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La resistencia chavista es un enigma sin solución aparente para Trump

La rebelión militar incitada por Guaidó fracasó y este deberá demostrar ahora que es capaz de volver a movilizar a una base opositora desencantada. A Washington sólo le queda endurecer las sanciones.

Washington - Después de que una rebelión se desinflara rápidamente en Venezuela, Estados Unidos insiste en que los días del presidente Nicolás Maduro están contados. Sin embargo, expertos alertan sobre las opciones limitadas para poner fin a un “impasse” en el que Washington podría haber sobrestimado la fortaleza del líder opositor Juan Guaidó.

Este último, reconocido como presidente interino de Venezuela por más de 50 países, entre ellos Estados Unidos, reivindicó el martes el apoyo de un grupo de “soldados valientes” desde una base militar de Caracas, pero Maduro sofocó las posteriores protestas callejeras en cuestión de horas.

El secretario de Estado, Mike Pompeo, reafirmó el miércoles que una “acción militar es posible” en Venezuela. Pero Washington ya ha actuado con contundencia en los últimos tres meses imponiendo, entre otras medidas, duras sanciones a la compañía petrolera estatal del país sudamericano, fuente de ingresos primordial para el Gobierno de Maduro.

Michael Shifter, presidente del centro de análisis Diálogo Interamericano, dice que el intento de sublevación militar impulsado por Guaidó recuerda su fracaso para introducir ayuda humanitaria extranjera en el país en febrero.

“Las fuerzas de la oposición subestimaron la resistencia de Maduro en el poder y su habilidad de enfrentar una presión significativa en las calles”, afirma Shifter. Según él, las amenazas directas de la administración estadounidense de Donald Trump “no ayudan y muchas veces son contraproducentes” para ayudar a Venezuela, que está sumida en una grave crisis económica que hizo emigrar a más de 3 millones de personas desde 2015, según la ONU. “La mayor parte de esa política parece haber sido elaborada más por deseos que por una estrategia clara”, opina.

La administración de Trump aumentó su ofensiva psicológica contra Maduro, al que presenta como un líder débil y dependiente de sus aliados Rusia, Cuba y China.

El martes, mientras el alzamiento militar se estancaba, Pompeo sorprendió a todos al afirmar que Maduro estaba listo para abandonar su país rumbo a La Habana por la mañana, pero que Rusia lo disuadió de irse. Una información desmentida por Moscú y por el presidente venezolano.

En una decisión bastante desconcertante, el Gobierno estadounidense dio los nombres de tres oficiales venezolanos, entre ellos el ministro de Defensa que, según Washington, se habían comprometido a respaldar a Guaidó.

Ted Galen Carpenter, miembro del Instituto Cato, un centro de análisis que defiende ideas libertarias, recuerda que los militares son un actor clave para mantener a Maduro en el poder y afirma que Washington se sorprendió por las pocas defecciones logradas por Guaidó.

“Estados Unidos era demasiado optimista y la administración y sus defensores siguen dando excusas sobre los motivos por los que Maduro se ha mantenido en el poder, exagerando incluso mucho el papel de Rusia y de China”, opina Carpenter.

El analista cree que en los próximos días se verá si Guaidó puede lograr un importante levantamiento popular y se comprobará que Washington tiene pocas más opciones que endurecer las sanciones.

“Lo que me preocupa es que Estados Unidos aumente la tentación de salvar las apariencias interviniendo directamente con sus fuerzas militares, algo que, para mí, empeoraría la situación”, explica.

Trump ha usado el tema Venezuela como parte de una batalla ideológica contra el socialismo y ha intentado vincular la maltrecha economía del país con el Partido Demócrata estadounidense, que sin embargo ha apoyado en su mayoría las presiones de la administración contra Maduro. Pero muchos expertos dudan de que, incluso entre los miembros más duros de la Casa Blanca, se piense seriamente en emprender una guerra con un país que pocos estadounidenses consideran como una amenaza.

“Está bastante claro que el Gobierno no puede sobrevivir un largo, interminable período de sanciones, ni tampoco esos estallidos de inestabilidad una vez por mes. Y la oposición entiende claramente que el apoyo estadounidense no puede derrocar al Gobierno”, dice Ivan Briscoe, director del área de América Latina en el centro de análisis International Crisis Group. “Eso sugiere que estamos en un punto muerto en el que ninguno puede derrotar al otro. La única solución es sentarse juntos”, opina.

Agencia AFP

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