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Lo que se dice en las mesas

- En el día de las aves aparecieron los "verdes". Directorio, contento. Cañonero gana millas. - Cafecito en el BCRA con los gurúes. Pistas sobre dólar y tasas. - Informe en Wall Street vaticina rally a fin del...

Llegó finalmente el Día “D”. El 10 de enero de 2019 será recordado como el debut del BCRA en la “zona de intervención” cambiaria creada en conjunto con el FMI en el marco del acuerdo vigente. Ayer fue el día mundial de las aves, ya veremos si fueron golondrinas, buitres o caranchos los que vendieron, lo cierto es que el mercado fue a testear la “voluntad” del BCRA en defender un tipo de cambio nominal, que se lo considera, por ahora, “lógico”. Puertas adentro, el directorio del ente monetario celebró la primera intervención. En la tradicional reunión de directorio de los jueves se vieron semblantes de cauto optimismo. Hubo casi una unánime lectura positiva sobre la decisión y el resultado de haber intervenido comprando, vía subasta, ayer u$s20 millones a ($37,305). Fue el tema excluyente ayer por ende los directores presentes ponderaron al unísono lo positivo que era que el BCRA tuvo la posibilidad de comprar lo que le da más aire a la política monetaria. No les preocupa la expansión, o sea la inyección de pesos por esa compra ($746,1 millones) porque la meta de base da margen. El haber podido monetizar vía divisas (expandir la base por compra de reservas), lo que les permitió abastecer la demanda de dinero es lo que “celebraron” en silencio, junto con la baja de la tasa de las Leliq, según contó un participante a un banquero extranjero. Otro director le explicaba a un influyente economista del G-20 que había decidido a dar este paso porque se armó la oferta de oferentes. Antes no lo hicieron porque solo apareció una operación de bajo monto, uno o dos millones en el piso de la “zona de no intervención”. Ahora,sin demasiado planeamiento, se irá viendo día a día, dado el rigor del programa con el Fondo. Hubo mucha explicación puertas afuera porque la compra del 28 de diciembre pasado (¡otro 28-D!) de u$s1.100 millones al Tesoro generó un ruido innecesario en el mercado. Claro que no todas fueron buenas. Confirmado el esperado derrumbe del crédito privado en 2018 parece que se extenderá varios meses más. No se vislumbra nada nuevo hasta mediados de año. Por lo pronto el vice de BCRA, Gustavo Cañonero, prepara las valijas porque parte rumbo a la reunión ministerial del G-20 (la cumbre será a mediados de año en Osaka, Japón).

A la vieja usanza de “Fede”, el tridente del BCRA (Sandleris-Cañonero-Rappoport) se reunió con cuatro de los más influyentes economistas locales. Café de por medio, más austeros que “Fede”, que dicho sea de paso nunca hizo gala de excentricidades gastronómicas, o sea cuidó el mango, departieron sobre la política monetaria y el acuerdo con el Fondo. Los economistas vieron a los funcionarios, tranquilos y algo relajados ante el cumplimiento de las metas. Solo hubo una grieta porque dos de los economistas, más vinculados al sector financiero, recomendaban más dureza monetaria (¡más tasa!). Los invitados se fueron con la visión de que el BCRA recién para mediados de año podrá actuar más agresivo sobre la tasa, por ahora, solo ajustes marginales. También se fueron con el dato que el BCRA recuperó todo su poder de fuego en el mercado del dólar futuro, algo no menor. Uno de los economistas invitados también participó de un encuentro junto al “escocés” (legendario gestor local de private banking) con fondos extranjeros. Todas las preguntas apuntaron a cómo veían la “cosa” en Argentina. Silencio stampa. Pero ahí se comentó el accionar del presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), que además de bajarse el sueldo, vendió el avión presidencial y los autos oficiales. Y ahora va a deschavar un escándalo petrolero que los “cuadernos” parecerán cosa de chicos.

Fue ayer muy comentado un informe de los estrategas de Morgan Stanley que anticipan desde la cautela una nueva suba de las Bolsas a fines del primer trimestre “cuando los elementos estén probablemente alineados”. De todos modos, Morgan Stanley mantiene su recomendación de “neutral” respecto de la renta variable, de “infraponderar” respecto del crédito y de “sobreponderar” sobre el efectivo. Por su parte, Goldman Sachs cree que los inversores deberán aferrarse a cualquier rebote “de alivio” que provoquen la publicación de novedades positivas en el frente político y macroeconómico. “Si, tal y como esperamos, las economías globales se desaceleran pero evitan la recesión en 2019 y las tasas en EE.UU. alcanzan máximos, debe haber hueco para un rally arriesgado”, afirman.

J. G. H.

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