Economía

Lagarde, embajadora de Argentina ante el G-20

Christine Lagarde, casi como una funcionaria local, actuó como anfitriona dentro del a cumbre del G-20 del acuerdo entre Argentina y el Fondo Monetario Internacional (FMI). La directora gerente del organismo se dedicó personalmente a explicar en el día y medio que le tocó participar de la cumbre en Buenos Aires; que lo firmado por el gobierno de Mauricio Macri en septiembre pasado con el Fondo, es perfectamente cumplible y necesario para sostener a la Argentina a flote. Lagarde, siempre con una sonrisa, habló con cada jefe de Estado y ministro de Hacienda y finanzas que quisiera preguntar; que los términos y compromisos acordados con el país fueron puntualmente negociados y fiscalizados por ella y su equipo y que se trata casi de una apuesta personal. Y que, en definitiva, está su nombre como garantía. La visitante actuó casi como anfitriona del evento, al menos como parte de la responsabilidad del respirador artificial con que actúa en estos tiempos la economía argentina y la importancia de sostener el acuerdo en el “board” del FMI. Si bien su rol de miembro del G-20 fue la de hablar de la marcha de la economía mundial, criticando de paso el alto nivel de endeudamiento global y las crecientes políticas proteccionistas, la directora gerente explicó a los países más duros con Argentina en el FMI (Alemania, Gran Bretaña, Japón y Francia) que es necesario continuar con los votos positivos para que la economía local pueda salir en el 2019 de la crisis en la que se encuentra. Y, de paso, enfrentar con más posibilidades de éxito “al populismo”, sin nombrar a nadie de la oposición local. En mensaje de Lagarde llegó, entre otros, a la alemana Angela Merkel, al canadiense Justin Trudeau, al francés Emmanuel Macron y al japonés Shinzō Abe. Especialmente este último, el más diplomático y crítico en Buenos Aires sobre la marcha de la economía argentina.

Una vez finalizada esta misión dentro de la órbita de la cumbre, Lagarde tuvo su propia bilateral con Macri. Lejos de reproches o de tecnicismos sobre la marcha del acuerdo, la directora del FMI le aseguró al presidente argentino (luego de felicitarlo personalmente por la cumbre) que, si el país continúa manteniendo los números como están evolucionando hasta fin de este año; las autorizaciones para los desembolsos de los 22.800 millones pendientes para todo el año, están asegurados. Y que cualquier desviación o problema puede ser consultado, online y en línea directa, con ella misma. Lagarde ponderó el informe que la semana anterior le enviaron los técnicos que trabajan sobre el caso argentino y que dirige el italiano Ricardo Caldarelli; el que, aparentemente, habría alabado en conversaciones personales con la directora gerente del FMI la marcha de la Zona de No Intervención; un mecanismo negociado por el actual presidente del BCRA Guido Sandleris en septiembre en Washington, y sobre el que el Fondo no tenía mucha fe. Aparentemente, el informe de Caldarelli, mencionó específicamente los buenos datos que se esperan para la inflación de noviembre y la marcha estable del dólar durante el mes pasado. Con estos datos llegó Lagarde a Buenos Aires y se floreó ante las delegaciones europeas más criticas sobre el acuerdo firmado con la Argentina.

Tal fue el entusiasmo de la visitante, que no tuvo problemas en utilizar su cuenta de Twitter personal para felicitar con mas efusividad que nadie la marcha de la cumbre del G-20. La directora gerente afirmó que el organismo “seguirá apoyando los esfuerzos de la Argentina”, alabó el “compromiso” del presidente Macri de “fortalecer la economía argentina y proteger el gasto social” y se despachó al final con una frase que debe haber emocionado al propio Macri: “muchos creían que sería un fiasco, pero fue el mejor G-20 que haya visto”.

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