Olas de calor: ¿qué hacer?

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Si bien todos debemos cuidarnos, existen grupos más vulnerables a sufrir sus efectos, como los ancianos y los niños. También hay que tomar recaudos con las mascotas.

A medida que transcurren los meses de verano, en nuestro país se evidencian seguidillas de días con temperaturas elevadas a las que hay que estar muy atentos, ya que los golpes de calor pueden ser potencialmente graves si no se toman los recaudos necesarios.

¿Cuáles son los grupos etarios más vulnerables?

Los niños pequeños y los adultos mayores son particularmente vulnerables. Dentro de estos grupos, los de mayor riesgo son aquellas personas con afecciones crónicas, como las enfermedades cardiovasculares, los trastornos neurológicos o psiquiátricos, la obesidad, la discapacidad física, el uso de drogas, el consumo de alcohol y de ciertos medicamentos recetados, como los diuréticos. También se incluyen en el grupo de riesgo aquellos que tengan problemas en la movilidad y quienes tengan dificultad para mantener una hidratación adecuada.

¿Qué es lo que provoca los síntomas?

Las manifestaciones son a causa de la deshidratación, que puede ir desde leve a severa según la gravedad del cuadro, y se manifiesta en sequedad de piel y mucosas, aumento de temperatura corporal, letargia, sed, dolor de cabeza, mareos, náuseas, respiración y pulso débil, piel enrojecida y caliente.

En casos extremos puede haber pérdida de la conciencia e incluso la muerte. Otra manifestación importante son las lesiones en la piel por exposición solar.

¿Qué medidas podemos tomar para protegernos de una ola de calor?

  • Hidratación abundante, ya sea con agua, jugo de frutas o bebidas que contengan sales.
  • Comida liviana rica en frutas y verduras.
  • Descansar en lugares frescos y bien ventilados.
  • Evitar realizar actividad física en los horarios de más calor.
  • No exponerse al sol entre las 10 y 16.
  • Utilizar protectores solares de FP 30 o superior, incluso los días nublados. Recordar reponerlo cada 4 horas, excepto que la exposición sea constante –como en la playa o pileta- que debería ser cada 2 horas.
  • Evitar la ingesta de bebidas alcohólicas.
  • Usar sombreros y ropa clara, de géneros livianos.

Recomendaciones para niños pequeños:

  • Proveerlos de líquidos, aunque no tengan sed.
  • Amamantar con más frecuencia.
  • Utilizar ropas livianas de algodón.
  • Ducharlos con agua tibia.
  • Procurar mantenerlos a la sombra y, en caso de exposición al sol, utilizar protector solar adecuado.
  • Nunca dejar niños desatendidos en vehículos estacionados.

Recomendaciones para adultos mayores

  • Descansar en lugares frescos y ventilados en horas de mayor temperatura.
  • Consumir agua, aunque no tengan sed (recordar que con la edad se va perdiendo la sensación de sed).
  • Realizar actividad física moderada y en los horarios menos calurosos del día.
  • Evitar la cafeína, bebidas energizantes, alcohólicas y azucaradas.
  • Usar sombreros o pañuelos y ropa ligera.
  • Consumir comidas frescas y livianas.
  • Informarse sobre alertas y pronóstico meteorológico.

¿Qué sucede con las mascotas?

Dado que los animales domésticos son una parte integrante de nuestras familias, también debemos procurarles cuidados. Si el animal se quedará solo en casa, se debe proveerlo de abundante agua fresca. En el caso de ser en el patio o en una terraza, chequear que disponga de suficiente sombra, y evitar los recipientes de metal ya que se pueden calentar demasiado.

A la hora del paseo, lo ideal es que lo hagan a primera hora de la mañana o hacia el final de la tarde, buscando evitar que sufra un golpe de calor. Esto es particularmente importante en las razas braquicéfalas (Pug, Bulldog Francés, Bulldog Inglés) ya que su capacidad de disipar el calor a través del jadeo es menor y su vía aérea sufre mucho. También es muy importante controlar que el piso por donde caminan no se encuentre a una temperatura excesiva.

Por último, durante los meses de calor, algunos perros tienden a comer menos, pero no hay nada de qué preocuparse. Se recomienda reducir las raciones para evitar que quede alimento expuesto al calor ya que esto puede producir pérdida de la calidad nutricional y el sabor del alimento.

* Agustin Helbig es docente de la Facultad de Ciencias Biomédicas de la Universidad Austral y médico del servicio de Medicina General Ambulatoria del Hospital Universitario Austral.

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