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La pipetuá: viajar a la Luna en busca de la creatividad

• EL PRESTIGIOSO GRUPO DE TEATRO INFANTIL ESTRENA NUEVO ESPECTÁCULO
El trío, que combina lo artesanal con la tecnología, presenta un show que critica la sobreestimulación de los chicos a través de una apuesta en la que apela a esa creatividad propia, y latente, a veces eclipsada por la “conexión”.

"A los chicos no se les permite estar en la Luna, está visto como una mala conducta cultural, y sin embargo esa puede ser una pausa de creación e ideas", dice Sebastián Amor, integrante de la compañía de teatro "La pipetuá", uno de los grupos más creativos en teatro para chicos. Dialogamos con uno de sus integrantes, Sebastián Amor, quien junto a Maximiliano Miranda y Fernando Sellés completa el grupo, a propósito del estreno de "La pipetuá lunática", mañana en la sala Pablo Neruda del Paseo La Plaza.

Periodista: Incluyeron el viaje a la Luna y los astronautas, tema siempre presente en los juegos y sueños de los chicos.

Sebastián Amor: Nos sentimos niños en el escenario aunque tengamos 40 y pico, nos autodefinimos "astronautas de garage" porque con lo que encontramos en casa jugamos a viajar a la Luna, de manera literal y metafórica. Esta última en relación a esos segundos que uno está en la nada mirando a un punto fijo, y que dicen que es algo poco importante. Pero ese momento de pausa mirando a la nada, el estar en la Luna, lo consideramos vital para permitirse una pausa en la que pueden aparecer muchas ideas.

P.: ¿Plantean entonces que el show transcurre mientras están en esa nada misma?

S. A.: Sí, pero en la que hacemos muchas cosas. Nos metemos dentro de unos globos gigantes y somos como nenes jugando en escena, por ejemplo a ser enanos. También hay números circenses con un aro gigante. En el momento en que se hace contacto con La Tierra hacemos un retrato lunar con pinturas y mediante la tecnología nos metemos dentro del cuadro. Aparece el despegue de hacia la Luna, con el viaje literal, y ahí recreamos vacaciones, el matecito, el fogón, las canciones...

P.: Dice que ese estar en la Luna es mal visto, pero que puede despuntar la creatividad. ¿Los chicos de hoy tienen poco tiempo "muerto", no se les permite aburrirse?

S. A.: Nuestro show es una crítica a eso, a la sobreestimulación de los chicos, no sólo por la TV o internet sino desde la escuela, donde no se les permite estar en la nada, es una mala conducta cultural. Es necesaria esa pausa, ese juego, ese movimiento, que hoy a veces se medica y se diagnostica como TGD (Trastorno General del Desarrollo). Es lo más normal ver chicos que se mueven mucho y parece pedírseles otra cosa, el cuerpo no siempre está preparado a toda hora para absorver información, está demostrado que a las 8 de la mañana no puede captarse lo mismo que a las 11. Tal vez a primera hora sería mejor algo más artístico o de movimiento del cuerpo. En La Pipetuá nos damos esa libertad de estar en la Luna...

P.: ¿Qué novedades suman a nivel tecnológico?

S. A.: Nos gusta la combinación con lo artesanal, pero lo tecnológico siempre al servicio de lo que la escena pide. De nuestros cinco espectáculos este es el más tecnológico, con mucho de multimedia, se filma en vivo, hay un número con tablets y cascos, diseñamos un instrumento que nos trae a la Tierra, en el que cada láser dispara una nota musical, inventamos una plataforma que proyecta el sonido que querramos. También usamos el mapping para proyectar ojos sobre los globos, etc.

P.: ¿Cómo los reciben en las giras por el interior?

S. A.: Recorrimos casi todas las provincias y retomaremos después del estreno de Buenos Aires. Son muy cálidos y hay lugares donde somos casi locales, es lindo armar circuitos de gira y que haya "público Pipetuá".

P.: ¿Qué debe tener un show para llegar a los chicos hiperconectados de hoy día?

S. A.: Nunca lo pensamos como espectáculo infantil sino que armamos shows acordes a nuestro gusto, con humor y código universal, pensado para todo público, de hecho queríamos que fuera a la noche en el Paseo La Plaza. Si bien los chicos no se quedan quietos, cuando nos ven jugando se sienten identificados con ese juego espontáneo, sumado a la tecnología es un combo que atrae. Y se diferencia de ofertas teatrales de formatos televisivos o que son puro recital, nosotros hacemos un teatro donde la escenografía, el vestuario y la música son artesanales.

P.: ¿La oferta infantil está menos extendida de lo deseable?

S. A.: La temporada fuerte de teatro infantil se acortó de mayo hasta el día del niño, con las vacaciones de invierno incluidas. Cuando empieza el calor la gente deja de ir al teatro.

P.: ¿Cómo encararon este año que, para variar, trae su crisis económica?

S. A.: Como grupo independiente siempre nos preguntamos si es buen año para estrenar pero nuestra creatividad y compromiso va por otro carril a la crisis económica. Siempre decidimos hacerlo y como contamos con sponsors llegamos al circuito comercial con aportes para la producción. Es cierto también que a la hora de la venta de entradas y con promociones mediante el público se acerca, la crisis se nota pero no tiene nada que ver con la creatividad, hay que seguir.

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