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La ONU investigará la violación a los derechos humanos cometida en Chile

Denuncian asesinatos a sangre fría, torturas, manoseos y amenazas de violación a mujeres y niños. Contra pruebas que circulan en las redes, para Defensa los carabineros "actuaron con prudencia".

Ginebra y Santiago - La alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, la expresidenta chilena Michelle Bachelet, envió ayer una misión de investigación a Chile para verificar las denuncias sobre violaciones a los derechos humanos cometidas por las fuerzas de seguridad durante su represión de la revuelta social.

Bachelet, quien fue dos veces presidenta de Chile, señaló en un tuit: “Estoy muy preocupada y triste de ver violencia, muertes y lesiones en Chile. Exhorto al Gobierno a trabajar con todos los sectores y encontrar soluciones para abordar agravios. Urjo a los que planean participar en las protestas a hacerlo pacíficamente”.

“Tras monitorear la crisis desde el comienzo decidí enviar una misión de verificación para examinar las denuncias de violaciones a los derechos humanos. Parlamentarios y el Gobierno expresaron su interés en recibirla”, agregó.

El Gobierno de Sebastián Piñera había invitado poco antes a la oficina de Bachelet a “constatar en terreno las labores que se realizan para el resguardo de los derechos fundamentales”.

El canciller Teodoro Ribera confirmó que el presidente le dio instrucciones para que se contacte con la representante de la ONU y su oficina para que visiten el país.

Durante la revuelta social hubo incidentes violentos con barricadas, incendios y saqueos, y desde que el Gobierno sacó a los Carabineros a la calle se incrementaron las denuncias por el exceso del uso de la fuerza.

Cinco de las 18 muertes ocurridas en el estallido social perecieron a manos de las fuerzas del Estado. Un último reporte del Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) contabiliza, además, 535 heridos -239 de ellas por armas de fuego- y 2.410 detenidos.

Profusos videos en redes sociales dieron cuenta de golpizas, malos tratos en manifestaciones pacíficas, ingreso por la fuerza a viviendas y disparos a quemarropa.

Frente a los cuestionamientos, el ministro de Defensa, Alberto Espina, afirmó ayer que los militares actuaban para proteger los derechos humanos de los chilenos, no para violarlos, aunque reconoció que en medio de las protestas se pueden cometer “errores”.

“Las Fuerzas Armadas de Chile actuaron con prudencia, profesionalismo y en cumplimiento de la ley”, dijo. Los militares son “seres humanos, pueden existir casos donde haya habido actuaciones que se salieron de los protocolos que tenemos establecidos” y son las mismas Fuerzas Armadas las primeras en investigar cuando algún funcionario no cumple su misión, acotó.

La INDH ha ido recibiendo todo tipo de denuncias sobre ultrajes y golpizas. El relevamiento dio cuenta del establecimiento de un supuesto centro de torturas en Plaza Italia en Santiago, de al menos cinco casos en que mujeres fueron obligadas a desnudarse y otro en el que la víctima fue un niño que fue detenido con su tío en la Comisaría 14ª de San Bernardo.

El colectivo feminista informó también de amenazas de violación, una por parte de militares, y otra por Carabineros. También se practicaron tocamientos a esas mujeres detenidas.

En los últimos días, el INDH presentó acciones judiciales por homicidios, violencia sexual, y apremios ilegítimos o torturas.

“Si se producen esos hechos, son los tribunales de justicia con la participación del ministerio público los que deben determinar qué ha ocurrido y si ha habido o no transgresiones”, señaló de su lado el ministro de Justicia, Hernán Larraín.

Además de la misión anunciada por Bachelet, el canciller Ribera informó que Piñera había invitado a José Miguel Vivanco, director de la división de las Américas de Human Rights Watch (HRW).

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