Restós y bares: tres opciones para sentirse "de escapada" en Buenos Aires  

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La city porteña se llena de restaurantes que no sólo prestan atención al menú, sino también a una ambientación ajena al ruido y al cemento, que rememora paisajes y travesías. Aquí, opciones veraniegas para recrear el descanso, con un buen trago, una selecta copa de vino y un plato especial.   

Las vacaciones nunca parecen ser suficientes. Quienes ya se fueron, lamentan que el descanso haya terminado, mientras que los que aún no pudieron partir aprovechan los ratos libres para que la cabeza “se escape” de la rutina. A la vez, para muchos de los que viajan, la gastronomía “mueve la aguja” a la hora de elegir un destino.

Pero para los que no se tomaron sus días o quienes quieran extender el “break”, Buenos Aires se llena de restaurantes que no sólo prestan atención al menú, sino también a una ambientación ajena al ruido y al cemento, que rememora paisajes y travesías. Aquí, tres opciones veraniegas para recrear el descanso, con un buen trago, una selecta copa de vino y un plato especial.

Palmeras, río y buenos cócteles

Plantas selváticas, figuras de flamencos y pavos reales, sirenas de neón, cómodas instalaciones y amplios espacios al aire libre hacen de Enero Restaurante en la Costera un lugar muy elegido para escapar de la rutina, ya sea para disfrutar de un almuerzo al sol con menús de tres pasos, un trago de autor al atardecer en su sector Aguaviva Bar o bien optar por una cena de platos cuidados, todo en un ambiente creado para sentirse en vacaciones. Por estas características, a menos de un año de su apertura este espacio ganó su público fiel que incluso lo llena los días de semana.

Mientras la ciudad de Buenos Aires le da la espalda al agua, Enero la honra. Sus amplios espacios fueron diseñados por Proyecto Alegría y la Arquitecta Julia Maiojas. Pero a la atmósfera tropical se le suma que, por su proximidad a Aeroparque, se pueden ver los aviones que sobrevuelan el cielo mientras se disfruta de un cóctel –la carta fue diseñada por el reconocido bartender Sebastián Atienza y la barra está a cargo de Lucho García. Además, la terraza de 350 m2 incluye livings y camastros que invitan a la relajación. Mientras que el salón interior no sólo cuenta con una patagónica barra escoltada por plantas con una imponente estantería, sino también microespacios con mesas redondas y boxes aptos para familias y grupos de amigos.

Si bien la propuesta gastronómica de Enero podría definirse como “cosmopolita”, el protagonista de la cocina es el horno de barro, instalación por donde pasan el 90% de las preparaciones. La propuesta, a cargo del chef Mariano Sánchez –con experiencia en restaurantes con estrella Michelin – incluye entradas como el tradicional ceviche de pescado blanco peruano, langostinos crujientes apanados o burrata, entre otras. Y de entre los principales se recomienda el Ojo de Bife de 650 gramos (a la leña y con papas fritas) o el salmón a la chapa especiado con cous cous estilo marroquí. Pero para los amantes de los sándwiches se sugiere la Burguer Enero, la hamburguesa insignia con doble medallón de carne, cebolla crispy, huevo a la plancha, lechuga capuchina, pepino, tomate y blend de quesos, acompañada por una “montaña” de crocantes hilos de papa.

La carta incluye lasagna estilo italiano, pizzas en horno de barro y postres que rememoran la niñez, como el flan con dulce de leche o helado con coloridos toppings.

Puerto inglés con tragos y con cocina nikkei

Un bar escondido en Palermo, inspirado en los viejos puertos británicos de la década de 1930, se vuelve esencial para quienes se quieren escapar no sólo un rato de esta ciudad sino también de esta época (y, tal vez por ello, es un favorito entre las celebridades). Se trata del speakeasy Docks, que cuenta con una imbatible coctelería de autor y variados platos de cocina Nikkei para acompañar.

Docks es una de las creaciones de The Hidden Group, un equipo liderado por cuatro jóvenes que también crearon bares ocultos como J.W Bradley y The Hole, cada uno con una estrategia y temática bien definida. En este caso, tras una discreta puerta negra se halla un universo paralelo. Lo primero en verse es la recreación de un muelle con piso transparente, desde el el cual se aprecia agua y rocas, para luego dar paso a un gran salón iluminado a media luz y ambientado con anclas, lámparas de época, murales de pirata y hasta un auténtico faro ubicado en el centro, donde se guardan los vinos.

Más allá de la ambientación, el fuerte de Docks es la barra, a cargo de Santiago Elkin Moreno. Los cócteles no sólo resultan sabrosos y equilibrados, sino también destacan por su imponente presentación (apta para fotos y videos de Instagram). Entre ellos se destacan el HMS Beagle (Bourbon Bulleit, Artichoke Bitters, Angostura Bitters y syrup de miel) que se presenta en el interior de un mapamundi gigante. Otro de los cocteles emblemáticos del lugar es el Hidden Treasures (Hennessy VS, Beefeater, syrup especiado, jugo de limón, Angostura Bitters, menta y sándalo) que se presenta dentro de en un cofre de madera. Y para los que gusten de sabores más dulces pero originales se recomienda el Chinese Explorer (Amargo Obrero, sake, menta, jugo de limón y pomelo y syrpu), servido dentro de una caja de take away de comida china.

La carta de cocina fue concebida por el chef y gerente de Docks Augusto Caballero y, de entre las entradas se destacan el Crunchy Salmon (salmón rosado envuelto en masa philo con chutney de frutas tropicales, palta, cilantro y remolacha). Mientras que entre los principales se pueden optar entre diferentes piezas de sushi (en generosas bandejas) o bien por platos calientes como Prawns Chow Mien (fideos de trigo salteados con langostinos), Vacío de Ternera Breseada (en soja con jengibre y lemongrass, rabanito verdeo, pack choy salteado y puré de zanahoria y sésamo tostado) o bien el Saddlebak Pork (panceta de cerdo crocante con crema de coliflor, cebolla y queso, zuchini asado, láminas de zanahorias, aceite de remolacha y salsa barbacoa asiática). Por su original propuesta, este bar oculto es un secreto bien guardado entre quienes quieren romper con la rutina.

Un patio europeo con parrilla argentina

Una parrilla en Palermo que existe desde hace 66 años y que tiene como anexo una vinoteca con un hermoso patio estilo europeo, invita a relajarse y trasladarse a otro espacio, pero con la comida argentina como emblema. Se trata de Lo de Jesús, que se conoce como el “templo de la carne” y La Malbequería, adyacente al local, que cuenta con más de 400 etiquetas de vinos y una ambientación única, con espacios abiertos de pisos empedrados y enredaderas que decoran las paredes.

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La Malbequería cuenta con más de 400 etiquetas de vinos y una ambientación única

La Malbequería cuenta con más de 400 etiquetas de vinos y una ambientación única

Esta parrilla, que surgió en 1953, mantiene un espíritu de bodegón, pero con una extrema dedicación a cada plato. De hecho, poco tiempo atrás el restaurante incorporó como chef consultor a Agustín Brañas, quien tiene su propio restaurante en Suiza, llamado Chubut, y que domina tanto los fuegos como el tratamiento de la carne, entre ellas las maduradas.

Braña llegó para reforzar el concepto “del campo a la mesa”, con una carta más acotada y estacional, a base de productos orgánicos de interior del país. También se propuso regresar a lo simple, al resaltar el sabor de cada ingrediente. Por eso, no es casualidad que en esta parrilla se destaque la entraña, el ojo de bife, las provoletas doradas y los vegetales grillados. Cabe agregar que el establecimiento elabora sus propios panes a diario.

La carta de vinos cuenta con la curaduría de Juan Argerich, y ofrece diversas variedades más allá del malbec, todos a precio de vinoteca. A la vez, se puede pedir asesoramiento para un buen maridaje según los platos elegidos. Como La Malbequería además ofrece catas y degustaciones en espacios cuidados y lúdicos, cada copa puede convertirse en “un viaje”.

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