consistente para las necesidades actuales y proponer para la elección un grupo de gente que esté de acuerdo en llevarlas a cabo.

De nada sirve llenar las listas de candidatos al Congreso con candidatos populistas que ganan votos con promesas inalcanzables y que después no van a votar las leyes que requieren las verdaderas reformas.

Insisto: hoy se están discutiendo alianzas y listas no sobre la base de ideas y medidas concretas sino sobre la base de quien se queda con qué. Se están repartiendo puestos públicos para los candidatos y sus seguidores. Los argentinos no tenemos entrada en esta parte del show. Y las medidas necesarias de ajuste estructural requeridas para que el país sea viable tampoco.

Lo que digo no es trivial. Hay dos grupos con chances ciertas de ganar y ambos están prácticamente empatados. Ninguno tiene poder en el Congreso y tampoco tiene ideas relevantes o medidas para convertir en leyes. Ese empate político es una invitación al populismo: lo único en lo que concuerdan es en más gasto financiado con más impuestos o si se puede con más deuda. O sea cualquier cosa que mantenga a los votantes sin rebelarse en contra de ese sistema que al menos los mantiene en sus cargos.

Invito a los líderes de ambos grupos a pensar qué es lo que quieren hacer, especialmente en materia económica, antes de hacer alianzas, armar listas y repartir puestos. Después será tarde, los ocupantes de los puestos serán incompatibles con las medidas necesarias. Ambos deben ser decididos antes de la presentación en sociedad. Es la hora de pensar.

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