Opiniones

Las pruebas Aprender, una transformadora política de estado

“Todos los problemas son problemas de Educación”; “Necesitamos pensar en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones”; “La Educación debe ser una política de Estado”. Infinidad de veces hemos escuchado estas frases y otras similares, pero por primera vez un gobierno toma cartas en el asunto.

Desde la llegada de Cambiemos al Ejecutivo nacional, se diseña e implementa una propuesta de evaluación sistemática y confiable de los saberes de los estudiantes primarios y secundarios de todo el país. Además, se aplican cuestionarios complementarios para identificar factores escolares y extraescolares que inciden en los aprendizajes. Se trata de la evaluación Aprender, que comenzó en 2016 y que en 2019 se realizará por cuarto año consecutivo, en este caso a alumnos de escuelas secundarias.

El éxito del dispositivo consiste, entre otras cosas, en el aumento anual de la participación de escuelas y estudiantes, lo que lleva a que cada vez se cuente con mayor y mejor información para mejorar el nivel educativo nacional. Una prueba de la importancia de Aprender es que logró acallar las críticas iniciales de sindicalistas y dirigentes políticos opositores.

Advertencias que no fueron

Ante la primera evaluación, en 2016, el sindicalista kirchnerista, Roberto Baradel, junto al resto de la tropa comandada por Cristina Kirchner, advertía sobre el supuesto peligro privatista que encarnaba la iniciativa. A nueve meses de la finalización del primer mandato del presidente, Mauricio Macri, nada de eso ocurrió. No hubo privatización. Ni despidos de maestros. Ni escarnio público a las escuelas con peor rendimiento, y mucho menos a sus autoridades y docentes, como presagiaban los gremialistas.

Lo que sucedió fue todo lo contrario. El Estado recuperó el poder del dictado de políticas públicas en materia educativa luego de doce años en manos de CTERA. Y la información se utilizó para generar medidas que hicieron que los resultados mejorasen año tras año: Un ejemplo son las Escuelas Faro, que reúne a los 3000 establecimientos más vulnerables de todo el país. Fue allí donde los resultados de Aprender arrojaron los progresos más notorios.

Lejos de castigar a los maestros, como insinuaron dirigentes kirchneristas, peronistas y de izquierda, el gobierno se encargó de mejorar su formación a través de políticas innovadoras de formación situada, como los ateneos didácticos y las jornadas institucionales donde concurrieron centenares de miles de maestros, y también la formación de directores. La política pública fue la clave para la mejora en los resultados. Primero, se evaluó para tener un diagnóstico. Luego, se comenzaron a aplicar los programas mencionados.

La mejora como consecuencia de una política de Estado

En 2018, se evaluó al 94 por ciento de las escuelas primarias del país, un total de 19.600, y a 574.000 alumnos, lo que equivale a ocho de cada diez, por lo que no se trata de un muestreo sino de un censo. Esta ampliación en el relevamiento ha sido posible gracias a la predisposición de docentes, padres y alumnos, y a pesar del hostil, e incomprensible, rechazo de la mayoría de los gremios docentes.

Los resultados arrojaron una visible mejora en Lengua. El 75 por ciento de los alumnos de sexto año alcanzaron un nivel alto en la comprensión de textos contra algo menos de un 67 por ciento del año 2016.

Simultáneamente, se redujo la desigualdad entre los estudiantes con mejores y peores resultados y disminuyó el porcentaje de alumnos por debajo del nivel básico.

Por el contrario, en Matemática se advierte un estancamiento. El rendimiento alto fue del 57 por ciento. El gobierno ya había detectado problemas en el aprendizaje de la matemática, y por eso el año pasado lanzó el programa “Aprender Matemática”, que incorpora un método innovador de enseñanza en la materia con el claro objetivo de mejorar los índices actuales. El mismo fue consensuado con los ministros de Educación de las 24 jurisdicciones y tuvo el aporte de especialistas de los países con mejores resultados de todo el mundo.

En la provincia de Buenos Aires, el 75,5 por ciento de los alumnos alcanzó un nivel alto en Lengua, apenas por encima de la media nacional, mientras que en Matemática alcanzó dicho nivel el 56,3 por ciento de los estudiantes, apenas por debajo de dicha media.

Lógicamente falta mucho. Siempre falta cuando de educación se trata, pero estos resultados nos muestran que el compromiso con las evaluaciones, la formación docente y el incremento de la calidad educativa son el camino para mejorar la educación argentina.

No debemos dejar que la coyuntura económica y el frenesí pre-electoral nos desvíen de los avances estructurales y las políticas de fondo que se han implementado a largo plazo en materia educativa, como ser las pruebas Aprender. Con sus consecuentes políticas de corrección y mejoramiento, constituye una revolucionaria política de Estado y quizás uno de los mejores legados de la actual gestión, que confiamos perdurará en el tiempo más allá de las diferencias políticas.

Diputado provincial. (Presidente de la Comisión de Educación de la Cámara de Diputados Provincia de Buenos Aires)

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