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La primera clase está de regreso y ahora es más lujosa que nunca

Cambió la tendencia y las aerolíneas ofrecen servicios de cabinas premium cada vez más sofisticados en algunas rutas seleccionadas.

El servicio aerocomercial de primera clase fue durante mucho tiempo el patio de recreo de pasajeros famosos y exageradamente ricos, con lujos que van desde canilla libre de champán y montañas de caviar en los primeros años, hasta la actualidad de cabinas privadas con cama y ducha que ofrecen algunas aerolíneas.

Pero desde que British Airways introdujo en el año 2000 asientos rebatibles en la clase ejecutiva, cobrándolos miles de dólares menos que los de primera -innovación que se extendió rápidamente por toda la industria-, fue difícil argumentar que valía la pena destinar tanto dinero extra por unos pocos centímetros más de espacio para las piernas y una mejor carta de vinos.

Las reservas comenzaron a caer bruscamente a medida que la crisis financiera de 2008 frenó el gasto corporativo e hizo que las demostraciones públicas de riqueza pasaran de moda. Ahora las aerolíneas creen que tal vez recortaron demasiado sus servicios premium, especialmente a medida que las filas de los superricos continúan expandiéndose y el estigma asociado al consumo visible se desvaneció.

Con la economía mundial nuevamente en el modo de crecimiento y la industria después de tres años consecutivos de grandes ganancias, las aerolíneas están reintroduciendo o renovando cabinas de primera clase a un costo que puede superar los u$s100.000 sólo para fabricar cada asiento. Las compañías de larga distancia dicen que cobrar más de u$s10.000 por un boleto de ida y vuelta en cabina premium es una forma rentable de destacarse en una industria que está dominada por las ofertas low cost. "La primera clase se está desarrollando mejor de lo que habíamos imaginado hace tres o cuatro años", dijo el director ejecutivo de Lufthansa, Carsten Spohr. "Estamos buscando rutas donde tenga sentido, donde estén los clientes que lo desean", dijo.

Espacio. "La Premiere" de Air France.

Air France está viendo un aumento en la demanda de su clase "La Première" por primera vez en años, lo que llevó a la compañía a reponer la opción en vuelos diarios desde París a Ciudad de México y São Paulo y aumentar su frecuencia a San Francisco.

British Airways, que en 2016 dijo que eliminaría la primera clase en muchas rutas, planea renovar el servicio. El 10 de octubre, la empresa abrió un nuevo salón de primera clase en el Aeropuerto Internacional John F. Kennedy de Nueva York, que cuenta con cabinas privadas donde los viajeros pueden degustar sopa de langosta con crème fraîche o filet mignon con gratén de apio, maridado con el chardonnay, pinot noir o cabernet sauvignon más apropiado.

Emirates Group, que ofrece 29.000 asientos de primera clase por semana, está agregando pisos de madera noble a su servicio, que ya había establecido el estándar de la industria con cabinas privadas, duchas a bordo y binoculares de safari para mirar por las ventanas.

Pero aunque la primera clase está abriéndose camino de nuevo, ofrecerá menos asientos. Singapore Airlines dice que está renovando las cabinas de primera clase en sus nuevos aviones Airbus A380 de dos pisos, pero ofrecerá sólo seis suites en lugar de las 12 que tienen los aviones más antiguos (aunque cada una se parece más a una habitación de hotel de lujo que a un asiento de avión, con un armario, una cama y una silla de cuero de la diseñadora italiana Poltrona Frau). Emirates reducirá el número de espacios a 11 desde 14 en sus A380. Y los 777 widebodies de Lufthansa ofrecerán sólo cuatro asientos de primera clase respecto de los ocho de hoy.

La clave es lograr el equilibrio correcto, dice John Strickland, director de la firma de asesoría de aerolíneas JLS Consulting en Londres. "La primera clase tiene un valor, siempre que se use con criterio, sin sacrificar las ventas rentables en clase ejecutiva al ocupar demasiado espacio en el piso", dice Strickland.

Incluso una primera clase disminuida puede ayudar a las aerolíneas a mejorar su imagen. Emirates y Etihad Airways venden artículos de la primera clase, como juguetes, kits de tocador y pijamas hidratantes en sus sitios web o durante los vuelos. Además, las fotos promocionales de limusinas con chófer, salones opulentos y servicio de guante blanco a bordo pueden hacer que incluso los pasajeros amontonados en la parte de atrás del avión se sientan como si su aerolínea estuviera ofreciendo un nivel de lujo más allá de lo que pueden pagar.

La primera clase está disponible en miles de rutas en todo el mundo, aunque sólo unas 20 de ellas atraen a más de 10 clientes que pagan diariamente por el servicio, dice Samuel Engel, analista de la consultora ICF International Inc.

Sin embargo, dice, la primera clase tiene sentido. Puede ofrecerse como parte de un paquete para clientes corporativos o como una actualización ocasional para pasajeros frecuentes. Y puede ayudar a administrar la ocupación y la satisfacción del cliente en clase ejecutiva, donde las aerolíneas obtienen la mayor parte de sus ganancias. "La primera clase actúa como un buffer que permite a las aerolíneas sobrevender reservas en la clase business", dice Engel, "ya que a nadie le importará luego ser enviado a la primera clase".

Agencia Bloomberg. Richard Weiss, con Benjamin Katz y Ania Nussbaum

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