Espectáculos

Laura Oliva: "Al público le cuesta que yo no actúe en comedia"

Actualmente protagoniza el drama "Eye & yo", que cuenta la relación de una mujer con su abuela polaca que sobrevivió a los campos de concentración.

“Cuando estaba en la cima quise dejar de ser sólo comediante, una misión difícil que lleva tiempo y sobre todo resistencia de parte de productores y del público”, dice Laura Oliva, actriz consagrada en el rubro cómico en teatro comercial y TV, donde inclusive se desempeñó como conductora en canales de aire y cable.

Actualmente protagoniza “Eye & yo”, que cuenta la historia de Esther Cajg (Eye), que sobrevivió a siete campos de exterminio nazis. Fue escrita por la nieta de Esther, Julieta “Cayetina” Cajg (quien también actúa junto a Francisco Prim), está dirigida por Denis Smith y presenta su segunda temporada, los domingos a las 19 en el Camarín de las Musas.

Oliva además se sumó hace unos meses al elenco de “Valeria Radioactiva”, de Javier Daulte, que sigue en Espacio Callejón. Dialogamos con ella.

Periodista: ¿Qué le atrajo de encarnar a una sobreviviente del Holocausto?

Laura Oliva: Se centra en el vínculo de una nieta con su abuela. Cuando me dieron el libro me pasaron un link del documental de Spielberg con sobrevivientes, el que había hecho después de “La lista de Schindler”, y entre esos testimonios estaba el de Eye. La autora, su nieta, llega a la información central de esta historia por ese documental y no porque su abuela se lo haya contado. Eye no hablaba del tema, la autora se critica a sí misma por no haberle preguntado, pero estaba naturalizado no hablar de esas cosas. El desafío de componer este personaje pasa por una manera de hablar muy particular porque Eye es judía, polaca y vive en la Argentina, habla un español muy raro y difícil. Eye tiene la teoría de que se salvó de la guerra por dos motivos, porque siempre buscaba trabajar para no estar ociosa y disponible cuando entraban y mataban a mansalva. Y cree que sobrevivió porque era rubia. Este personaje me obligó a dar un salto grande que salió bien, pero podría haber salido pésimo.

P.: Luego de haber estado en TV y teatro comercial, ¿siente los efectos de la crisis?

L.O.: No pararía de trabajar si aceptara todos los proyectos que me ofrecen para teatro comercial. El año pasado habría seguido con “Mujeres perfectas” en el Multitabarís, pero me bajé, y se hubiera pegado con “Burundanga”, una obra de Faroni que también dejé. En el verano conduje un programa en la TV Pública, que iba todos los días dos horas. Así que no es que no me llamen, me llaman muchísimo.

P.: ¿Por qué opta por el teatro alternativo?

L.O.: Pese a que el comercial es mejor pago y más popular, en mi caso, el cambio está en los materiales. Llegué a un punto de una crisis muy profunda con la comedia, no porque dejara de elegirla como medio sino porque me di cuenta de que nunca la había elegido. Cuando empecé lo hice en TV con “Nico”, algo que busqué porque sentí que me generaría un nombre que me iba a facilitar enterarme de audiciones. Ese paso se dio a través de la comicidad, ni siquiera la comedia y eso se encadenó con que me llamara Gasalla, después Guinzburg, y así en los programas en donde conduje, como “Grandiosas”, era la pata cómica. Así que después de esa primera etapa vino la segunda gran pregunta, ¿yo quería hacer eso?

P.: Mucho psicoanálisis.

L.O.: Ahí comenzó una crisis terrible, difícil de explicar, porque fue en paralelo al éxito de “Los 39 escalones”, una comedia delirante basada en la película de Hitchcock, en versión de González Gil. Nadie entendía por qué me bajaba de un éxito. Pero me gusta pensar en el personaje, ver qué siente, qué quiere, su filosofía, su psicología, por qué dice lo que dice, qué quiere decir, y la comedia no tiene todo eso; actoralmente me fascina pasar por distintos estados emocionales. La comedia es ritmo y el drama es emoción. También viví una gran crisis respecto al entretenimiento per se, sin dejar nada al espectador más que un buen momento.

P.: ¿Fue fácil la transición?

L.O.: Sigo en ese camino. En ese momento me reuní con los directores y productores que conozco, Faroni, González Gil, Blutrach, Kompel, y les dije que sabía que no pertenecía a esas listas que tenían para lo que yo buscaba pero les pedí que me tuvieran en cuenta. Y comencé de a poco a incursionar en otros géneros con “Quién es el Sr. Schmidt”, con Goity y dirección de Javier Daulte, “Lo único que hice fue jugar”, de Sebastián Irigo y “Ella y yo” de Denis Smith.

P.: ¿Cómo es la respuesta del público?

L.O.: Hay una resistencia del afuera, los productores me dieron oportunidades pero los verdaderos votos de confianza vinieron de parte de amigos. Y sigue habiendo resistencia de parte del público, siempre termino “Eye” y varios me dicen “Cómo me río con el programa del Canal de la Ciudad”. Daulte me dijo que voy a lograr hacer este cambio, pero que me va a llevar diez años, eso me quitó un poco la ansiedad.

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