Economía

La relación con el FMI puede tensarse a medida que se acerquen las PASO

El precandidato a presidente por el Frente de Todos, Alberto Fernández, confirmó que esta semana se reunirá por primera vez con representantes del Fondo.

El candidato a presidente por el Frente de Todos, Alberto Fernández se reunirá finalmente con Roberto Cardarelli, economista del FMI a cargo de la Argentina. Será el próximo jueves de esta semana. Más allá del dato, el encuentro es, quizás, la primera señal que denota una preocupación que cruza transversalmente todo el espectro político. Las Primarias (PASO) podrían ser el punto límite de la estabilidad cambiaria, es decir, la fecha de vencimiento del “veranito financiero”.

"Argentina está en default. Mi objetivo es pagar. Pero voy a negociar con el Fondo y con los acreedores", dijo el candidato en una radio. "Que el FMI entienda que ha cometido un error garrafal en prestarle dinero a este Gobierno para la fuga de capitales", señaló Fernández.

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Alberto Fernández.
Alberto Fernández.

De fondo, la percepción de oficialismo y oposición es la misma: que la relación con el FMI puede tensarse si, como se espera, crece la tendencia a la dolarización a medida que se acerquen las PASO. Pero la lectura que hay que hacer va un poco más allá; porque en rigor, las Primarias serán una encuesta, bastante fidedigna, de la marcha de la contienda electoral. Dicho en criollo: en el mundo de las encuestas que nadie se anima a certificar, aparecerá una que será creíble.

El desarrollo de los últimos quince días, el armado de los frentes electorales y de las listas ha dejado un saldo diferenciado: entre los perdedores, podría figurar el propio Gobierno y su sello “Juntos por el Cambio”. ¿Por qué?

Durante abril y mayo de este año el Gobierno parece haber acumulado algo de capital político a partir de la autorización del FMI para que el BCRA intervenga libremente en el mercado cambiario. ¿El resultado? Esto desencadenó una apreciación del peso argentino, una caída del riesgo país e impactó levemente en un retroceso de la inflación a niveles igualmente elevados pero menores a los de los meses previos.

A su favor, el Gobierno tuvo (y tiene) los agrodólares estacionales de la cosecha, las ventas de u$s 60 millones diarios del préstamo del FMI al Tesoro y el refuerzo del apretón monetario con la tasa de referencia en 65%.

Pero ahora todas las dudas apuntan a la posibilidad de que en las PASO el Gobierno termine mostrando un retroceso de votos, máxime si se tiene en cuenta que tanto los frentes electorales de los candidatos José Luis Espert y Roberto Lavagna, pueden “quitarle” apoyo y potencia en esa especie de encuesta que resultarán las primarias. Eso a pesar que en un eventual ballotage, muchos de esos votos volverían a apoyarlo a Macri.

Si el Gobierno obtiene un resultado bajo en las PASO y la distancia que lo separa del Frente de Todos es más amplia de lo esperado, entonces las especulaciones comenzarán a generar inestabilidad cambiaria porque subirá la presión contra el peso y el proceso de dolarización se acelerará lo que impactará aún más en la confianza electoral”, dijo Agustín Bahl, director de MT Capital.

Por eso se entiende que la estrategia del Gobierno haya sido tratar de “limpiar” de potenciales adversarios en el centro-derecha con vistas a las Primarias, ya que el efecto PASO podría ser devastador para las aspiraciones del presidente Macri.

Por otro lado, el apuro de Alberto Fernández de reunirse con el FMI también hace ostensible la urgencia de tomar contacto con el propio FMI, ya que una situación como la descipta más arriba podría llevar al organismo a cambiar las pautas de intervención del BCRA (prohibirle, por ejemplo, usar reservas para controlar al dólar) lo que generaría mayores presiones aún. En el Frente de Todos saben que eso no le conviene a nadie.

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