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Libramont, el bastión agrícola y ganadero de Europa que teme al acuerdo con el Mercosur

Todos los años, más de 200.000 personas se reúnen en el extremo sur de Bélgica para contemplar concursos de vacas, entre cientos de puestos de comida y maquinaria agrícola.

Todos los años, más de 200.000 personas en Libramont, en el extremo sur de Bélgica, para contemplar concursos de vacas, entre cientos de puestos de comida y maquinaria agrícola.

Allí los ganaderos exhiben sus reses más preciadas durante la tradicional feria agrícola, pero en 2019 está marcada por el temor del impacto del acuerdo UE-Mercosur, constató la agencia AFP.

Según informó la agencia de noticias francesa, pese al ambiente festivo, el miedo al reciente acuerdo finalizado entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur, tras 20 años de negociación, recorre este evento de cuatro días.

"Estamos ya al límite de la sobreproducción en toda Europa y en Valonia especialmente (...) No necesitamos para nada carne brasileña, sobre todo cuando vemos cómo se produce", aseguró Hugues Falys, ganadero de 49 años y vocero del segundo sindicato agrícola valón FUGEA.

Falys habló con la AFP en el primer día de feria, antes de recibir en un abarrotado stand de su sindicato al ministro valón de Agricultura en funciones, René Collin, quien desencadena los aplausos al asegurar que, para él, "el Mercosur no es 'Sí, quizás' o 'Sí, si...', ¡el Mercosur es 'No'!".

La región belga de Valonia (3,6 millones de habitantes) tiene competencia en acuerdos internacionales y, ya en 2016, bloqueó durante días el necesario visto bueno de Bélgica a la firma del acuerdo de libre comercio entre la UE y Canadá, el CETA.

"Logramos cambiar el CETA, incluir cláusulas de salvaguardia que son muy importantes (...) Vamos a estar aún más atentos respecto al Mercosur", explicó Collin a la AFP, esperando que el parlamento valón, los diputados belgas y hasta la Eurocámara rechacen este "mal acuerdo".

Los argumentos de la Comisión Europea sobre una importación limitada de carne bovina -99.000 toneladas anuales adicionales- y la creación de un paquete de 1.000 millones de euros (1.115 millones de dólares) de ayuda a los agricultores no calman los temores en un sector tocado.

En Valonia, el número de explotaciones agrícolas progresó levemente en 2018 hasta las 12.739, según datos de la oficina belga de estadísticas Statbel, pero la región sigue la tendencia de todo el país de una reducción de explotaciones, que en cambio son cada vez más extensas.

Béatrice Ghyselen, ganadera de 61 años, ha visto la evolución del sector y constata que "muchos granjeros mayores tiene dificultades para encontrar compradores".

"A mis hijos, a mis yernos les interesa mucho la tierra de cultivo, pero son muy escépticos y pesimistas sobre la especulación bovina", explicó.

Pese a que el precio de la carne aumenta en las carnicerías, "no sube de manera proporcional" para los ganaderos, cuyos costos de producción "progresaron mucho", apuntó Ghyselen, para quien una solución pasaría por un mejor etiquetado sobre la procedencia y raza de la carne.

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