Economía

¿Lo peor ya pasó?

La economía real siguió crujiendo a lo largo del primer trimestre del año. No era para menos con semejante apretón monetario y una inflación desbocada. La dinámica recesiva además se potenció al exacerbarse la incertidumbre política. Los malos datos del primer trimestre no sorprenden a nadie. Estaban dentro de las expectativas privadas y oficiales. Dada la fuerte corrección de los desequilibrios externos y fiscales.

Sin embargo, no todo parece perdido. Ya que pero el ritmo de la contracción se moderó con respecto al promedio del segundo, tercer y cuarto trimestre del año pasado (-2,1% anual).Los modelos econométricos corridos por los analistas dan cuenta que la economía podría haber tocado fondo en el primer trimestre. De ahora en más esperan que el ciclo económico real se estabilice en el segundo trimestre (gracias a la buena cosecha) y experimente una leve recuperación durante el segundo semestre. Aunque, las condiciones financieras más estrictas y la incertidumbre política todavía parecen jugar en contra. Tampoco el desafiante escenario externo le restará presión a una economía en serias dificultades por el resto del año. De modo que aún los riesgos, de que se complique la recuperación, siguen latentes, dado los ajustes y las incertidumbre sobre el resultado de las próximas elecciones presidenciales.

En el corto plazo hay señales de que la economía experimenta cierta mejora, como ser la estabilidad del tipo de cambio de la mano del nuevo esquema de intervención del BCRA, la desaceleración de la inflación (mejor abril y se espera que mayo baje más), datos de recuperación de la actividad de la mano del sector agropecuario, y la estabilización de la confianza del consumidor y de los indicadores financieros. Pero en la otra vereda tanto el deterioro del poder adquisitivo (la inflación sigue en niveles altos lo que mina los salarios reales) junto con el derrumbe del crédito privado conspiran contra la reactivación en los próximos meses.

Más lecturas sobre el dato conocido ayer del PBI.

La contracción anualizada del 0,2% trimestral durante el I trimestre hubiera sido más profunda de no haber sido por la importante contribución positiva de las exportaciones netas (las exportaciones crecieron 0,3% trimestral mientras que las importaciones disminuyeron 1,7% trimestral) por el lado de la demanda. Mientras que la agricultura y la ganadería (+ 5,3% trimestral) lo hicieron por el lado de la oferta.

También el aumento del 2% en el consumo del Gobierno apoyó la actividad durante el período.

El consumo privado ahora acumula cuatro trimestres consecutivos de caída, a una tasa trimestral promedio de 3,3% trimestral (para una caída acumulada de 12,5%).

No deja de alarmar el derrumbe del gasto en inversión del 25% acumulado desde el cuarto trimestre del 2017 y que ahora vuelve al nivel del primer trimestre del 2010 (muy similar al del primer semestre 2017).

Como dato positivo y luego de las fuertes caídas durante el segundo, tercer y cuarto trimestre del 2018, el sector industrial parece haber pegado un giro brindando mejores datos de producción y construcción, ahora en zona de crecimiento secuencial positivo.

Para lo que viene es clave que siga la pax cambiaria, la desaceleración de la inflación y que el contexto externo no traiga ninguna sorpresa desagradable.

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