Ambito BIZ

Líderes que contagian responsabilidad social

Las estrategias de RSE son fundamentales para las compañías de hoy. Sus referentes las tienen cada vez más presentes y predican esta nueva forma de liderazgo más amigable con el planeta.

La responsabilidad social es un término amigable para las compañías. Cada vez son más los empresarios que centran su liderazgo en una manera más responsable y amigable para el planeta. Y es que tener como objetivo una visión más global permite que toda la cadena de producción de la compañía funcione mejor y de forma más consiente con el mundo que lo rodea.

Ahora, si bien una empresa puede tener muy integrada una visión de RSE, un jefe que no considere estos valores, puede entorpecer el plan estratégico de una firma. “La función de liderar no es tarea fácil, requiere mucha dedicación, energía, y atención puesta en múltiples dimensiones: la demanda interna (empleados, infraestructura, cultura y clima laboral) y la demanda externa (clientes, competidores, regulaciones, y todo tipo de cambio a nivel económico, político y social) y gestionar el corto plazo sin descuidar de cómo anticiparse al mediano plazo”, explica Patricio Fedio, fundador y director ejecutivo del UNO - CEO Leadership Summit.

“La conciencia social en el liderazgo no tiene que ver sólo con la forma en que el líder interactúa con la comunidad; sino con un estilo personal de provocar la innovación, la transformación y la gestión del cambio y del talento, basado en principios como la sustentabilidad, la igualdad y la equidad”, define, Daniel Colombo, consultor, facilitador y máster coach especializado en CEO, alta gerencia, profesionales y equipos.

Cómo actuar

Lo que está claro es que las decisiones que debe tomar un líder deben ser a largo plazo y centrándose en el mundo que lo rodea. Pero la pregunta surge sola ¿cómo se llevan a la práctica estas tareas? “Mi sugerencia es que la primer tarea de la alta dirección sea definir con claridad su sentido, su razón de ser y de existir. Su por qué y para qué. Y que el éxito de su empresa no esté solamente medido por su rentabilidad, sino además por su capacidad de impacto y contribución positiva a la comunidad”, explica Fedio.

Hay muchas formas para hacerlo sobre todo a través de programas de inclusión y consciencia social “Es importante incluir programas de diversidad y género, de cuidado y protección al medio ambiente, de dar empleo de calidad, de fomentar buenos valores como el respeto, la ética y el cuidado personal”, agrega el especialista.

“Hay que gestionar mejor la diversidad, preparar sucesores, acostumbrarse a rendir cuentas. En cuanto a las organizaciones, van a ser más responsables cuando empiecen a pensar cuál es su propósito. Hay que dejar de pensar que el único propósito es ganar dinero. Está bien que lo hagamos, pero no es el único objetivo. También hay una deuda muy grande por resolver temas sociales y ambientales. Hay que dejar de decir las cosas que suenan políticamente correctas. Hay que empezar a hacer, y tiene que ser ya”, coincide, Andrea Grobocopatel, creadora de la Fundación por Liderazgos y Organizaciones Responsables (F.L.O.R).

“Por lo general, los CEO y altos directivos tienen destrezas de inteligencia emocional avanzada, empezando por sí mismos. Y es uno de los principales motivos de mi trabajo junto a ellos: el “cómo puedo seguir mejorando como ser humano”. La flexibilidad y la adaptabilidad son dos ejes de su gestión, tanto en la vida como en el trabajo. Todo, acompañado de una buena dosis de paciencia y de moderación respecto a las expectativas, ya que el cambio cultural hacia un liderazgo consciente lleva tiempo y necesita que el proceso madure en cada miembro”, ejemplificó Colombo.

Contagio

Un líder que apunta a centrarse en la responsabilidad social tiene como fin contagiar a su equipo sobre el cuidado del planeta.”Es importante lograr una mayor conciencia social en los equipos de la siguiente forma: Se los debe ayudar a revisar la consciencia de uno mismo, es decir incluir dentro de las prácticas aquellas que promuevan el auto desarrollo y auto conocimiento. Hay que prepararlos para afrontar las transformaciones, inevitables en el mundo de hoy, entrenarse en vivir en una consciencia plena, que involucra a la persona y pone en su radar al otro. Y por último trabajar en despertar el auto liderazgo en cada persona y lograr cohesión entre las personas sobre la base de la honestidad, valentía y capacidades innatas para resolver problemas”, resume Colombo.

Los especialistas coinciden en que la clave está en implementar capacitaciones, incentivar el intercambio y el desarrollo humano no sólo desde los aspectos de entrenamientos típicos como puede ser la práctica de idiomas o juegos de mesa y espacios de encuentro, “sino invitar a cada colaborador a explorarse, y a la vez, explorar la empresa y el equipo de una manera diferente y alternativa. Complementaria a cómo vienen haciendo las cosas”, concluye Colombo.

Programas para ellas

En un mundo que va hacia la igualdad de género, es importante que las empresas dediquen programas especiales pensados para las mujeres. Y es que según datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT) hoy el sexo femenino gana un 20% menos que los hombres al desarrollar la misma tarea.

Mientras el salario promedio de los varones es de $32.680, las trabajadoras del mismo tipo, cuentan con un salario promedio de $27.476. “Falta trabajar mucho en la formación de mujeres líderes. Hay muchas mujeres que quieren ser y tenemos que ver cómo colaboramos con ese cambio. Todavía hay un techo de cristal que ellas no pueden romper”, indicó sobre esta problemática Andrea Grobocopatel. “Las empresas tienen que colaborar y crear el ecosistema necesario. Hay que incluir a las mujeres en las búsquedas de líderes, hay que promoverlas”, concluyó.

Uno de los principales problemas es que el sexo femenino está estigmatizado para realizar ciertas tareas y en rubros muy especiales. Según la SRT “las mujeres, que son el 41% de los asalariados registrados, están sobrerrepresentadas en el sector de servicios, especialmente en los de sanidad y educación, donde el trabajo en muchos casos representa una prolongación de las tareas que se les asignan tradicionalmente”, como el cuidado de las personas, la provisión de alimentos y las tareas domésticas.

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