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Livi: "El Gobierno tiene un problema de management"

El CEO de la línea aérea dedicada al servicio de vuelos privados advirtió que en el país persisten las dificultades para poder invertir. Y expresó preocupación por los indicadores económicos negativos.

P.: ¿Cuál es la actualidad de Royal Class?

  • L.: A pesar de la coyuntura nacional, somos una empresa sana, sin apalancamiento financiero externo, sin deudas y rentable. Pero nos encontramos en un momento de mucha incertidumbre en cuanto a la estrategia de crecimiento e inversión local, lamentablemente alentadas por burocracia o política. Las autoridades aeronáuticas toman permanentes decisiones que generan trabas haciendo muy difícil el crecimiento y desarrollo dentro de la industria.

P.: ¿Por ejemplo?

  • L.: Primer ejemplo, hace un año y 5 meses que participamos de la segunda audiencia pública para crecer, generar trabajo, pagar más impuestos, etc. mediante rutas aéreas regulares. Nos estructuramos, invertimos en recursos profesionales para tal fin, realizamos leasing de aviones, realizamos estudios de mercado, contratamos consultoras que colaboraron en el business plan. En síntesis, recorrimos absolutamente todos los puntos que la ANAC solicita cumplir para calificar. Exactamente los mismos pasos que recorrieron Norwegian, Fly Bondy, Jet Smart, Avianca, entre muchos otros.

P.: ¿Qué pasó con las rutas solicitadas?

  • L.: Calificamos y eso nos permitió participar de la audiencia y que el público y la JATA (Junta Argentina de Transporte Aéreo) emitiera dictamen favorable al Ministerio de Transporte para que nos otorguen las 10 rutas solicitadas. Eso fue publicado en la web de la ANAC misma. Sorpresivamente desde ese momento, recordemos que hablamos de casi un año y medio, nadie nunca más nos contactó, ni nos permitieron comenzar a operar. Como dato nada menor cabe destacar que nuestra empresa ya poseía todos los demás permisos y habilitaciones que todas las antes mencionadas no tenían (Certificado de Explotador de Servicios Aéreos, Cuit, Estructura, Hangar propio, etc.). Desde entonces hemos presentado solicitudes de pronto despacho, reuniones con el ministro de transporte pero nada, no hemos tenido respuestas. Pareciera que no les interesa que haya una empresa queriendo dar trabajo o quizás no querían que la Revolución fuera para nosotros.

P.: Usted apostó a este Gobierno...

  • L. : Creo ser uno de los muchos argentinos que creímos en el proyecto que se nos contó en campaña, la Argentina del diálogo, la del acompañamiento, la de pymes pujantes. Me cuesta creer que todo provenga de un análisis de situación errado antes de asumir. Soy MBA del IAE y siempre hemos trabajado sobre el conocimiento que un buen diagnóstico resuelve el 80% del problema. Al equipo del Presidente no se le escapa este concepto.

P.: ¿Sigue convencido de que hay que invertir en la Argentina?

  • L.: Estas cosas generan que sea difícil imaginar en invertir en Argentina, ya que las reglas no son para todos igual. Algo parecido nos pasó cuando quisimos participar en la licitación para los vuelos de Presidencia, por detalles menores y sin informarnos nos sacaron de dicha licitación, dándole trabajo a empresas extranjeras y gastando dólares que podrían haber quedado en empresas argentinas como la nuestra.

P.: ¿Dónde invierte Royal Class?

  • L.: Este escenario nos empujó a que la inversión pensada en el país se trasladará a ser invertida en EE.UU. donde el sistema ayuda en cambio de combatirnos. Nos reciben, nos atienden, conversamos, por supuesto hay que cumplir. Hoy, en Argentina, al menos a nosotros, y desconozco el por qué, nos pasa todo lo contrario. Nuestra actividad, como toda actividad comercial privada requiere desarrollarse en países donde el crecimiento económico les permita desenvolverse. Esto nos ha sorprendido a todos los que apostamos por este Gobierno y esperábamos para este momento un escenario prometedor como el que al menos yo creí entender que había y se nos prometía durante la campaña presidencial.

P.: ¿En qué consiste la restricción horaria en Aeroparque para la aviación comercial?

  • L.: Es una restricción horaria de 6 horas por día. El argumento es una saturación, que en realidad no existe porque la pista está ocupada solo el 62%. Lo que les sucede es que la plataforma donde estacionan los aviones de aerolíneas les falta lugar, pero la aviación comercial ejecutiva no utiliza esa plataforma, menos aún empresas como la nuestra que tiene su propio hangar, por lo que ni siquiera usa otra plataforma. Esto deviene de la falta de dialogo porque podríamos haberlo explicado y evitar este incordio que solo genera el freno de inversión en aviones ejecutivos, que significa menos puestos de pilotos, menos personal de tierra, etc. etc. Una vez más el impacto es para los trabajadores.

P.: También les restringen el basamento de más aeronaves en Aeroparque.

  • L.: Habiendo explicado lo anterior respondo que no solo no tiene sentido, sino que frena la inversión, la modernización de flota, la incorporación de más personal, el pago de más impuestos, etc.

P.: ¿Mantiene reuniones con el Gobierno?

  • L.: Muchos no contestan los teléfonos. En mi caso, son varias las solicitudes de entrevistas, solicitudes de pronto despacho de los temas pendientes y sin embargo ni siquiera devuelven las llamadas. El Gobierno tiene un problema de management. Por otra parte, sin desenfocarme de la actividad aérea veo una disociación muy notoria y curiosa entre los dichos y los hechos. La actividad aérea es una actividad técnica, que requiere de aprender para quienes no vinieron del sector, lo cual es comprensible y aceptable. Pero llama mucho la atención la falta de dialogo, siendo que el Presidente repite la necesidad de estar “todos juntos” haciendo esfuerzos, del dialogo, del consenso. En el sector aerocomercial yo no vivo eso sino lo opuesto. He tenido que convivir en un complejo pasado con el Gobierno anterior, quienes a pesar de muchas veces no estar de acuerdo con mis ideas al menos las escuchaban. Estoy sorprendido de encontrarme diciendo esto. Es increíble. Si al menos nos escucharan un poquito más la asertividad de sus decisiones se incrementaría enormemente y nos ahorraría a los argentinos mucho dinero.

P.: ¿Puede ser más explícito?

  • L.: Hace pocos meses se invirtieron $ 25.000.000 de nuestros impuestos para mejorar la presentación de la Terminal Militar del Aeroparque, por donde el Presidente operaba sus vuelos; pero apenas unos meses después de ese gasto del dinero de todos, se decidió demolerla para hacer más posiciones de estacionamiento de aeronaves que vendrían con la Revolución de los Aviones, pero que lamentablemente para todos nunca se concretó y estoy seguro que no es culpa del Ministro sino de la economía que no ha acompañado para que se generen motivos que hagan que el Transporte Aéreo crezca a tasas de “Revolución”.

P.: ¿Se podría hablar de la “revolución aerocomercial” que no fue?

  • L.: El “no éxito” no es subjetivo. Surge de observar las promesas de ingresos de aeronaves vs. las apenas 10 que ingresaron. Recordemos que ya cerró LASA, que Andes reduzco la flota un 40%, que el Aeroparque disminuyó su utilización un 7% respecto al año pasado, que la pista de aterrizaje se encuentra tan solo al 62% de su capacidad de uso. No sé, me duele porque apoyo la idea de progresar, la competencia es sana y nos hace mejores, pero es evidente que lamentablemente no sucedió. A su vez, la demolición de la renovada Terminal Militar llevó a que se le quitara a la aviación ejecutiva la Terminal llamada Sur que tenía sobre la Av. Sarmiento trasladando la terminal militar ahí. Eso generó que se hubiera que invertir más dinero aún. Teniendo el Gobierno 2 helicópteros se evitaban estos costos millonarios trasladando la Terminal Militar a Ezeiza o Campo de Mayo. Se habrían ahorrado muchos millones de Pesos en un país donde parece que escasean.

P.: ¿Ve indicadores positivos en un año electoral?

  • L.: Desde el punto de vista económico no hay indicador que sea positivo en estos momentos y eso nos preocupa a todos los hombres de negocios. Incluso a los que queremos invertir y no nos dejan. Sin ser economista no veo que con solo alcanzar el equilibrio fiscal el país vaya a crecer. Por supuesto me parece lógico que se busque el objetivo y hay que lograrlo, pero no veo una visión, veo creatividad en las formas de lograrlo. Aprendí que cuando los números no cierran hay dos grandes elementos sobre los que trabajar: los ingresos y los costos. Vender más y ser más eficientes para consumir menos recursos.

P.: ¿No es la premisa en este caso?

  • L. : En mi humilde visión veo atacarse el problema del país sobre los costos y no sobre los ingresos. Produciendo más el país sale adelante. Pero en un entorno como el que les he relatado, para producir hay que trabajar codo a codo con el Gobierno y eso al menos a mí no me sucede. No sé porque, que les hice o porque no quieren que crezcamos. Es la sensación que tengo.

P.: Qué expectativas tiene del país ?

  • L.: De estanflación. Aumento de costos con reducción de la actividad.

P.: ¿Sigue creyendo que el ingreso de las low cost es positivo?

  • L.: Lo es y genera trabajo. Lamentablemente si comparamos la cantidad de aeronaves que estas empresas deberían haber traído al país según sus presentaciones en las Audiencias Públicas versus las apenas 10 que realmente trajeron evidentemente ellos también observan que el ambiente promisorio para invertir y arriesgar no está sucediendo.

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