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Lo que se dice en las mesas

• El nuevo eje Casa Blanca-Planalto puede opacar el G-20 criollo. La historia de Wall Street es favorable tras las midterms. • Asado en el Bajo norteño con gusto amargo por la debilidad del Gobierno. • En un asado del “NI” con tintes del “N

Los mercados ya juegan con las cartas "marcadas" de los resultados electorales de Brasil y de EE.UU. Despejadas las dudas electorales, ahora la atención del mundo se posa en los anunciados, pero no confirmados, encuentros bilaterales entre Donald Trump y sus pares de China y de Rusia en la cumbre del G-20 en Buenos Aires. En el mientras tanto se descuenta (con un nivel de probabilidad del 78%) la cuarta suba de la tasa de interés en EE.UU. por parte de la Fed en la reunión de diciembre tras mantenerla ayer en 2%-2,25%. Con un Bolsonaro netamente alineado con Trump (crean un nuevo eje de poder regional Washington-Brasilia), lo que afectará el protagonismo y liderazgo que amenazaba ostentar el Gobierno argentino, por lo menos, a nivel regional, los mercados relojean las oportunidades de inversión. ¿Habrá nuevo rally en Wall Street con efecto derrame? La biblioteca nuevamente está dividida. Lo cierto es que un gestor de fondos emergentes, que oficiará de anfitrión de un importante banquero de inversión suizo que llegará al país en los próximos días, aportó una serie de datos estadísticos sobre lo que se puede esperar tras las "midterms" (elecciones de medio mandato) en EE.UU. Puntualmente se refirió a que el tema de tener un Congreso dividido no es necesariamente un mal resultado. Ya que en anteriores administraciones, cuando el presidente era republicano y el Congreso estaba dividido (republicanos con mayoría en el Senado y demócratas con el control de la Cámara de Representantes), el S&P generó históricamente un rendimiento cercano al 11%. Además, el S&P 500 tampoco disminuyó en los 12 meses posteriores a unas "midterms" desde 1946. Según la visión del mercado, esto suele darse porque el presidente busca su reelección y, por lo tanto, es muy probable que llegue a un acuerdo sobre el gasto y otros aspectos del presupuesto para estimular el crecimiento. En el caso del actual presidente, que ya lanzó su Trump 2020, el foco es la negociación con China y algún acuerdo sobre la inversión en infraestructura.

En un asado sanisidrense los comensales, todos hombres del mercado, mascullaban bronca al ver cómo el Gobierno cedía frente a la presión sindical. "Y qué quieren, muchachos, Mauricio no quiere tener quilombos para el G-20 y menos un paro general, que se perfila muy fuerte. Soñó con este evento desde que asumió, lo considera lo más importante de su mandato", justificó el anfitrión. "Lo que falta que aparezca Pancho One (Bergoglio) y vuelva a pedir, como hizo con la juventud en Río de Janeiro '¡hagan lío!'", ironizó un comensal. "Lo que más preocupa es que el Gobierno queda en una posición de debilidad, para lo que viene, tras el G-20, y que no son precisamente campos de tulipanes", agregó un escéptico economista con amigos en el equipo económico. Entre achura y achura, la lectura es que no gustó para nada el proceder oficial.

En otro encuentro financiero, con varios "cubanos" (socios del CUBA que analizaban el resultado de la promocionada Asamblea del "SÍ") el "retruco" era qué hará el BCRA cuando el billete supere la banda inferior. Aún existen dudas sobre lo que convalida el acuerdo con el FMI. En el Central quieren salir a comprar y no estar obligados a esterilizar (o sea, colocar deuda para rescatar los pesos emitidos para comprar los dólares). Pero los técnicos del FMI no quieren eso. Temen una nueva bola de Leliq. Pero lo cierto es que el BCRA pedirá "readecuar" algunos puntos del Memorándum, como el caso precisamente de la compra de divisas. Al respecto, un "cubano" que obviamente votó por el "NO", su semblante lo marcaba, puso reparos sobre el margen de maniobra del BCRA porque advirtió que el dólar a estos precios no es para nada un "superdólar", apenas replica el promedio histórico del tipo de cambio real de los últimos 21 años, ya que respecto al de 60 años es 15% inferior. Otro consocio puso sobre la mesa el boom de plazos fijos en pesos y, por ende, el "carry trade" creciente. "Si dura cinco meses, es game over", alertó. Porque en un año electoral la salida de capitales será un velódromo. Por suerte, los emergentes están más calmos si no estaríamos en problemas. Por algo la agencia S&P puso en el semáforo de riesgo a Turquía y a la Argentina en rojo. Son las monedas más vulnerables al riesgo. Este economista "cubano" mostró en su celular cómo habían respondido las salidas de capitales de los emergentes en los últimos episodios críticos (ver gráfico aparte). Y el actual es más benevolente. Otro colega con llegada al G-20 comentó que en la cumbre puede haber cambios en cuanto a las cuotas de los países miembros del FMI y, por ende, podrían cambiar las representaciones, o sea, el peso dentro del FMI. A los postres comenzaron las apuestas sobre la Libertadores.

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