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La industria británica dijo que el brexit de Johnson le provocará "estragos"

La libra cayó a su menor nivel en dos años y tanto Escocia como Irlanda del Norte vuelven a plantear la posibilidad de una secesión. Áspera reunión del premier con la líder escocesa en Edimburgo.

Londres - La principal organización empresarial de Reino Unido, la Confederación de Industria Británica (CBI), advirtió ayer que una salida de la Unión Europea (UE) sin acuerdo el 31 de octubre es cada vez más probable e instó a las empresas a acelerar sus preparativos ante los “estragos” que ese camino puede provocarle a la economía del país.

En este clima, la libra cayó un 1,28% hasta su menor valor en dos años, cerrando a 0,8183 por dólar.

“Aunque es imposible proteger a nuestra economía de todos los estragos que provocaría un no acuerdo, podemos poner bolsas de arena y protegernos tanto como sea posible”, explicó la directora general de la CBI, Carolyn Fairbairn, al periódico The Times.

Un brexit de hecho, alternativa con la que amenaza el nuevo primer ministro británico, Boris Johnson, es “una posibilidad seria” y en consecuencia las empresas tienen que estar preparadas de manera “urgente” para una situación que colocará al país “bajo una presión sin precedentes”.

En un informe publicado ayer, la CBI asegura que las empresas, tanto británicas como europeas, no llegarán a estar completamente preparadas.

“A pesar de que las empresas han gastado miles de millones en sus planes de urgencia en caso de falta de acuerdo, siguen viéndose afectadas por consejos poco claros, por el calendario, el costo y la complejidad” del brexit, indica el informe.

La CBI apunta que las grandes empresas en sectores muy regulados, como el financiero, sí están listas, pero explica que otros, como la agricultura o la industria, están atrasadas.

Por esa razón Fairbairn pidió al Gobierno conservador una campaña de información destinada a las pequeñas empresas, las que más dificultades tienen para prepararse para una ruptura no pactada con Bruselas.

En atención a ese reclamo, el propio Johnson, uno de los principales impulsores de la salida de la UE en el referéndum de 2016, decidió que el Gobierno informe a la ciudadanía sobre sus planes para concretarla y prometió que será la mayor campaña de propaganda oficial desde la Segunda Guerra Mundial.

Según informó el diario The Daily Telegraph, el nuevo Ejecutivo destinará en los próximos tres meses unos 100 millones de libras (más de 110 millones de euros) en una batería de anuncios, principal eje de una campaña ya lanzada.

Será una ofensiva sin precedentes en las últimas décadas y contará con presencia en radio, televisión y cartelería exterior, remarcó.

El ministro de Hacienda, Sajid Javid, reconoció en un artículo en The Sunday Telegraph que el Gobierno lanzará “las mayores campañas de información pública de la historia” para preparar a ciudadanos y empresas para una salida abrupta de la UE.

Johnson visitó ayer Escocia, parte del Reino Unido que podría volver a plantear un desafío independentista en caso de una ruptura brusca.

La primera ministra escocesa, Nicola Sturgeon, dijo creer que el primer ministro está buscando una salida sin acuerdo de la UE.

Después de la reunión que mantuvo con Johnson en Edimburgo, Sturgeon dijo que no hay claridad sobre cómo él planea llegar a una salida pactada con la Unión Europea, que ha dicho en repetidas ocasiones que no renegociará el Acuerdo de Retiro que alcanzó con su predecesora, Theresa May.

“Eso me hace creer que sea lo que sea que Boris Johnson esté diciendo públicamente acerca de su preferencia por llegar a un acuerdo, en realidad realmente está buscando un brexit sin acuerdo porque esa es la lógica de la posición de línea dura que ha tomado”, dijo.

“Creo que es extremadamente peligroso para Escocia, de hecho para todo el Reino Unido”, agregó.

Sturgeon es la líder del separatista y proeuropeo Partido Nacional Escocés (SNP), quien dijo que el Gobierno de Londres está conduciendo al país hacia un “desastre”.

Sturgeon afirmó la semana pasada que Escocia, que votó permanecer en la UE en el referendo de 2016, necesita una “alternativa” a la estrategia de brexit duro de Johnson.

Sturgeon le dijo a Johnson que el Parlamento escocés podría pasar una ley en los próximos meses para llevar a cabo una nueva votación sobre la permanencia o no de Escocia en Reino Unido.

El primer ministro irlandés Leo Varadkar aseguró, por su lado, que un brexit sin acuerdo haría que más gente en Irlanda del Norte también “cuestione la unión” con Reino Unido.

Johnson, en tanto, le dijo a Sturgeon que si bien preferiría negociar un nuevo acuerdo de salida con la UE, Gran Bretaña dejará el bloque el 31 de octubre “pase lo que pase”.

“El acuerdo de retirada está muerto”, dijo, por su parte, Johnson a la prensa. “Estoy confiado en que tendremos un acuerdo, pero también es correcto prepararnos para un no acuerdo”, agregó.

“Por supuesto que quiere reunirse con los líderes de la UE y negociar, pero no para que lo sienten y le digan que no se puede reabrir el acuerdo de retirada”, explicó, por su parte, la vocera del premier conservador.

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