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Las vanguardias del siglo XX tuvieron nombres de mujer

La muestra, en Galería Pasto, entabla un diálogo íntimo e intenso con pintoras como Delaunay, Iyubov, Varvara, Saloua y la argentina Esquivel.

La seducción que hoy ejerce el arte de las mujeres de las primeras vanguardias suma seguidores en todo el planeta. La pintora Gimena Macri es una devota más, y lo demuestra en la exposición que acaba de inaugurar la galería Pasto. Allí exhibe una investigación sobre 19 artistas mujeres pertenecientes a diversos movimientos abstractos de la historia del arte y, sin vacilar, utiliza su oficio, el óleo y sus propios pinceles. Macri copió 20 pinturas abstractas, reinterpretándolas a su manera, con su pincelada suelta y arrastrando su estilo.

En el catálogo figuran los textos donde relata brevemente la vida de estas artistas y así, con pinturas que tienen tanto peso como las palabras, entabla un diálogo tan íntimo como intenso. "Cuando el arte está dentro de ti, puedes estar en cualquier sitio", aseguraba Sonia Delaunay, la estrella más conocida de este universo femenino. "Iyubov, Nadheza, Germaine; Mira, Yente, Olga; Diyi, Alexandra, Lidy; Anni, Varvara, Carmen; Nina, Sonia, Nelly; Saloua, Sophie, Hilma y Lygia", le brindan título a la muestra.

En la sala se divisa un conjunto de pinturas. Hay formas onduladas y rígidas geometrías que tensionan las obras, hay colores sordos y, unos pocos, luminosos. Allí se destaca el dinamismo. Las pinturas son el punto de apoyo visual de una muestra donde el tiempo vuelve atrás para contar la vida de estas artistas, varias, ligadas a la efervescencia de las vanguardias rusas.

Así, sin ninguna retórica, se descubre un universo que hasta hoy ha permanecido oculto. Para comenzar, Macri presenta a Hilma af Klint, autora en 1906 y bajo el influjo del esoterismo, de las primeras pinturas abstractas del arte moderno. Af Klint antecedió a Kandinsky, Mondrian y Malevich. Luego aparece en la escena la cubana Carmen Herrera, activa pintora radicada en Nueva York desde los años 50, que recién ganó fama a sus más de 90 años. Y las historias se inician con la expresión de genuina admiración por la excepcional Lygia Clark.

Las vidas de estas artistas tienen aspectos en común. Para comenzar, varias formaron pareja con conocidos pintores abstractos y algunas consolidaron un "intenso vínculo de interacción artística y amorosa". Los mejores ejemplos son los de Sonia y Robert Delaunay, Josef y Anni Albers, Sophie Henriette y Jean Arp, Varvara Stepanova y Rodchenco. En la Argentina solo los entendidos conocen a Eugenia Crenovich, Yente, la primera mujer de la corriente abstracta y pareja de Juan Del Prete, el primer abstracto de nuestro país. La francesa Germaine Derbecq se casó con Pablo Curatela Manes y abandonó los pinceles para gestionar la memorable galería Lirolay. La artista Diyi Laañ acompañó a Kosice hasta su muerte, pero en silencio; Lidy Prati se casó con Tomás Maldonado y si bien dejó de pintar cuando se separaron, la condición poética de su obra sobresalía entre los abstractos de la generación del 40 (incluyendo a Maldonado)

Hay un cuadro en la galería que recuerda los marcos recortados de Arden Quin, pero es de Nelly Esquivel, artista que integró los grupos Madí y Arte Concreto Invención, pero desapareció sin dejar más rastro que algunas obras. Estos relatos ponen en evidencia la capacidad de estas mujeres para la creación y también su versatilidad para realizar diseños, escenografías, vestuarios y los más variados objetos que incorporaban belleza a la vida cotidiana. Macri revela, además, la relación de amistad establecida entre varias artistas que, mientras se abrían camino se apoyaban mutuamente. Anni Albers llegó a América desde la Bauhaus y aquí realizó formidales tapices con rigor geométrico, pero no olvidó reconocer que sus grandes maestras fueron las tejedoras del antiguo Perú. En el cuadro que pintó Macri aparece la materia de los trabajos de Anni: el hilo de una madeja dibuja formas onduladas y sugerentes, como un camino sinuoso.

La curadora de la exposición, Lara Marmor, establece una analogía entre las pinturas reinterpretadas y los covers de un músico que interpreta a otro músico que te lleva hacia otro. La muestra despierta en el espectador el afán de profundizar el conocimiento y, además, siembra dudas sobre la futura pintura de Macri, una artista hasta ayer figurativa.

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