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La muerte del fundador del Estado Islámico reconcilia a Trump con los republicanos

El cambio de percepción fortalece al mandatario frente a los intentos de impeachment por parte de la oposición demócrata.

Washington - El presidente Donald Trump se adjudicó la victoria de la muerte del líder del grupo Estado Islámico (EI) Abu Bakr al Bagdadi, y pretende sacarle rédito político. “Esto es lo más grande que hay”, afirmó en una aparición en la Casa Blanca, luego de anunciar la incursión de las fuerzas especiales estadounidense en Siria.

La operación fue, según los informes locales, un notable éxito de recopilación de inteligencia y de cooperación con múltiples potencias extranjeras que intervienen en la guerra regional.

Amenazado por un proceso de juicio político en Washington y afectado por las críticas generalizadas por sus políticas en Medio Oriente, el mandatario necesitaba esta victoria. Y con un nivel de detalle sorprendente, el presidente realizó declaraciones que más tuvieron que ver con su voluntad de levantar su imagen que la operación en sí misma.

La muerte de Bagdadi, dijo, fue más grande aún que la del fundador de Al Qaeda y autor intelectual de los atentados del 11 de septiembre de 2001, Osama bin Laden, asesinado en Pakistán en 2011 por soldados estadounidenses bajo la presidencia de del demócrata Barack Obama. “Osama Bin Laden era grande, pero se hizo grande por el World Trade Center. (Bagdadi) es un hombre que construyó un todo, un país, como él gustaba asegurar”, comparó Trump.

Hace mucho que al presidente número 45 de Estados Unidos le pesa su condición de comandante en jefe de las fuerzas armadas. Lo persigue el hecho de haber evitado el servicio militar, junto con muchos otros jóvenes ricos de su generación, durante la Guerra de Vietnam.

Su deseo de sacar a Estados Unidos de lo que él califica de guerras “estúpidas” puede ser popular entre muchos votantes, pero la élite de Washington, incluido gran parte de su propio Partido Republicano, lo consideran peligrosamente ingenuo.

Su reciente y abrupta decisión de retirar a tropas estadounidenses de Siria, lo que dio luz verde a Turquía para atacar a las milicias kurdas que se habían aliado con las fuerzas estadounidenses, provocó reacciones de indignación especialmente fuertes. Ahora, la muerte de Bagdadi le brinda a Trump una ocasión perfecta para contraatacar.

Apoyo

Lindsay Graham, uno de los senadores republicanos de alto rango que criticó al presidente por esa medida, fue uno de los primeros en declarar que había revisto su postura. “Este es un momento en el que los peores críticos del presidente Trump deberían decir: ‘Bien hecho’”, señaló. “Lo que veo que sucede en Siria tiene sentido para mí”, dijo. “Ahora entiendo lo que el presidente quiere hacer”.

Fue un cambio notable, y un gran impulso para las posibilidades de Trump de que la mayoría republicana en el Senado se niegue a respaldar el probable voto de destitución que emita la Cámara baja liderada por los demócratas.

Trump salpicó ayer sus habituales largos comentarios en la Casa Blanca con autofelicitaciones formuladas en tercera persona. Dijo, también, que el EI utiliza las redes sociales e internet “mejor que casi cualquier persona en el mundo, tal vez con excepción de Donald Trump”.

Aludiendo a los responsables demócratas en el Congreso que promueven el impeachment y que ocupan algunas de las principales jerarquías del país, como Nancy Pelosi, presidenta de la Cámara de Representantes, sostuvo que no podía confiar en ellos y que por eso no les comunicó la noticia de la muerte de Al Bagdadi. “Quería asegurarme de que esto se mantuviera en secreto”, señaló.

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