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Ley de góndolas: de la picardía de Carrió a la "mala señal" que busca evitar la Casa Rosada

El tema estaba dormido y fue activado por la referente de la Coalición Cívica. Legisladores oficialistas y opositores exportan tranquilidad post 2019 a inversores en el extranjero, pero aquí agitan mayores controles a descontrolados supermercados con un sistema poco confiable.

Pese a los tironeos entre distintos ministerios y también dentro del interbloque Cambiemos, los polémicos proyectos de ley de góndolas volverán a ser analizados hoy en Diputados por asesores de tres comisiones: el objetivo es lograr un dictamen consensuado el martes próximo para que el tema sea votado -tiene preferencia- en una sesión que la Cámara baja cranea para miércoles 8.

Ante la falta de reacción de Casa Rosada con respecto a esta cuestión, los legisladores de Cambiemos buscan acordar lo máximo posible con la oposición para evitar los puntos más delirantes de las iniciativas que presentaron el cristichavista Juan Cabandié y el legislador José Luis Ramón -exaliado de Martín Lousteau-, que puso su firma a un texto impulsado por el piquetero papal K Juan Grabois y el dueño de Maxiconsumo, Víctor Fera.

Desde el oficialismo confiaron a Ámbito Financiero que el caos de gestión política en la cámara que preside el peronista con témpera PRO, Emilio Monzó, y las siestas de Casa Rosada dejaron un margen minúsculo para frenar la ley en Diputados. Lo curioso de todo este embrollo es que fue la miembro fundacional de Cambiemos y referente de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, quien despertó el tema con un proyecto propio.

“No queremos frenar el debate y ya encontramos algunos puntos en común con todos los bloques, pero tampoco podemos avalar un mamarracho. Una cosa es hablar de precios esenciales como una medida provisoria, pero si estamos con el discurso de apertura al mundo y ponemos reglas de imposible cumplimiento, vamos a dar una pésima señal, de un país que no es normal. No tenemos que olvidar que venimos de un 2018 pésimo”, deslizaron desde una terminal de Casa Rosada en el Congreso a Ámbito Financiero.

Mientras tanto, senadores y diputados del oficialismo y la oposición viajan hacia los Estados Unidos para descartar escenarios tenebrosos en cuanto a pago de deuda frente a inversores premium pero aquí sus bloques agitan sistemas de controles que, según resaltaron desde distintas bancadas a este diario, no funcionan. El agregado no menor de esta discusión es un país con rica historia y actualidad inflacionaria, de remarcación de precios constante y con jugadores que se abrazan al Estado sin importar quién esté al mando para no competir.

Carrió, quien regaló un puñado de papelones discursivos en los últimos días -lesiona el trabajo del resto de su espacio político-, aprovecha el proyecto para castigar al denominado “Círculo Rojo” -antes, fue contra los laboratorios- que le jugueteó a Mauricio Macri la candidatura a la reelección en los últimos meses.

Sin embargo, el resultado de esta puja es de pérdida para el Gobierno y, en especial, para Macri, en momentos en los que necesita una cohesión política que aún no aparece. Por caso, este debate es fomentado gratis por María Eugenia Vidal en Buenos Aires: la gobernadora sí es aplaudida a rabiar por el “Círculo Rojo”, que fomenta cirugías relacionadas con el “Plan V” a través de estrategias financieras y de “rosca política”.

Las dudas con respecto a la ley de góndolas que se debate en Diputados aparecen al definir a los sujetos obligados de la norma. Allí, la pelea pasa por la opción de metros cuadrados de supermercados y grandes almacenes, o la facturación de los mismos. Del proyecto de Carrió sí se destacó la implementación de códigos de buenas prácticas en la cadena de valor alimenticia y de distribución en mayoristas y minoristas.

Otro cruce que se dará hoy entre los asesores -y el martes próximo entre los diputados- será por el porcentaje de espacio de distribución de los diferentes productos que competirán en góndolas. Las variaciones de entre el 20% y el 50% en los diferentes proyectos generan rispideces.

De cara a la eventual sesión del 8-5, la contracara de esta polémica iniciativa -el Senado deberá soportar presión si Diputados regala aprobación- es la sanción de la ley de financiamiento político. En la oposición además esperan molestar a Cambiemos con la discusión de la extinción de dominio -para recuperar bienes de la corrupción y el narcotráfico- que Macri activó vía DNU y con el que puenteó al dormido Congreso.

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