Edición Impresa

"La investigación científica tiene algo de pesquisa policial"

Filósofo, especialista en historia de la astronomía, su nuevo libro tiene eje en la "Anticitera", un prodigioso artefacto de los tiempos de Arquímedes.

“Una investigación científica está plena de adrenalina. Tiene de novela de aventuras, de policial. Es lo que a mí me sucedió participando del equipo que investigó la Anticitera”, explica Christian C. Carman sobre su obra “La tablet de Arquímedes. Tecnología de punta antes de Cristo” (Ciencia que ladra. Siglo XXI). Carman estudió en la UCA, y se doctoró en Filosofía de la Ciencia en la Universidad Nacional de Quilmes. Es secretario de la Comission For the History of Ancient and Medieval Astronomy ,y miembro fundador de la Asociación de Filosofía e Historia de la Ciencia del Cono Sur; con Ignacio Gray publicó el manual “Lógica para Benavides”. Dialogamos con él.

Periodista.: Su libro “La tablet de Arquímedes” escarmienta a los terraplanistas actuales.

Christian Carman: Descartemos esa idea anticientífica, da bronca que gente sensata crea que Colón fue el primero que descubrió que la Tierra es esférica, que los medievales creían que la tierra era plana, cuando ya los griegos había encontrado muchísimas razones de que la Tierra era esférica. No me molesta que ese grupo crea lo que quiera, me molesta que se diga que fue la revolución científica del Renacimiento la que rompe con el oscurantismo y los mitos, cuando los antiguos griegos ya estaban hace 22 siglos por encima de los terraplanistas actuales y sus absurdos argumentos. Cuando en los eclipses se proyecta la sombra de la Tierra sobre la Luna, se acabó la discusión. Mejor podemos discutir si la Tierra se mueve o no, que es más interesante. Sobre todo si pensamos que en el colegio van enseñando las respuestas antes de que te hagas las preguntas. Los chicos ya saben que la Tierra gira, pero nunca se preguntaron si giraba o no giraba. La emoción que se siente al responder una pregunta no la tienen, tienen como espoliada la respuesta. Yo participé de investigar algo que se veía como un aparato de por lo menos dos mil años atrás.

P.: Transforma en una especie de policial esa investigación científica.

C.C.: En 1900, en la isla de Anticitera, en el mar Egeo, se encontró hundido un antiguo barco que hoy es “el Titanic de la antigüedad” por los tesoros espectaculares que contenía. Esos tesoros hicieron dejar de lado los fragmentos que había en una especie de caja de zapatos y que resultaron ser un mecanismo que un grupo de detectives científicos buscan develar su uso. Se fue descubriendo que era un calendario, que mostraba la posición del Sol y la Luna en el cielo; con una bolita mostraba las fases de la Luna, que variaba por momentos. Inscripciones de los cinco planetas que se ven a simple vista. Un calendario lunisolar que se repite cada 19 años, con un relojito que cada 4 años indica la fecha de los Juegos Olímpicos, tanto las Olimpíadas como otros juegos Panhelénicos, cosa que muestra la relación profunda que había entre sociedad y astronomía. Dos grandes relojes predicen los eclipses, y si será solar o lunar, y a qué hora se podrían observar. Eso nos ayudó a saber que el aparato era de los tiempos de Arquímedes, de 204 antes de Cristo. Era un calendario, una calculadora astronómica, un artículo para astrólogos perezosos, un instrumento que señala tempos de siembra y cosecha, una ayuda para la navegación, un elemento para la enseñanza de la astronomía, una especie de power point de la antigüedad, una animación para mostrar cómo se mueve el Sol, la Luna, el lugar de los planetas y las estrellas. Como en una tablet tenía aplicaciones que servían para montones de cosas; muchas de lo que un griego necesitaba saber ese mecanismo portátil, llamado Anticitera por el lugar donde fue hallado, se las resolvía. Muestra, por caso, la posición del Sol en el zodíaco, que es el fundamento de la astrología, lo que servía para señalar el año en la antigüedad, pero más que con Aries, Marte o Tauro tiene que ver con la astronomía en un sentido actual.

P.: Los adictos a la creencia de “antiguos visitantes espaciales” podrán sostener que fue un regalo de extraterrestres.

C.C.: Lo hicieron. Es una explicación bastante básica. Cuando no se puede explicar algo se propone una hipótesis absurda. Los griegos en su teatro usaban un “deus ex machina”, bajaban con poleas un dios que les permitía cerrar una historia que no sabían cómo concluir. Un “alien ex machina” baja de un ovni, algo que explica un aparato asombroso. Una falta de confianza en la humanidad, de que hace miles de años se pudo hacer un aparato así, que se necesita atribuirlo a extraterrestres. Claro, no se explica por qué los extraterrestres escribían en griego y estaban preocupados por las Olimpíadas, que están en el mecanismo. Pensar que los griegos fueron capaces de hacer aparatos que recién comenzaron a aparecer a fines de la Edad Media nos lleva a reescribir la historia de la tecnología.

P.: ¿Cómo llegó a esa investigación científica internacional?

C.C.: Pasé de la Filosofía de la Ciencia a la Historia de la Astronomía Griega. Una beca Fulbright, sobre un proyecto de investigación, me llevó a trabajar en Estados Unidos con James Evans, uno de los tres mayores profesores mundiales de la Historia de la Astronomía, quien en ese momento empezaba a estudiar el mecanismo del Anticitera, y me propuso estudiarlo juntos. Se fue armando un equipo. Fue la adrenalina de la exploración, las hipótesis, la investigación, el descubrimiento, y el éxito o el fracaso. Es algo bien distinto al trabajo en filosofía, en esto la realidad te puede refutar, lo mismo que sucede en la ciencia.

P.:¿ En qué está trabajando ahora?

C.C.: En la traducción del “Tratado de la distancias y tamaños del Sol y de la Tierra” del astrónomo Aristarco de Samos, el Copérnico de la antigüedad, que elaboré con el profesor Rodolfo Buzón, que va a salir por la Universidad de Barcelona. Proyecto un libro sobre “la guerra contra Marte” que llevó a Kepler a formidables descubrimientos.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Temas

Dejá tu comentario