Espectáculos

La música de Freddy Mercury revive en espectáculo sinfónico

Mahler anticipa, además, su regreso al musical tras su ruptura con Pepe Cibrián. "Hello Dolly", con Lucía Galán y Antonio Grimau, debuta en enero.

“Lo mejor de Queen es su música, así que no valía la pena hacer un musical y sacrificar media hora en textos y situaciones”, dice Angel Mahler a este diario a propósito de “Rapsodia Bohemia Sinfónico”, de su autoría junto con Luis Pascual, que se sigue presentando este fin de semana en el Teatro Coliseo.

El show reúne éxitos de Queen a través de la ejecución de una orquesta sinfónica con cantantes líricos y coros, acompañados por una puesta con siete pantallas. Conversamos con Mahler.

Periodista: ¿Se inspiró en el éxito del film “Rapsodia Bohemia” para hacer algo basado en “Queen?

Angel Mahler: Cuando salí del cine pensé que había que hacer algo y con mi socio Luis Pascual no queríamos un musical sobre la vida de Freddy porque no valía la pena sacrificar media hora en textos o situaciones irrelevantes cuando siempre supimos que lo más valioso de era la música. Así que le dimos ese formato de concierto, de show, y elegimos hits, los temas que más conoce la gente, que han pegado, hay unos más simples que otros, pero lógico que quedaron muchísimos afuera.

P.: En este espectáculo la sinfónica toca canciones de Queen, ¿qué diferencia marcaría con las bandas tributo?

A.M.: Las bandas tributo a veces pecan de hacer lo mismo. Lo que buscamos acá fue respetar al máximo la escencia, poniéndole instrumentos, que es lo que le da más fuerza, las trompetas, trombones, cornos, tienen esa sonoridad que también es muy fuerte. Hay tanto tributo que para diferenciarnos nos concentramos además en la puesta en escena, con siete pantallas, dos proyectores laser, videos originales porque el 70% de las imágenes son tomadas por Luis, viajamos a Londres y filmamos. También se me ocurrió lo de los tres Freddies distintos, que le da otro dinamismo. El público no sabe qué va a pasar, o en “Barcelona” y “Who wants to live forever”, deslumbra la inclusión de la soprano Paula Almerares.

P.: ¿Extraña el musical que hizo durante más de tres décadas con Pepito Cibrián?

A.M.: Seguiré haciendo musicales, de hecho el 8 de enero estrenamos “Hello Dolly” junto con Leo Cifeli, protagonizado por Lucía Galán como Dolly. La gente descubrirá algo diferente de Lucía, su histronismo y su capacidad actoral. También estarán Antonio Grimau, Darío Lopilato, Laura Azcurra y Agustín Sullivan, con dirección de Arturo Puig.

P.: ¿Cómo surgió el interés en ese clásico del musical?

A.M.: Mi mujer se llama Dolores y no conocía los musicales clásicos como “Mi bella dama”, “El rey yo yo”, “Cabaret”, “Cantando bajo la lluvia”, entonces empezamos a verlos y en broma empecé con “Hello Dolly” hasta que ella me entusiasmó para producirlo, después se hizo en Broadway con Bette Midler. De hecho yo había llamado a Elena Roger para hacerlo hace algunos años pero ella estaba afuera y todo quedó ahí. Después de la separación con Cibrián pensé en hacer un músical clásico y conseguí los derechos.

P.: ¿Qué hay de cierto en un supuesto regreso de “Drácula” para 2021 cuando se cumplan los 30 años?

A.M.: Hay más ganas del público que de nosotros, nuestra relación no terminó bien después de tantos años de trabajar juntos, la verdad atesoro esa época pero hay que saber entender cuando los ciclos se terminan. En este momento no hay un real motivo para volver a “Drácula”, de hecho Pepito lo despidió en Facebook. Quiero hacer cosas que me motiven.

P.: ¿Qué balance hace de su paso por la función pública en cultura de la Ciudad?

A.M.: Fueron dos años en los que hicimos muchísimo. Fui llamado con un gobierno recién asumido y pensé en postergar mi carrera artística un tiempo en pos de los ideales, de la Argentina, y creo que el balance es positivo. Completamos la banda sinfónica municipal, abrimos muchos teatros independientes que sufrían clausuras, se hablitaron 30 espacios independientes cuando en los diez años anteriores se había habilitado sólo uno. Llevamos cultura a los barrios donde no había esa vida artística, pero me di cuenta que no podía seguir tanto tiempo metido en una oficina, además si bien era lindo que el trabajo que uno hacía llegara a muchísima gente, también había permanentes críticas. Al final la gente me saluda en la calle por la música y pude hacer este año cosas que no hubiese podido de seguir en la función pública, por ejemplo, Réquiem/Kadish, en homenaje a las víctimas de la AMIA. Pude dirigir por primera vez en el Colón.

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