Economía

Las 3 razones por las que las reservas del Banco Central anotaron la peor caída mensual en más de 10 años

La consultora que dirige el exviceministro de Economía Emmanuel Álvarez Agis dio cuenta de las tres causas por las cuales mermaron significativamente las reservas del BCRA en agosto.

En agosto las reservas internacionales del Banco Central cayeron un 20,3% del stock total o u$s13,799 millones (de u$s67.899 M a u$s54.100 M). De esta manera, anotaron la peor caída mensual desde que el gobierno de Néstor Kirchner canceló en enero de 2006 el crédito con el Fondo Monetario Internacional (FMI), según el último informe de PXQ.

En este contexto, la consultora que dirige el exviceministro de Economía Emmanuel Álvarez Agis dio cuenta de las tres causas por las cuales mermaron significativamente las reservas del BCRA en agosto. Y son las siguientes: ventas de divisas de la autoridad monetaria y el Tesoro al sector privado; cancelación de deuda del Sector Público; y salida de depósitos en dólares del sector privado.

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Fuente: PXQ en base a datos del BCRA.
Fuente: PXQ en base a datos del BCRA.

Si bien la disparada del tipo de cambio después de las elecciones PASO (+33% en el mes) y las dificultades para renovar deuda pública de corto plazo llevaron al Gobierno a reperfilar los vencimientos de las letras en pesos y en dólares con el objetivo de contener la demanda de dólares y evitar una caída mayor de las reservas, la medida no hizo más que incrementar la desconfianza y el pánico, llevando a un aumento en el ritmo de salida de los depósitos en dólares y dolarización de activos en pesos, remarcó la consultora.

Afirmó que con esa “insólita medida de reperfilamiento, el gobierno le agregó una corrida bancaria a la ya desatada corrida cambiaria, además de no lograr evitar la peor medida desde el punto de vista de los intereses políticos del oficialismo: el control de cambios”.

Cabe destacar que con el reperfilamiento de los vencimientos de letras en dólares el Gobierno se ahorró casi u$s7.000 millones que hubiese tenido que pagar entre fines de agosto y diciembre de este año y los “pasó” al 2020. Para PXQ, esta medida tuvo como objetivo contener la salida de dólares por la cancelación de deuda del Gobierno y así mitigar el impacto sobre las reservas.

No obstante, consideró que la inclusión de las letras en pesos dentro del reperfilamiento (las cuales sumaban cerca de u$s 5.400mill hasta fin de año) respondió a un objetivo diferente: “evitar que los pesos que iban a quedar en manos del sector privado fueran usados para demandar dólares generando, por lo tanto, presión sobre el tipo de cambio y, eventualmente, caída de reservas”.

En particular, agregó que en agosto la demanda neta de billetes y divisas del sector privado no financiero (formación de activos externos) fue la más alta desde que el BCRA publica los datos de balance cambiario (2003). Y que la salida neta fue de u$s5.000 millones.

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Fuente: PXQ en base a datos del BCRA.
Fuente: PXQ en base a datos del BCRA.

“Separando entre compra neta de billetes y divisas vemos que en agosto la salida de billetes fue de u$s2.400 millones, mostrando un aumento de 16% con respecto a julio de 2019, mientras que el aumento más importante se observa por el lado de las divisas, cuya salida neta creció 245% en agosto llegando a u$s3.500 millones”, destacó la consultora.

Del informe se deprende además que las personas humanas y el sector real (excluyendo oleaginosas y cereales) son los mayores demandantes de billetes y divisas en términos netos, explicando juntos casi el 80% de la FAE total por estos conceptos.

“En particular vemos que la demanda de personas humanas es más importante en el segmento de billetes (62% de la demanda neta total) mientras que el sector real (ex oleaginosas y cereales) explicó casi el 55% de las compras netas de divisas”, detalló.

En ese contexto, añadió que según datos del BCRA, en promedio el 98% de los clientes (personas humanas) que compran billetes lo hacen por menos de u$s10.000 y, en términos de operaciones, el 60% de las mismas se realizan por debajo de ese monto. Esto implica que el nuevo “control” de capitales implementado por el Gobierno Nacional afecta nada más que al 2% de las personas humanas.

Por otro lado, sostuvo que se puede apreciar el rol que tuvieron los fondos del FMI para sostener el esquema anterior, y cómo la cuenta corriente cambiaria también empezó a aportar divisas por el lado comercial, aporte que se espera que sea mayor en los próximos meses tras el último salto en el tipo de cambio y la consecuente recesión.

Y concluyó al afirmar que el resultado de la propuesta de reperfilamiento de la deuda de mediano plazo y la negociación con el FMI “serán claves para determinar si alcanza con el esquema de control de cambios actual y cuánto superávit de bienes y servicios se necesita para asegurar la sustentabilidad de las cuentas externas”.

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