Política

Larreta ya busca "voto a voto" para ganar a Lammens en primera

El jefe de Gobierno exprimirá obras para mostrar su gestión, mientras cree que un balotaje con el titular del San Lorenzo no sería tan riesgoso como el de 2015 con Martín Lousteau.

El efecto adverso de la candidatura de Mauricio Macri no mortificó tanto a Horacio Rodríguez Larreta en las PASO del domingo, pero el impacto podría perjudicarlo más si se repite en las generales de octubre próximo. No solo arriesgaría su propia continuidad, sino también la eventual cruzada de una postulación mayor en 2023.

Como sea, ayer el jefe de Gobierno difundió una foto de una reunión de gabinete, en la cual se habló de medidas para reducir la mortalidad infantil, pero lo cierto es que también con los ministros, Larreta analizó los resultados del domingo. La estrategia para aumentar sus chances comenzó de todas maneras, ya que el jefe de Gobierno se empeñará en “mostrar gestión” sumando cortes de cintas como lo hizo en el camino hacia las PASO, aunque ya no quede tanto por inaugurar.

En el Gobierno porteño el clima fue otro ayer a diferencia del malestar en la Casa Rosada, porque no solamente la Ciudad de Buenos Aires fue uno de los dos únicos distritos donde ganó Mauricio Macri las PASO (el otro fue la provincia de Córdoba), sino que es el único gobernado por el PRO que venció al kirchnerismo.

“Si Macri sacaba más, sacábamos más”, reflexionaron los ministros en la geografía más amiga del PRO, pero al mismo tiempo aseveran que para la Capital Federal “fue una elección muy buena”.

Como sea, Larreta redondeó 46% para la categoría a jefe de Gobierno y Macri 44% a presidente, pero Alberto Fernández, en esa tierra hostil para el peronismo, remontó las chances históricas del kirchnerismo en el distrito porteño al 33.04% con un Matías Lammens de candidato a jefe de Gobierno que acumuló así 31.93%.

La idea del larretismo es evitar el balotaje y no pasar la tensión que generó la segunda vuelta de 2015 con Martín Lousteau. Las diferencias son, sin embargo, variadas. Para empezar, en 2015 las elecciones porteñas fueron separadas de las nacionales, algo que no pudo repetir este año el jefe de Gobierno que, como en la provincia de Buenos Aires, se procuraba que los gobernantes le transfieran votos a Macri. Además, el votante de Lousteau no es el votante de Lammens, insisten en el Gobierno porteño para marcar una diferencia a favor de Juntos por el Cambio.

Con ese razonamiento, en el entorno de la campaña de Larreta amortiguan el riesgo que podría sufrir la elección si hay balotaje. Creen que Lousteau captó “votos moderados” y que a Lammens lo vota exclusivamente el kirchnerismo y que además ese candidato se beneficia del efecto arrastre de la boleta presidencial de la fórmula Alberto Fernández-Cristina de Kirchner. Atraer más votantes, es decir, que concurran más personas a los comicios es una de las movidas que se propone para la campaña que se iniciará el mes próximo, mientras que creen que el jefe Gobierno, para su reelección deberá conquistar “voto por voto”, sin dirigirse a ningún sector en particular. En geografía, en cambio, en esta oportunidad Juntos por el Cambio perdió en dos comunas del sur porteño, la 4 y la 8 en las que se impuso el Frente de Todos y ocupan los barrios de Barracas, La Boca, Pompeya y Parque Patricios y Villa Soldati, Riachuelo y Villa Lugano, las zonas donde más hegemoniza el peronismo en el distrito. El resto, como más votos en la zona norte de la Ciudad de Buenos Aires, lo superó el oficialismo con mejores marcas en los barrios de Palermo, Recoleta, Nuñez, Belgrano y Colegiales.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Dejá tu comentario